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Jaissle, el nuevo entrenador del Newcastle tras la salida de Howe

Newcastle vive otro giro brusco en su nueva era. Eddie Howe se marcha de manera inmediata, a pocas semanas del inicio de la Premier League, y el club ya ha elegido el perfil para reemplazarle: Matthias Jaissle, otro técnico joven en el que depositar una fe enorme en un momento delicado.

La noticia de la salida de Howe estalla menos de 24 horas después de que el inglés se sentara en el banquillo en la derrota por 4-1 en un amistoso ante Bristol City. El resultado dolió, pero no fue lo que rompió el vínculo. Lo que realmente dejó una grieta fue el mercado.

Tras el encuentro, Howe dejó una frase que sonó a despedida de poder: hablando sobre el futuro de Bruno Guimarães, pretendido con fuerza por Arsenal, se limitó a decir: “What will be, will be”. Cuatro palabras que encierran una sensación clara: ya no mandaba en los asuntos clave del club.

Cinco años, un título histórico y un adiós frío

Howe se va tras cinco años al frente y con un logro que pesará en la memoria del club: la Carabao Cup, el primer gran trofeo de Newcastle desde 1955. Fue el símbolo de una resurrección deportiva, de un equipo que volvió a mirar a Europa con ambición y a llenar St James’ Park de ilusión.

Pero el proyecto, respaldado por el fondo saudí Public Investment Fund (PIF), ha ido ganando una dimensión que ya no encajaba con la sensación de control total que Howe buscaba. El técnico deja el cargo en pleno verano, con la planificación abierta y con el club obligado a reaccionar a toda velocidad.

Ahí aparece un nombre: Matthias Jaissle.

El elegido: joven, intenso y con sello Red Bull

Según la información adelantada por The Athletic, Newcastle ya ha alineado a Jaissle como su principal candidato para el banquillo. No es un perfil de transición. Es una apuesta clara por un entrenador de 38 años con un discurso muy marcado y una trayectoria ascendente.

Jaissle dirige desde 2023 a Al-Ahli, uno de los clubes saudíes también bajo el paraguas de PIF, como Newcastle. Ese vínculo no es un detalle menor: la estructura que manda en Tyneside ya le conoce, ya ha trabajado con él, ya ha visto de cerca su método.

Como jugador, el alemán fue defensor y pasó toda su carrera en Hoffenheim antes de retirarse en 2014. Nada de grandes focos, nada de carrera itinerante. Su salto real llegó desde el banquillo.

Primero, como asistente en las categorías inferiores de RB Leipzig, con el equipo sub-16. Después, un paso por Brondby en Dinamarca, también como ayudante. El aprendizaje fue silencioso, pero constante. Hasta que apareció la llamada del ecosistema Red Bull en Austria.

Red Bull Salzburg, la fábrica que lo lanzó

Jaissle aterrizó en Red Bull Salzburg para dirigir al equipo sub-18. Ahí empezó a mostrar el tipo de entrenador que es: meticuloso, agresivo en la presión, obsesionado con atacar rápido tras la recuperación.

Su impacto fue tan evidente que, dos años después, le dieron el mando de FC Liefering, el club filial de Salzburg. Y desde ahí, el salto definitivo: en el verano de 2021 sustituyó a Jesse Marsch como técnico del primer equipo.

La respuesta fue inmediata. Doble doméstico en su primera temporada y, sobre todo, un hito: llevar a Salzburg por primera vez en su historia a las rondas eliminatorias de la Champions League. Un equipo joven, eléctrico, incómodo para cualquiera. Un sello muy reconocible.

Jaissle repitió título de liga en la campaña siguiente, consolidando su reputación como uno de los técnicos emergentes más interesantes del fútbol europeo. Entonces llegó la oferta saudí.

Al-Ahli, estrellas y exigencia

En 2023 aceptó el reto de dirigir a Al-Ahli. Cambio de continente, de cultura, de ritmo competitivo. También de vestuario: allí ha manejado figuras de peso como Ivan Toney y Edouard Mendy, nombres que exigen jerarquía y claridad de ideas.

En una entrevista con The Athletic en enero, Jaissle explicó cómo afrontó ese salto. No quiso modificar su trato por la fama del vestuario: mismo respeto, mismas exigencias, mismo estándar para todos, desde las jóvenes promesas que tuvo en Salzburg hasta los jugadores consagrados que encontró en Arabia Saudí. Su mensaje fue sencillo: compromiso y una vara de medir igual para todos.

También admitió que al principio le preocupaba si ese paso a la Saudi Pro League le cerraría las puertas de vuelta a Europa. Miró a ejemplos como Nuno Espírito Santo, que pasó de Al-Ittihad a Nottingham Forest y luego a West Ham, como referencia de que ese puente puede existir.

La huella de Rangnick y un estilo para incomodar a la Premier

Jaissle se formó como jugador bajo las órdenes de Ralf Rangnick en Hoffenheim. Esa influencia se nota. Sus equipos viven del ritmo, del choque, de la presión alta. No quieren partidos tranquilos.

El propio técnico lo definió con claridad: busca “estrés” en el rival lo antes posible. Cuando su equipo roba el balón, la consigna es ir directo hacia la portería contraria, con una verticalidad casi agresiva. Nada de pausas innecesarias, nada de ataques contemplativos.

Ese estilo encaja con la idea moderna de un Newcastle que quiere ser protagonista, que no se conforma con esperar atrás. Pero también exige un vestuario físicamente preparado y convencido del plan. La Premier no perdona dudas.

Un relevo cargado de simbolismo

La posible llegada de Jaissle no sería solo un cambio de entrenador. Representaría un giro más profundo: Newcastle reforzaría el vínculo con el entramado saudí y apostaría por un técnico alineado con una forma muy concreta de entender el juego, moldeada en la escuela Red Bull y pulida en Arabia Saudí.

Howe se marcha habiendo devuelto el orgullo y un título a la ciudad. Jaissle, si se confirma su aterrizaje, llegaría para dar el siguiente paso: transformar esa base en un proyecto aún más ambicioso, más agresivo, más incómodo para los gigantes de la Premier.

La pregunta es clara: ¿está Newcastle preparado para asumir el vértigo que trae un entrenador que solo entiende el fútbol acelerando al máximo?