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José Mourinho y el Balón de Oro: Reflexiones sobre el mejor jugador

En la víspera del duelo de liga ante el Málaga, José Mourinho se sentó en la sala de prensa de Valdebebas y, como tantas veces, el partido no fue el primer tema. Bastó que alguien pronunciara las dos palabras mágicas —Balón de Oro— para que el técnico del Real Madrid desplegara una de sus reflexiones largas, afiladas y muy personales sobre el premio.

“El Balón de Oro es muy bonito a nivel individual. Entras en la historia individual de un jugador”, arrancó. Y enseguida marcó el terreno: para él, el galardón debe ir “a esos jugadores que, cuando se retiran, los echamos de menos para siempre”. Y ahí desgranó nombres de leyenda: Maradona, Nazario, Messi, Zidane, Matthäus.

Su mensaje fue directo: no se puede entregar el trofeo “solo porque ganaron la Champions League o el Mundial”. Si se quiere premiar la Champions, dijo, “den el Balón de Oro a Luis Enrique”. Para España, añadió, “De La Fuente seguramente lo merece. Ese es el gran homenaje”. Otra cosa es quién es el mejor del mundo. Y ahí dejó una frase que resonó en la sala: “No tiene que ser de PSG o de España. Hay dos, tres o cuatro, y sabemos quiénes son. Sabemos dónde están: aquí. Sabemos quién ha hecho historia individual este verano”.

Mourinho no se detuvo ahí. Recordó que el Balón de Oro “tiene política” y que cuando la política entra, “ya no me gusta tanto”. Y cerró el tema con una sentencia clara: “Ya conocemos mi concepto del Balón de Oro. No lo vamos a inventar en España ni en el PSG. Allí, es Luis Enrique o De La Fuente. El mejor jugador es otro.”

Una plantilla larga, soluciones claras

Del debate global pasó al día a día. Al Málaga, a la gestión de esfuerzos, a la competencia interna. Mourinho insistió en que varios futbolistas han vivido “pretemporadas diferentes”, pero subrayó que dispone de un grupo fuerte, con recursos para compensar cualquier desajuste.

Puso un ejemplo muy concreto: “Mañana, Cucurella es titular, y Álvaro, que jugó bien contra Espanyol y Real Sociedad, estará en el banquillo. Si Cucurella se queda sin gasolina, tenemos a Álvaro para entrar”. Para él, este tipo de alternativas son el lujo real de una plantilla como la del Real Madrid.

La concentración que le importa a Mourinho

El portugués también quiso aclarar qué entiende por “concentración” del grupo. No le preocupa tanto dormir en un hotel como tener la cabeza enchufada. “La que me interesa es la de aquí”, dijo, señalándose la cabeza. “No tiene nada que ver con dormir en un hotel”.

Se lamentó de que desde fuera solo se vean “calentamientos y rondos”, cuando en su trabajo hay “mucha concentración”. Para el partido ante el Málaga, el plan es mixto: “Hoy no dormimos. Los jugadores están juntos. Tenemos ahora una charla táctica, comemos juntos. Estaremos un poco más juntos y luego nos vemos por la mañana”. Él mismo explicó que Espi, Cucurella y él dormirán en la ciudad deportiva, mientras el resto se marchará a casa.

Diomande, paso a paso

Sobre Yan Diomande, Mourinho fue tajante: no quiere seguir hablando de casos individuales, pero sí dejó claro el contexto. El jugador llegó tarde, tuvo “un verano difícil por la decisión”, no se entrenó con Leipzig y aterrizó en Madrid sin base física. Ahora, dijo, progresa “de forma gradual” y ya ha tenido minutos, “que es lo que necesita para desarrollarse”.

Anunció que ante el Málaga “o será titular o entrará como suplente”. Lo ve “cada vez más preparado”.

Bellingham, pieza única en un equipo de estrellas

Cuando apareció el nombre de Jude Bellingham, Mourinho cambió el tono: admiración abierta. “Es único. Súper importante para el equipo”, afirmó. Enumeró sus virtudes: físico, mentalidad, táctica, recuperación de balón, capacidad goleadora, juego aéreo. “Es impresionante”.

Reconoció que le encanta hablar de Kylian, Vini y Jude, y que entiende las preguntas sobre ellos, pero no quiso que el foco se quedara solo en las figuras. “Aquí solo tenemos grandes jugadores y verdaderamente grandes jugadores. El equipo tiene que funcionar como equipo”.

Para él, el aficionado del Real Madrid va al Bernabéu a ver a esos futbolistas excepcionales, pero también a ver “un equipo que juega como equipo, sufre como equipo, afronta dificultades como equipo y domina como equipo”. Y se reivindicó en una sola frase: “Soy el entrenador de ese equipo, y me gustan mucho los jugadores que tengo”.

Thiago Pitarch, Castilla y un mensaje claro

Mourinho también se detuvo en el trabajo de Arbeloa con el Castilla. Destacó que ha hecho “un trabajo fantástico en defensa” y que, en ataque, la situación ha sido más compleja. Aun así, elogió el rendimiento de los jóvenes: “No hay ni un solo jugador del Castilla que no me guste”.

De Thiago Pitarch lanzó un elogio con doble filo: “Ha demostrado que ya no está para la división del Castilla. Me gusta mucho. Forma parte de este grupo de 21 jugadores”. Explicó que, por falta de opciones, en el banquillo estarán Ciria, Cestero y dos porteros. Cuando Thiago esté bien físicamente, entrará de lleno en la rotación. Y dejó una broma con mensaje: le dice que “tiene los mismos músculos en las piernas” que él y que necesita “ganar un par de kilos a base de trabajo duro”.

Libertad arriba, organización detrás

Sobre la estructura ofensiva, Mourinho fue transparente. Sabe que tiene atacantes de un nivel extraordinario y asume que ellos, a menudo, hacen que el entrenador parezca un fenómeno. “Hacen cosas que van más allá de la rutina diaria”, admitió.

Contó que la sesión del día estuvo dedicada por completo a la organización ofensiva: 45 minutos de trabajo táctico, movimientos, formaciones. Pero dejó claro su credo: cuando el partido se atasca, son esos jugadores los que lo resuelven. Por eso defiende darles “espacio para la creatividad y para su capacidad de tomar decisiones”, sin renunciar a la organización. “Estamos mejorando en ese área”, aseguró.

Endrick, Tchouameni y la prudencia

El capítulo físico tuvo dos nombres propios: Endrick y Tchouameni. El brasileño “es el más cercano a volver”. Mourinho no quiere correr riesgos pensando en Betis. Aclaró que podría estar listo “para Betis o para el primer partido de Champions League”.

Con Tchouameni, el discurso fue aún más prudente. Pidió controlar las emociones: no quiere un escenario de “dentro y fuera, dentro y fuera otra vez”. No quiere empezar la temporada en agosto con un caso así. Su deseo es recuperarlo bien, aunque eso suponga esperar “un poco más”.

El parón de selecciones, una preocupación distinta

El técnico no escondió que el parón internacional le inquieta. No tanto por los que juegan, sino por los que viajan y no tienen minutos. “Esos son los que más me preocupan”, confesó.

Su relación con Carlo le tranquiliza: están al tanto de las situaciones y se intercambiarán información. “Con Carlo no será un problema”. Con otros seleccionadores, donde no existe ese nivel de confianza, la cosa cambia. Tener jugadores fuera tres semanas le parece “muy complicado”. Aun así, apeló a la profesionalidad de los técnicos de las selecciones y al respeto hacia los futbolistas y los clubes. No quiso dramatizar, pero recordó que muchas lesiones llegan tras perder el equilibrio de trabajo acumulado en los clubes.

Gestión del grupo, problemas y naturalidad

Cuando le preguntaron qué es más difícil, si gestionar el grupo o trabajar la parte táctica, Mourinho se encogió de hombros, al menos en lo conceptual. “No siento que nada sea difícil. Lo veo como algo natural”. Para él, los problemas forman parte de la vida. Aseguró que aún no han tenido “el primer problema”, pero que llegará, sea táctico o de gestión interna. Y que la clave es asumirlo como algo normal y manejarlo de la misma forma.

Ancelotti y una alineación sin secretos

Hubo también espacio para la cortesía. Sobre Carlo Ancelotti, Mourinho fue rotundo: “Es un gran hombre en todos los sentidos. No tiene un punto débil. Es un gran hombre a todos los niveles”.

Por último, habló de las filtraciones de la alineación. Preferiría que el rival no conociera el once hasta hora y media antes del inicio, pero no lo considera dramático si se filtra. Le preocupa, eso sí, cuando se preparan cambios estructurales: jugar con tres centrales, juntar a Espi y Kylian, hacer algo que el técnico del Málaga no espera. “Entonces sí es un problema”.

En el caso de mañana, restó importancia a la elección entre Carreras y Cucurella: “La diferencia no es gran cosa”. Incluso encontró un lado positivo en que nadie haya hablado de si uno u otro será titular: “Ni los jugadores, ni los utilleros, ni los médicos…”. Y dejó una última idea: aunque se sepa el once, aunque haya ruido alrededor del Balón de Oro, su convicción no se mueve. Para él, el mejor jugador del mundo ya está en su vestuario. Y ahora le toca demostrarlo cada fin de semana.