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Daniel Sturridge critica la planificación del Liverpool: centro del campo cojo

El empate agónico del Liverpool en St. James' Park dejó un punto… y muchas dudas. Para Daniel Sturridge, una de las voces más autorizadas del entorno red, el problema está claro: el centro del campo sigue cojo, y el mercado ofrecía soluciones que el club dejó escapar.

El estreno de los de Andoni Iraola en la Premier League 2026/27 reabrió viejas heridas. Nuevo entrenador, mismos fantasmas. A los pocos minutos, el Liverpool ya iba por detrás. Ryan Gravenberch perdió el balón en la frontal del área del Newcastle y, en un abrir y cerrar de ojos, los locales atravesaron el equipo de área a área. Anthony Elanga culminó la contra y encendió las alarmas.

El patrón se repitió. El Liverpool reaccionó tras el descanso: Cody Gakpo firmó el 1-1 temprano en la segunda parte y pareció devolver algo de calma. Pero duró poco. Otra transición mal defendida, otra vez el equipo partido, y esta vez fue Joe Willock, salido desde el banquillo, quien castigó a Iraola.

Solo un penalti en el descuento, muy protestado por el Newcastle, evitó la derrota. Lewis Hall derribó a Victor Muñoz dentro del área y Dominik Szoboszlai no tembló desde los once metros. Gol, 2-2 y respiración asistida. Pero el marcador no engañó a Sturridge.

“Creo que el equipo necesita un mediocentro defensivo, personalmente”, afirmó tras el encuentro. “Llevamos hablando de un mediocentro defensivo en el Liverpool durante los últimos tres años y creo que la llegada de Gravenberch y ganar la liga cambió esa filosofía”.

Para Sturridge, el desequilibrio es evidente. “Si analizas el centro del campo, todos son, de forma natural, más atacantes”, señaló. Y ahí apareció un nombre que duele especialmente a la afición red: Mamadou Sangare.

El mediocentro firmó este verano por el Brentford por una cantidad asumible para la élite inglesa. Y Sturridge no entiende cómo el Liverpool no entró en la puja. “Si miras el fichaje de Mamadou Sangare por el Brentford… las estadísticas saltan a la vista. Tercero en intercepciones, tercero en entradas, tercero en balones recuperados. Para mí, 39 millones de libras, te paras a pensar: no es una gran cantidad de dinero para alguien como el Liverpool”.

Sturridge fue cuidadoso al no presentar a Sangare como la solución mágica, pero insistió en el tipo de jugador que falta en Anfield. “No estoy diciendo que él fuera el hombre, pero las estadísticas saltan de la página. El Liverpool no tiene ahora mismo ese perfil de jugador”.

El exdelantero también mencionó a Trey Nyoni, una de las grandes esperanzas de la cantera. Le gusta, pero no como ancla. “Trey Nyoni, me gusta mucho, pero es más un ocho de toque. No es un destructor y no va a infundir miedo en el rival como puede hacerlo un Sangare. O como lo hizo un N’Golo Kanté durante años”.

El diagnóstico se completa con un matiz táctico sobre Szoboszlai. Para Sturridge, el húngaro rinde mejor liberado. “También creo, siendo honesto, que Szoboszlai es mejor como un diez”, apuntó, subrayando la sensación de que varias piezas del rompecabezas están fuera de sitio.

La tarde en Newcastle dejó una imagen clara: un Liverpool capaz de golpear, pero demasiado vulnerable cuando pierde el balón. Y mientras en otros clubes se refuerza el eje con especialistas del robo y la corrección, en Anfield la conversación se repite verano tras verano.

La pregunta ya no es si el Liverpool necesita un mediocentro defensivo. La pregunta es cuánto más puede esperar antes de que esa carencia le cueste algo más que dos puntos en la jornada inaugural.