jornadadeportiva full logo

Joao Pedro brilla con hat-trick en la era Xabi Alonso

La primera noche de Xabi Alonso al mando de Chelsea no fue un ensayo veraniego al uso. Fue un test de estrés. Un partido de pretemporada con marcador de videojuego, defensas abiertas y un protagonista absoluto: Joao Pedro, autor de un hat-trick en nueve minutos para voltear un 3-4 y cerrar un 6-4 insólito ante Western Sydney Wanderers en Sídney.

Un amistoso, sí. Pero nada tuvo de amistosa la montaña rusa.

Un inicio de guion… y un caos inmediato

A los seis minutos, el nuevo Chelsea de Alonso ya enseñaba su tarjeta de visita. Salida limpia desde atrás sobre un césped irregular, combinación rápida y un remate exquisito del joven de 17 años Dastan Satpaev para estrenar la cuenta del técnico español. Golazo y mensaje: este equipo quiere jugar desde atrás, a pesar de los riesgos.

El problema fue todo lo que vino después sin balón.

En un estadio acostumbrado al rugby league, Western Sydney igualó pronto. En el 14’, Pantazapoulos se coló en el segundo palo en un córner mal defendido y cabeceó el 1-1. Primera advertencia seria para una zaga azul con más talento que oficio.

Lejos de asentarse, Chelsea se desordenó. En el 32’, otro desajuste atrás permitió a Hammond aprovechar el regalo: control, definición y 2-1 para el colista de la última A-League. Demasiado castigo para tan poca presión del rival, pero reflejo de un equipo verde en automatismos defensivos.

La respuesta llegó de nuevo desde la pizarra de Alonso. En el 38’, una jugada trenzada volvió a romper líneas: Dario Essugo se asoció a un toque con Reggie Walsh en la frontal y definió con calma. Otro gol de manual. Otra prueba de lo que pretende el técnico en campo contrario. Al descanso, 2-2 y la sensación de que con balón hay plan, pero sin él hay trabajo para semanas.

Un segundo tiempo que se descontrola

Alonso apenas tocó el once al descanso: entraron Kellyman y Mahdi Nicoll-Jazuli por Essugo y Kavuma-McQueen. El dibujo, un 4-2-3-1 flexible, se mantuvo, con Landon Emenalo lanzándose una y otra vez por la izquierda, casi como un extremo, y Satpaev partiendo desde ese costado.

El riesgo era evidente. Cada subida dejaba metros a la espalda y Western Sydney lo olió. En el 62’, un despeje bloqueado cayó a los pies de Scicluna, que ajustó al palo largo para el 3-2. Otra vez por delante los australianos. Otra vez Chelsea pagando caro cada error en área propia.

Ahí Alonso decidió que ya había visto suficiente.

En el 64’ hizo una revolución: nueve cambios de golpe. Entraron Kepa Arrizabalaga Sánchez, Palestra, Levi Colwill, Fofana, Anselmino, Estevao, Cole Palmer, Jamie Gittens y Joao Pedro. Una columna vertebral mucho más cercana al once tipo, con Palmer como mediapunta, Estevao abierto a la derecha y Gittens en el otro costado.

El efecto fue inmediato. Dos minutos después, Joao Pedro se inventó la primera jugada de la noche: arrancó, encaró, se metió en el área y, en lugar de buscar el disparo, encontró a Gittens atrás. Definición rápida del joven y 3-3. El talento de los titulares cambió el ritmo del partido en un suspiro.

Pero el caos aún no había terminado.

Un error, otro golpe… y la tormenta Joao Pedro

Cuando Chelsea parecía tener el duelo bajo control, un pase impreciso de Estevao comprometió a Reggie Watson en la salida. Robo en zona prohibida, desajuste total y Awan Lual, recién entrado, castigó sin piedad. 78’, 4-3 para Western Sydney. Tercera vez que los locales se ponían por delante.

Ese gol retrató la otra cara de la noche: la falta de gestión de los momentos del partido. Lo reconocería después el propio Alonso. Su equipo fue brillante por fases, pero ingenuo en la administración de ventajas y riesgos.

Y entonces apareció, ya sin filtros, el show de Joao Pedro.

En el 80’, el brasileño recibió cerca del área, controló con decisión y ajustó un disparo raso desde dentro del área para el 4-4. Un golpe seco, clínico, que apagó de golpe el entusiasmo local.

Cinco minutos más tarde, Palmer filtró un pase perfecto al espacio. Joao Pedro atacó el hueco, encaró y definió con frialdad para el 5-4. Chelsea se ponía por delante por primera vez desde el minuto seis. El amistoso se había convertido en escaparate para la sociedad Palmer–Joao Pedro.

Y todavía faltaba la guinda.

En el 89’, un córner al primer palo, un toque prolongando la trayectoria y Joao Pedro, bien colocado a un par de metros de la línea, empujó el balón para completar su hat-trick en apenas nueve minutos. 6-4. Partido sentenciado, marcador descomunal y una carta de presentación difícil de olvidar.

Luces, sombras y un mensaje claro para Alonso

Más allá del resultado, el estreno de Alonso dejó varias pistas.

El sistema fue flexible. Con balón, el lateral Emenalo se lanzaba arriba y ofrecía superioridad por la izquierda, a menudo por fuera de Satpaev. Esa apuesta ofensiva abrió caminos, pero dejó al equipo expuesto. Tosin y Josh Acheampong, teóricamente dos de los más experimentados atrás, sufrieron ante un rival que viene de acabar último en su liga.

En el centro del campo, los jóvenes Reggie Watson y Reggie Walsh dejaron buena impresión. Se asociaron con criterio y ofrecieron líneas de pase constantes. Watson, único jugador en completar los 90 minutos, dio una muestra de personalidad en un contexto complejo. Nicoll-Jazuli, en su tramo, también dejó destellos.

Arriba, el talento de los “mayores” marcó la diferencia. Cole Palmer y Joao Pedro necesitaron apenas media hora para demostrar que llegan a la pretemporada con el punto de competitividad muy alto. Palmer manejó los ataques desde la mediapunta, filtró el pase del 5-4 y se movió entre líneas con una naturalidad que rompió a Western Sydney. Joao Pedro, con tres goles y una asistencia, convirtió un amistoso en una exhibición personal.

Pero el gran debe está claro: la defensa. Cuatro goles encajados ante un equipo de A-League, varios de ellos nacidos de pérdidas propias y mala protección de la frontal, señalan una prioridad inmediata para el cuerpo técnico. Falta coordinación en las coberturas, falta agresividad en las segundas jugadas y falta temple cuando el rival aprieta.

La lectura de Xabi Alonso

Alonso no maquilló el análisis. Habló de un amistoso “muy útil” para aprender, de momentos en los que su equipo “sufrió para encontrar soluciones” y de la necesidad de mejorar la gestión del juego. Cuando Western Sydney apretó alto, a Chelsea le costó interpretar por dónde salir, quién debía ofrecerse por dentro y cómo ajustar sobre la marcha.

El técnico lo asumió como parte del proceso: cuanto más se vea el equipo en situaciones incómodas ahora, más preparado estará durante la temporada. El amistoso, insistió, servirá para el futuro y para repartir minutos.

La primera noche de la era Alonso deja un marcador exagerado, un Joao Pedro desatado y una lista de tareas evidente. El estilo ofensivo ilusiona. La fragilidad atrás preocupa.

La pretemporada apenas comienza. La pregunta es clara: ¿podrá este Chelsea mantener la belleza de sus ataques sin seguir viviendo al borde del abismo en su propia área?