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Jurgen Klopp asume la selección de Alemania: el punto más alto de su carrera

Alemania ya tiene nuevo seleccionador. Se llama Jurgen Klopp y llega con contrato hasta el Mundial de 2030, con el mismo gesto eléctrico de siempre y un mensaje tan claro como incómodo para cualquiera que piense en ponerlo contra la pared: si atacan a su familia o lo consideran un estorbo, se marcha. Sin más.

El técnico de 59 años vuelve al banquillo tras dejar Liverpool en 2024, agotado, después de nueve años, seis títulos y una huella que cambió el club. Se tomó medio año de pausa, aceptó el cargo de responsable global de fútbol en Red Bull y dejó claro que no quería regresar a la gestión diaria de un club. La llamada de la DFB, sin embargo, era otra cosa. Era la selección. Era Alemania.

Presentado este viernes, Klopp no se escondió ni un segundo.

“Mi misión es hacer de la selección un mejor equipo y espero que el abanico de jugadores entre los que pueda elegir sea más amplio, pero no lo hago contra vosotros, lo hago por vosotros. Es un honor”, explicó, con su mezcla habitual de intensidad y franqueza.

No tardó en subir el tono.

“Seré remunerado de forma muy generosa y, si mañana Jurgen Klopp es una mierda, me iré. Pero si la DFB dice ‘terminemos aquí’, entonces se acabó. Y si os comportáis mal y no dejáis en paz a mi familia, me iré. Me daré la vuelta y punto. Sé que hay otros países donde los seleccionadores son tratados incluso peor. Amo este trabajo, pero también estoy preparado para dejarlo si hace falta”.

No habrá una carrera después de la selección

Klopp sabe que este es su último gran escenario. Y lo asume como tal.

“Jurgen Klopp no va a tener ninguna ‘carrera’ después de la selección. Este es el punto culminante, el punto más alto de mi carrera como entrenador. Lo daré todo, y tengo el mejor cuerpo técnico posible”, subrayó.

Su llegada, eso sí, no viene envuelta en promesas vacías ni en discursos de título fácil. Nada de vender humo.

“Que Jurgen Klopp esté en el cargo no significa automáticamente que vayamos a ser campeones del mundo”, advirtió. “El éxito es rendimiento frente a expectativas. Necesitamos un nuevo marco de expectativas”.

Ahí tocó un nervio sensible del fútbol alemán.

“Muchos se han preguntado si somos tan buenos como Francia. Si la respuesta es no, eso no tiene por qué ser cierto. Si la pregunta es: ¿tenemos jugadores como Dembélé, Barcola, Mbappé? Entonces la respuesta es no, no los tenemos, pero aun así podemos ganarles”.

La idea es clara: identidad propia, sin copiar a nadie.

“No queremos jugar como Argentina, España, Inglaterra o Francia. Queremos jugar como Alemania, hacerlo a la manera alemana, pero muy intensa. ¿Somos el equipo número uno ahora mismo? No, no lo somos; lo acepto. ¿Nos conformaríamos con ser el número dos? Entonces la gente diría que no somos el número uno”.

Klopp no endulzó el diagnóstico.

“En este momento tenemos 11 equipos por delante. Sí, podemos ganarles, pero para que eso ocurra hay que jugar un fútbol muy bueno e intenso”.

Un nuevo ciclo tras Nagelsmann

La DFB acudió a Klopp en cuanto Julian Nagelsmann dimitió tras un Mundial decepcionante, que terminó con eliminación en octavos de final ante Paraguay en una tanda de penaltis que dolió tanto como el propio juego. El primer nombre en la lista fue el suyo. Y aceptó.

Su debut ya tiene fecha y rival: Países Bajos, en la Nations League, el 24 de septiembre. Un clásico europeo como primer examen, sin red, sin tiempo para grandes experimentos.

A su lado, un cuerpo técnico de nombres reconocibles. Pep Lijnders y Peter Krawietz, viejos escuderos de su etapa en Liverpool, formarán parte del staff. También Sven Bender, al que dirigió en Borussia Dortmund y que conoce de memoria la exigencia del técnico. En la estructura deportiva, Per Mertesacker asumirá la dirección deportiva de la selección a partir de enero, tras dejar la academia de Arsenal, y reemplazará a Andreas Rettig.

El palmarés reciente de Klopp habla por sí solo: Champions League, Premier League, Club World Cup, FA Cup y dos League Cups con Liverpool. Pero ahora el reto es otro. No hay fichajes, no hay mercado, no hay temporada de 60 partidos. Solo ventanas cortas, torneos grandes y un país entero mirando.

Klopp lo ha definido como la cumbre de su carrera. La pregunta ya no es qué ha sido capaz de construir en un club. La cuestión es si puede devolver a Alemania al lugar que siente como propio en el fútbol mundial. Y cuánto tiempo tardará en descubrirlo.

Jurgen Klopp asume la selección de Alemania: el punto más alto de su carrera