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Julián Álvarez: Atlético de Madrid niega venta al Barça

El pulso por Julián Álvarez se ha convertido en una guerra abierta. Y Atlético de Madrid ha decidido subir el tono hasta el máximo: “Hay un 0% de opciones de venderlo al Barça”.

La frase, contundente, sale del propio club rojiblanco después de que Joan Laporta insistiera públicamente en que la oferta de Barcelona, de 100 millones de euros, sigue sobre la mesa. El presidente azulgrana lo hizo en un nuevo vídeo difundido el miércoles. Atlético respondió con dureza.

“Esto no va de dinero, va de dignidad. El jugador está siendo victimizado, pero la única víctima en el caso Julián somos nosotros”, lanzó la entidad colchonera. “Nos han perjudicado económica y socialmente. Hay un 0% de opciones de venderlo al Barça. Hay una campaña de muchas mentiras y medias verdades. El único que está pagando esto es el Atlético.”

Un verano en llamas

El caso Álvarez lleva meses en ebullición. El delantero argentino, de 26 años, vive un verano de especulaciones, ofertas y mensajes cruzados que ya han salpicado al vestuario y a la grada.

El domingo, en el empate ante Villarreal, empezó en el banquillo. Cuando se levantó a calentar, el Metropolitano respondió con silbidos. Al entrar en el minuto 66, los abucheos fueron todavía más sonoros. Al final del encuentro, mientras sus compañeros se quedaban sobre el césped aplaudiendo a la afición, Álvarez se marchó directo al túnel de vestuarios. Más pitos.

Diego Simeone explicó después que se trataba de una decisión pactada con el club, que el plan era que el delantero se fuera directamente al vestuario. Pero el gesto alimentó aún más el ruido.

El miércoles, Álvarez no se entrenó. Las informaciones apuntan a que estaba indispuesto, pero el contexto hace que cada ausencia, cada movimiento, se lea en clave de mercado.

Barcelona no se rinde

En su vídeo, Laporta aseguró que Barcelona mantiene “gran respeto” por Atlético, pero dejó claro que la propuesta económica sigue viva. Fuentes del club azulgrana insisten en que seguirán intentando fichar al argentino hasta el cierre del mercado.

La idea es clara: encontrar un heredero de largo recorrido para la posición que ocupó Robert Lewandowski, que ya ha dejado el club este verano. Álvarez encaja en ese perfil de referencia ofensiva para varios años.

El problema es que al otro lado no hay ni la más mínima apertura. Atlético ya había marcado una línea roja en mayo, cuando llegó la primera ofensiva azulgrana. Entonces, el club madrileño no solo rechazó la posibilidad de negociar, también utilizó sus redes sociales para ridiculizar la persecución del Barça y denunciar una supuesta “campaña de desprestigio.”

Ahora, la respuesta es todavía más explícita: 0% de opciones.

Arsenal espera, Madrid ya lo intentó

En la sombra, Arsenal observa. El club inglés considera a Álvarez su fichaje soñado para este mercado, pero las sensaciones internas empiezan a ser más realistas: el tiempo corre y la operación se aleja.

Por ahora, el conjunto londinense se limita a esperar y ver cómo se desarrolla el pulso entre Atlético y Barcelona, mientras el cierre del mercado, el 1 de septiembre, se acerca a toda velocidad.

Real Madrid ya entró en escena antes. En junio, el eterno rival de Atlético lanzó una oferta de 150 millones de euros por Álvarez, cumpliendo la promesa de Florentino Pérez a sus socios de presentar una propuesta de esa magnitud por un “galáctico” si era reelegido.

La respuesta de Atlético fue un no rotundo. Desde el club blanco se llegó a hablar de una cláusula de rescisión de 500 millones y de un supuesto agradecimiento rojiblanco por la oferta. Atlético, de nuevo, tiró de ironía en redes y negó cualquier gratitud, reforzando el mensaje: Álvarez no se vende, y menos a Barcelona.

Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado, ya lo había dejado claro: el delantero no saldría “ni por 200 millones de euros.”

El deseo del jugador y la tormenta pública

En medio de este choque de fuerzas, está el futbolista. Tras la victoria de Argentina ante Austria en junio, Álvarez reconoció ante los medios que había hablado con Atlético y que “lo mejor para todos es un traspaso.” Añadió: “Quiero cumplir mi sueño.”

Aquellas palabras abrieron otra grieta. Mientras el club repetía que el jugador no estaba en venta, el propio Álvarez dejaba la puerta abierta a una salida. Barcelona y Paris Saint-Germain aparecieron en las informaciones como pretendientes muy serios.

Álvarez llegó a Atlético en 2024 procedente de Manchester City, ya como campeón del mundo con Argentina. Su futuro, desde entonces, no ha dejado de ser tema de debate. Cada partido, cada gesto, cada ausencia alimenta el ruido.

Silencio en el banquillo azulgrana

Hansi Flick, preguntado antes del partido de Barcelona ante Athletic Club, esquivó el nombre del argentino. “Solo quiero hablar de la situación del club,” dijo el técnico. Nada de Álvarez. Nada que inflamase aún más el conflicto.

El silencio del entrenador contrasta con la insistencia del presidente y con la furia de Atlético. A pocos días del cierre del mercado, el caso Julián se ha convertido en uno de los grandes culebrones del verano: un jugador que ya ha dicho que ve con buenos ojos un traspaso, un club que se atrinchera en la dignidad y un rival directo que no baja la oferta.

La cuenta atrás ya ha empezado. Y la pregunta es evidente: ¿de verdad se puede sostener un “0% de opciones” cuando el reloj del mercado marca sus últimos días?