Iraola y el dilema táctico del Liverpool: entre posesión y verticalidad
La advertencia de Iraola a Gerrard destapa el gran lío táctico que hereda en el Liverpool
Andoni Iraola sabe lo que es empezar a contracorriente. En 2023 necesitó diez jornadas para lograr su primera victoria en la Premier League con el Bournemouth. En el Liverpool, el arranque tampoco ha sido sencillo: 2-2 en el debut liguero ante el Newcastle y una sensación clara de equipo a medio camino entre dos ideas.
El empate dejó algo más que dos puntos volando. Dejó expuestas dudas profundas.
Un Liverpool partido en dos ideas
El Liverpool fue superado físicamente por el Newcastle, desorganizado durante tramos largos y con una estructura que se rompía con demasiada facilidad. No fue un accidente aislado. Durante la gira de pretemporada en Estados Unidos, Iraola ya había apuntado directamente al problema: falta de “energía”. Un mensaje que sonó a crítica velada a la etapa de Arne Slot.
En una conversación para TNT Sports con Steven Gerrard, el técnico español fue todavía más claro. Ahí verbalizó el conflicto de identidades que ve en su vestuario: un grupo moldeado para el juego de posesión de Slot, pero con un pasado reciente marcado por la transición rápida y vertical de Jürgen Klopp, un estilo mucho más cercano a su propia idea.
Cuando Gerrard le preguntó si se sentía “más cerca” de Klopp o de Slot, Iraola no dudó: eligió al campeón de Europa. “Probablemente más cerca de Jürgen, probablemente, diría. Pero me encantaron muchas de las cosas que el equipo tenía con Arne también”, respondió.
La frase marca el punto exacto en el que se encuentra el Liverpool: en medio de dos caminos.
La “tendencia natural” que delata al vestuario
Iraola insistió en que debe existir un equilibrio, pero los datos del debut liguero le lanzan un mensaje muy concreto. “Tiene que haber un balance. Las cosas van a evolucionar de forma diferente porque en el primer partido tuvimos un 60, 61 por ciento de posesión de inmediato”, explicó sobre el choque ante el Newcastle.
Y ahí llegó la frase que más ruido genera. “Naturalmente, porque la tendencia natural de los jugadores es hacia ese lado, y yo también tengo que adaptarme hacia ese lado. Pero también tenemos que seguir siendo verticales, seguir atacando, seguir tomando a veces algunos riesgos”.
Esa “tendencia natural” preocupa. No es solo una cuestión estética, es una cuestión de estructura. Futbolistas como Dominik Szoboszlai, Ryan Gravenberch, Jeremie Frimpong o Milos Kerkez se mostraron cómodos instalados cerca del último tercio cuando el Liverpool tenía el balón. Bajo Slot, ese era el plan: atacar con calma, mover y mover hasta desgastar el bloque bajo rival.
Iraola, en cambio, quiere ritmo. Quiere velocidad. Quiere un equipo que acelere y amenace, no que viva instalado en campo contrario sin control del equilibrio.
Más atacantes arriba, más espacio a la espalda
El problema es simple y demoledor: si demasiados jugadores se quedan arriba, el castigo llega atrás. Cada pérdida se convierte en una invitación abierta a la contra. Y ahora mismo, esas situaciones las están defendiendo un Virgil van Dijk de 35 años y un Jeremy Jacquet todavía verde en la élite, obligados a correr metros y metros hacia su propia portería.
No es teoría. Se vio en los dos goles encajados ante el Newcastle: líneas estiradas, poca protección en la base y un equipo partido que sufre cada transición rival.
Para jugar el fútbol que Iraola persigue, hay dos herencias de la era Slot que debe corregir: la obsesión por la posesión como fin y la inclinación del bloque a instalarse demasiado arriba sin red de seguridad. Hasta que eso cambie, el Liverpool vivirá en ese filo en el que cada ataque propio puede convertirse en un ataque ajeno.
Que la mejora vaya a tardar no sería ninguna sorpresa.
Un físico que no aguanta el plan
El propio Iraola ya había encendido otra alarma semanas antes, esta vez sobre el estado físico de la plantilla. Tras el amistoso de pretemporada ante el Leeds a principios de agosto, el técnico fue igual de directo.
“Creo que jugamos muy bien la primera parte, especialmente los primeros 30 minutos, pero ahora mismo probablemente no tenemos mucho más en términos del nivel requerido para jugar así”, admitió. “Luego ellos fueron mucho mejores en la segunda parte.
“El problema es que ahora mismo probablemente no tienen la energía para 90 minutos y empiezan a cansarse. Llevará tiempo con ellos, necesitamos más entrenamientos con ellos”.
El diagnóstico es claro: a día de hoy, el Liverpool no tiene ni las piernas ni los automatismos para sostener el fútbol agresivo y vertical que Iraola quiere imponer. Y el equipo, además, arrastra hábitos de posesión larga que lo exponen cuando pierde el balón.
Entre la herencia de Slot, la sombra de Klopp y la exigencia física del nuevo plan, Iraola se enfrenta a una reconstrucción compleja. El empate ante el Newcastle fue solo el primer capítulo. La pregunta es cuánto tiempo le concederá Anfield para que la “tendencia natural” de sus jugadores deje de ser un problema y se convierta en la base de un nuevo Liverpool competitivo.





