Hansi Flick busca un delantero centro: Julián Álvarez
En el Barça ya no se habla de otra cosa. Hansi Flick quiere un delantero centro y lo quiere ya. Desde que Robert Lewandowski se marchó, el área rival se ha quedado huérfana y la situación se ha vuelto todavía más delicada tras las dudas públicas de Ferran Torres sobre su continuidad. Falta gol. Falta una referencia. Y el técnico alemán no está dispuesto a empezar el proyecto 25-26 sin esa pieza.
El nombre está marcado en rojo desde hace casi un año: Julián Álvarez. No hay plan B de la misma dimensión. No lo tratan como una oportunidad de mercado, sino como el fichaje que debe ordenar el ataque para los próximos años.
Deco, a la carga en Madrid
Por eso Deco ha vuelto a coger un tren –o un avión– hacia Madrid en las últimas horas. No es un viaje de cortesía. El director deportivo intenta desbloquear una operación que Atlético mantiene completamente atrancada, trazar con los agentes del argentino una hoja de ruta y medir, de una vez, las opciones reales de que la operación llegue a buen puerto.
En los despachos del Barça llevan meses trabajando en el fichaje del delantero rojiblanco. Sondeos, contactos constantes, reuniones discretas. La voluntad del club es firme, pero el tiempo pasa y la puerta sigue cerrada con llave. Atlético se niega a negociar un traspaso en términos normales.
El pulso con Atlético
La primera gran ofensiva del Barça ya tuvo respuesta: rechazo frontal. Los azulgranas pusieron sobre la mesa una oferta de 100 millones de euros. La respuesta del Metropolitano fue tan clara como contundente: solo saldrá por su cláusula, que ronda los 500 millones.
Una cifra inasumible para el Barça actual, por mucho que Flick insista. En el Spotify Camp Nou, sin embargo, no tiran la toalla. Confían en que la operación pueda reconducirse si el jugador y su entorno dan un paso al frente. De ahí la importancia del viaje de Deco a la capital, desvelado por Jijantes y confirmado por MARCA.
La idea del club catalán pasa por alinear completamente la estrategia con los representantes de Julián Álvarez. Forzar el escenario hasta el límite para que Atlético se vea empujado a aceptar su salida en condiciones más razonables.
El papel clave de Julián
En Barcelona están convencidos: la presión del propio futbolista puede ser decisiva. El delantero está citado el día 10 para incorporarse a los entrenamientos a las órdenes de Diego Simeone. A partir de ahí, cada gesto contará.
Si el argentino adopta una postura firme, si deja claro que su deseo es vestir de azulgrana, el Barça cree que el muro rojiblanco puede empezar a resquebrajarse. No es una garantía, pero sí la única palanca real que les queda, más allá del dinero.
El viaje de Deco también busca algo más intangible, pero igual de importante: reafirmar al jugador que el interés del Barça no es pasajero ni táctico. Que sigue siendo la prioridad absoluta para la delantera. Que todo este esfuerzo va en serio. Que no hay dudas.
Límite económico y de tiempo
En el club insisten en una idea: harán todo lo posible por incorporar a Julián Álvarez para la temporada 26-27, pero no se van a suicidar financieramente. No habrá ofertas desorbitadas que comprometan el futuro del proyecto. Flick aprieta, pero el contexto económico marca un techo muy claro.
Tampoco esperarán indefinidamente. El entrenador quiere tener certezas y no un culebrón eterno. Hoy por hoy, el argentino sigue siendo el objetivo número uno y en los despachos lo ven todavía como una operación factible. Pero la ventana no estará abierta para siempre.
En Barcelona miran el calendario con la misma atención con la que miran el mercado. Internamente repiten que esta semana será clave para saber, por fin, si el fichaje de Julián Álvarez es un sueño perseguible o una batalla perdida antes de empezar la temporada.






