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Karim Adeyemi llega al Barça sin miedo: competencia y ambición

Karim Adeyemi no ha llegado a Barcelona para mirar por el retrovisor. Ni para preguntar quién está delante de él en la lista. Ha llegado para pelear. Y lo deja claro desde el primer día de concentración en Saint George’s Park.

En plena pretemporada del Barça en suelo inglés, el atacante alemán, recién fichado desde Borussia Dortmund, se plantó ante los micrófonos de Mundo Deportivo con un mensaje tan sencillo como contundente: no le asusta competir con Lamine Yamal por un puesto en el once de Hansi Flick.

“¿Miedo? No. No tengo miedo de ningún jugador”, sentenció. Sin rodeos, sin matices. “Sé que si doy lo mejor de mí, tendré la oportunidad de jugar”.

Sin complejos ante Yamal

La pregunta era inevitable. Yamal, la gran joya de la cantera, se ha convertido en uno de los nombres propios del fútbol europeo. Su irrupción, su peso en el equipo y su condición de símbolo del nuevo proyecto culé podrían intimidar a cualquiera que llegue a ocupar su zona del campo.

Adeyemi, de 24 años, no se mueve un milímetro.

El alemán, capaz de actuar en ambas bandas y por dentro, prefiere mirar hacia dentro antes que hacia los costados. Su discurso gira siempre sobre la misma idea: rendimiento propio, no jerarquías.

No hay provocación en sus palabras, sino una seguridad fría, muy alemana, forjada en escenarios de máxima exigencia con Borussia Dortmund y la selección de Alemania. Llega a un vestuario con competencia feroz en ataque, pero no parece dispuesto a pedir permiso.

Flick, la llamada que lo cambió todo

Si algo tuvo claro Adeyemi, es que a Barcelona no llegó por casualidad. Ni por insistencia ajena. Llegó porque Hansi Flick lo quiso. Y porque él no dudó.

“‘Convencer’ es la palabra equivocada”, explicó sobre su fichaje. “Simplemente me llamó y me preguntó si quería venir. Le dije que, por supuesto, porque es el club más grande del mundo y estas oportunidades solo llegan una vez. No tuvo que convencerme. Confío en él desde hace mucho tiempo y le tengo mucho respeto”.

La relación entre ambos viene de la selección alemana, donde Flick ya había trabajado de cerca con el delantero. Ese conocimiento previo ha sido clave para que el traspaso se sintiera casi natural para el jugador.

“Espero que vea cosas en mí que pueda aportar al equipo en el campo. Me conoce muy bien de la selección y somos muy cercanos”, añadió Adeyemi, dejando entrever que su rol en el proyecto está lejos de ser el de un simple complemento.

Saint George’s Park, el primer examen

El Barça aterrizó en Reino Unido el lunes, instalándose en la base habitual de la selección inglesa en Burton upon Trent para un stage intenso. Flick ha desplazado a 30 jugadores para una pretemporada que no concede respiros: doble sesión de entrenamiento y, al final de la semana, el primer amistoso serio.

Antes de que ruede el balón, el mensaje es claro: aquí nadie tiene el puesto garantizado.

El plan inmediato pasa por completar una doble sesión de trabajo antes de medirse a Birmingham City, de la Championship, en un amistoso el viernes por la noche. Un escenario perfecto para las primeras impresiones, los primeros gestos, las primeras sociedades.

Ahí estará Adeyemi, esperando su momento para vestir por fin la camiseta del Barça en partido, aunque sea de preparación. Para muchos, será solo un amistoso más de verano. Para él, puede ser el primer paso para ganarse un hueco estable en el once.

En un ataque donde conviven talento precoz como el de Yamal y jerarquías ya consolidadas, el alemán se presenta con una mezcla peligrosa para cualquiera que se relaje: hambre, velocidad y una convicción innegociable.

La batalla por las bandas en el Barça acaba de empezar. Y Adeyemi ya ha dejado claro que no piensa verla desde el banquillo.