Hapoel Tel Aviv empata con Atalanta y Maccabi cae en Lugano
La UEFA Conference League dejó un fin de semana agitado para el fútbol israelí. Un empate que sabe a gesta para Hapoel Tel Aviv ante Atalanta. Una derrota dolorosa, pero aún reversible, para Maccabi Tel Aviv en Lugano. Dos historias distintas, un mismo objetivo: seguir en Europa.
Hapoel Tel Aviv firma un 0-0 heroico ante Atalanta
El marcador dice 0-0. La sensación, algo muy distinto.
Hapoel Tel Aviv salió sin complejos en el primer asalto del Playoff de la UEFA Conference League y sorprendió a una Atalanta espesa, incómoda, incapaz de imponer su jerarquía. Con 1.500 hinchas rojos empujando desde la grada, el equipo israelí se plantó alto desde el inicio, presionó arriba y obligó al conjunto italiano a jugar a la carrera, lejos de su zona de confort.
Roie Alkukin probó temprano con un centro al área que no encontró rematador. Omri Altman lo intentó desde el córner, pero la zaga italiana despejó. No hubo un aluvión de ocasiones, pero sí un pulso táctico tenso, cerrado, donde cada pase se midió al milímetro. El descanso llegó sin goles, pero con la sensación de que Hapoel había logrado incomodar de verdad a un rival de otra dimensión presupuestaria.
La segunda parte siguió el mismo guion: nadie quería ser el que cometiera el error que lo echara todo a perder. Hapoel, sin embargo, se negó a refugiarse atrás. Doble cambio para agitar el duelo: Xander Silva y Mor Buskila al césped para buscar frescura y algo más de colmillo en campo rival.
El partido se fue ensuciando de dudas y precauciones. Hasta que, en el descuento, la noche se encendió. Atalanta encontró por fin un resquicio y Ederson dispuso de dos ocasiones consecutivas que olían a sentencia. En ambas apareció Assaf Tzur, gigante bajo palos, para negar el gol con dos intervenciones decisivas que valen media eliminatoria. El 0-0 viaja ahora a Hungría, a Miskolc, el “hogar lejos de casa” de Hapoel para esta serie.
Elyaniv Barda, técnico de Hapoel, no escondió su satisfacción: su equipo compitió, fue fiel a su idea y se plantó de tú a tú frente a “un gran equipo”, como él mismo subrayó. Recalcó que el trabajo no está terminado, que habrá que repetir el nivel en la vuelta, pero dejó un mensaje claro: las mejores ocasiones, según su lectura, fueron de los suyos.
En el otro banquillo, Maurizio Sarri reconoció lo que se vio sobre el césped: un duelo duro, físico, con su Atalanta por debajo en intensidad. Habló de falta de fluidez, de un equipo que piensa demasiado con el balón y se ralentiza. Aun así, se agarró a un dato que no es menor: tres partidos seguidos sin encajar gol.
El desenlace llegará el jueves en Miskolc. Una plaza en la fase de grupos de la Conference League está en juego. Hapoel ya demostró que no se achica ante un gigante. Falta saber si puede dar el golpe definitivo.
Maccabi Tel Aviv tropieza en Lugano y se complica la serie
Mientras Hapoel resistía, Maccabi Tel Aviv vivía una noche mucho más áspera en Suiza. Derrota 2-1 ante Lugano, sensación de haber regalado demasiado… y la obligación de remontar en Batumi, Georgia, donde ejercerá de local en la vuelta.
El partido se le torció a Maccabi con un error grosero. Una mala salida del guardameta Ofek Meilika desencadenó el 1-0: balón recuperado, centro al área y Kevin Behrens apareció para cabecear a la red en el minuto 30. Gol que dolió no solo en el marcador, sino en la confianza.
Pero Maccabi reaccionó tras el descanso. Nada más arrancar la segunda parte, Roy Revivo dibujó un centro perfecto y encontró a Ido Shahar, que definió con calma en el 47’ para el 1-1. Un gol con doble carga emocional: acercaba la remontada y llegaba el día en que Shahar cumplía 25 años.
La alegría, sin embargo, fue fugaz. Tyrese Asante cometió falta sobre Yanis Cimignani dentro del área y el árbitro señaló penal. Anto Grgic no perdonó desde los once metros y devolvió la ventaja a Lugano: 2-1 y otra vez cuesta arriba.
A partir de ahí, el conjunto suizo se aferró a su ventaja y Maccabi se lanzó a por el empate. Shahar, Dor Peretz y el propio Revivo dispusieron de ocasiones para igualar el marcador, pero la puntería les falló en el tramo decisivo. Cada ataque parecía la oportunidad de rescatar algo grande; cada fallo, un peso más de cara a la vuelta.
Kenny Miller, técnico de Maccabi, se quedó con la reacción tras el descanso. Habló de un primer tiempo dominado por la agresividad y la presión de Lugano, que impidieron a su equipo asentarse y encontrar ritmo. Destacó, en cambio, una segunda mitad muy diferente: más posesión, ataques más elaborados, sensación de control. Y lanzó un mensaje directo: no duda de que su equipo puede ganar la próxima semana.
Shahar, autor del gol israelí, fue igual de claro. Admitió que habría cambiado el tanto por una victoria, que el cumpleaños habría sido perfecto con un resultado distinto. Aun así, mantuvo la fe: con el apoyo de la afición en Batumi, confía en que Maccabi pueda “hacer el trabajo”.
La ecuación es simple para los dos clubes de Tel Aviv. Hapoel llega a su “casa” en Miskolc con una eliminatoria abierta ante un coloso europeo. Maccabi vuelve a su base provisional en Batumi con la obligación de remontar. La Conference League no espera a nadie. La próxima semana se sabrá si el fútbol israelí sigue escribiendo esta historia a dos voces o si el eco europeo se apaga demasiado pronto.






