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Klopp asume el mando de Alemania y comienza una nueva era

Jürgen Klopp vuelve al banquillo. Y no a cualquiera: se sienta en el de la selección alemana con un contrato que se extiende hasta el final del Mundial de la FIFA 2030. Después de su adiós a Liverpool en 2024, agotado tras casi una década en Anfield, el técnico alemán elige el reto más grande y más simbólico posible: reconstruir a una Alemania en uno de los momentos más bajos de su historia reciente.

De Anfield a la Mannschaft

Klopp dejó Liverpool con un legado imponente: una Premier League, una UEFA Champions League, un Mundial de Clubes de la FIFA y una colección de noches europeas que marcaron época. Se marchó alegando fatiga, convencido de que su ciclo en el club estaba completo.

Ahora regresa al primer plano con una misión distinta. Ya no se trata de reconstruir a un gigante dormido de club, sino de reanimar a una selección que acaba de perder a su seleccionador, Julian Nagelsmann, tras la eliminación en octavos de final frente a Paraguay el mes pasado. La renuncia de Nagelsmann dejó un vacío y un ruido de fondo incómodo. Klopp llega para silenciarlo.

Su etapa al frente de Alemania abarcará la próxima Eurocopa de la UEFA y el Mundial de la FIFA. Es un proyecto de largo recorrido, pensado para devolver identidad, competitividad y, sobre todo, credibilidad a la Mannschaft.

Un equipo técnico muy familiar

Klopp no aterriza solo. Le acompañan dos caras muy conocidas de su etapa en Liverpool: Pep Lijnders y Peter Krawietz, sus asistentes de confianza, formarán parte del nuevo cuerpo técnico. Es el mismo núcleo que ayudó a transformar a Liverpool en una máquina competitiva; ahora se traslada casi en bloque al fútbol de selecciones.

En la estructura deportiva, otro nombre de peso: Per Mertesacker asumirá en enero el cargo de nuevo director deportivo de la DFB. El excentral de la selección alemana dejó al final de la temporada 2025/26 su puesto al frente de la academia del Arsenal. Su perfil encaja con la idea de reconstrucción desde la base, de reordenar el talento joven y alinearlo con la visión del nuevo seleccionador.

“Casi como una película”

Klopp, que desde finales de 2024 ejercía como responsable global de fútbol de Red Bull, describió estos últimos días como algo casi irreal: “En los últimos días ha sido casi como una película que me pasaba a mí mismo”, confesó. El técnico siempre había intuido la magnitud del cargo, pero ahora, sentado en el sillón más expuesto del fútbol alemán, la dimensión es otra: “Siempre supuse que el puesto de seleccionador de Alemania es realmente grande, pero ahora realmente me está cayendo encima lo que significa ser seleccionador nacional”.

Durante años, él mismo veía este paso como algo improbable. Con el tiempo, esa idea fue cambiando: “Durante muchos, muchos años era inimaginable para mí asumir este puesto. Con los años, se fue haciendo más evidente que tarde o temprano me pedirían que hiciera este trabajo. Ahora creo que es el momento adecuado”.

Es una frase que suena a declaración de intenciones. Klopp no llega como salvador mesiánico, sino como un técnico que se sabe preparado, con la experiencia y la energía suficientes para soportar la presión de un país entero.

Un estreno con sabor a pasado

El primer examen ya tiene fecha y rival. Alemania se medirá a Países Bajos en septiembre, en el debut de Klopp en el banquillo nacional. Al otro lado estará Virgil van Dijk, su antiguo líder defensivo en Liverpool y ahora capitán de la selección neerlandesa.

No es un amistoso cualquiera. Es un choque con carga emocional, un reencuentro con uno de los jugadores que mejor encarnaron su idea de juego. Y, al mismo tiempo, una primera medida de hasta qué punto la Alemania de Klopp puede empezar a parecerse a esos equipos intensos, agresivos y verticales que le hicieron grande en el fútbol de clubes.

El proyecto ya ha arrancado. Falta por ver si el país que se acostumbró a ganar puede volver a hacerlo con Klopp como rostro y voz de una nueva Alemania.