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Inter cierra la puerta a Stankovic en el mercado

El Inter ha dado un golpe sobre la mesa en pleno mercado: la puerta de salida para una de sus joyas se ha cerrado de golpe. Nada de dudas, nada de medias tintas.

Dejan Stankovic, regresado este verano tras una temporada deslumbrante en el Club Brugge, se había convertido en el epicentro de una auténtica subasta. En Bélgica no solo levantó la Jupiler Pro League: también se llevó el premio a Mejor Jugador Joven del año, una carta de presentación que no pasa desapercibida en ningún despacho de Europa.

Ahí apareció el Brentford, decidido y con dinero fresco. Sobre la mesa, una oferta de 40 millones de euros. Una cifra que, para muchos clubes, sería difícil de rechazar. Para el Inter, en este caso, no lo fue. Según informa La Gazzetta dello Sport, la respuesta fue inmediata y unánime: el club, el propio futbolista y la familia Stankovic coincidieron en un “no, gracias” rotundo.

Chivu ya tiene su plan

La clave está en el proyecto deportivo. Cristian Chivu no ve a Stankovic como un activo de mercado, sino como una pieza táctica. Durante la pretemporada, el técnico rumano lo ha ido encajando con paciencia en su dibujo de cinco centrocampistas. No como uno más, sino con un rol muy concreto: ser el principal relevo de Hakan Calhanoglu.

Encontrar un sustituto fiable para el turco en la base de la jugada se había convertido en una obsesión del cuerpo técnico. Se probaron soluciones internas: Piotr Zielinski, Henrikh Mkhitaryan, incluso Nicolo Barella bajando unos metros para dirigir desde atrás. Ninguno terminó de ofrecer la mezcla ideal de criterio, pausa y rigor táctico.

Ahí entra Stankovic. Perfil natural para el puesto, lectura de juego, seguridad técnica y la disciplina posicional que exige Chivu. En el entorno de Appiano Gentile hablan de una confianza “incondicional” en el serbio sub-21. Mantenerlo no es solo una apuesta de futuro: es una póliza de seguro para una temporada larga, con varias competiciones y un calendario que no perdona.

Claro que cada decisión tiene consecuencias. Blindar a Stankovic congestiona todavía más una zona del campo ya superpoblada y condiciona el resto del mercado.

Curtis Jones, deseo en una sala de máquinas llena

El Inter no ha perdido de vista a Curtis Jones. El centrocampista del Liverpool fascina a Chivu por su energía, su despliegue y su capacidad para ocupar varias posiciones. En el cuerpo técnico lo ven como un complemento ideal para elevar el nivel competitivo del mediocampo.

El problema es el espacio. No en el campo, sino en la plantilla. Con Stankovic dentro del proyecto y sin salidas claras en la medular, la llegada de un perfil como Jones se complica. La intención deportiva choca con la realidad numérica: demasiados jugadores para muy pocos minutos.

Por ahora, la pizarra está por delante del mercado. Pero la ventana de fichajes tiene memoria larga y, cuando se acerque el cierre, las presiones pueden cambiar el tablero.

Romero, la pieza que falta atrás

Donde el Inter sí pisa el acelerador es en defensa. En la dirección deportiva tienen claro el objetivo: Cristian Romero. El argentino aparece marcado en rojo como el último eslabón para completar una zaga de nivel élite, con ese punto de agresividad y liderazgo que se exige a un equipo que quiere competir por todo en Europa.

Giuseppe Marotta y Piero Ausilio ya han hecho el trabajo más duro con el Tottenham Hotspur. Según las informaciones, hay acuerdo entre clubes por el traspaso. El muro no está en Londres, sino en el contrato del jugador.

Romero pide en torno a 7 millones de euros netos por temporada. Una cifra que choca con la escala salarial del vestuario: Benjamin Pavard, por ejemplo, está en torno a los 5 millones. Romper ese techo implica un riesgo evidente de efecto dominó en futuras negociaciones. Y en el Inter no quieren dinamitar el equilibrio interno por muy tentador que sea el fichaje.

El acuerdo, por ahora, está en punto muerto. No roto, pero congelado a la espera de que una de las partes ceda.

Paciencia estratégica y una pregunta incómoda

La fotografía actual del Inter habla de un club que ha aprendido a manejar el mercado con frialdad. No malvende a sus jóvenes más prometedores, como demuestra el caso Stankovic, pero no renuncia a nombres de peso mundial como Jones o Romero.

El margen, eso sí, es estrecho. El bloqueo salarial con el argentino, la sobrepoblación en el centro del campo y la necesidad de cuadrar cuentas apuntan a un desenlace inevitable: para que entre alguien grande, puede que tenga que salir alguien igual de importante.

La dirección del Inter ya ha marcado su línea roja: el talento joven clave no se toca. La cuestión es otra, mucho más delicada. Cuando el reloj del mercado empiece a correr de verdad, ¿quién será el sacrificado para que el proyecto de Chivu dé el salto definitivo?