jornadadeportiva full logo

Lamine Yamal listo para el debut de España en el Mundial

Luis de la Fuente respiró tranquilo y lo dejó claro en la sala de prensa: Lamine Yamal está “en perfectas condiciones” para debutar en el Mundial el lunes ante Cabo Verde. La gran joya del ataque de España, que se perdió el tramo final de la temporada 2025-26 con el Barcelona por una lesión en el isquiotibial, ha ganado su particular contrarreloj.

El plan, eso sí, será medido al milímetro. Jugar, sí. Exprimirse, no.

“Los médicos dicen que Lamine puede jugar mañana sin problemas. No para jugar 90 minutos, pero sí para jugar algunos minutos”, explicó De la Fuente, marcando desde ya los límites físicos de su futbolista más determinante. El mensaje es nítido: riesgo cero, impacto máximo.

España, entre la ilusión y la herida del pasado

La selección aterriza en el Mundial con un reto mayúsculo: convertirse en el cuarto país capaz de encadenar Eurocopa y Copa del Mundo. Ya levantó el título continental en Alemania hace dos años y la etiqueta de favorita le persigue de nuevo. La confirma incluso la supercomputadora de Opta, que sitúa a La Roja como principal candidata al título.

El peso de la historia reciente, sin embargo, es incómodo. Desde el éxtasis de 2010, el recorrido mundialista de España se ha torcido: eliminación en la fase de grupos en la edición siguiente y dos despedidas consecutivas en octavos, ambas desde el punto de penalti. Un golpe tras otro en el mismo escenario.

Los números no engañan. En sus últimas 14 participaciones, solo una vez alcanzó las semifinales: aquella generación irrepetible de 2010. Y llega a este torneo con apenas una victoria en sus seis últimos partidos mundialistas (cuatro empates y una derrota), aquel 7-0 arrollador a Costa Rica en la fase de grupos de 2022. Brillo puntual, continuidad ausente.

Ahí entra Yamal. Y ahí entra también Nico Williams.

Lamine, Nico y una delantera con minutos racionados

De la Fuente no solo recupera a Lamine Yamal. También despeja dudas sobre Nico Williams y Víctor Muñoz, dos piezas que amplían el abanico ofensivo y le dan a España algo que no siempre tuvo en los grandes torneos: desborde sostenido y velocidad por fuera.

“Está bien, igual que Nico y Víctor. Están todos disponibles, aunque algunos no jugarán todo el partido”, advirtió el seleccionador. La frase suena a aviso y a estrategia: gestionar piernas para alargar el torneo, no solo para ganar el primer día.

El cuerpo técnico ha exprimido cada sesión. “Han estado trabajando juntos muchos días, muchas horas, y con la relación que tienen, han estado felices. Podrían jugar, si creemos que el partido lo demanda”, apuntó De la Fuente. El matiz es clave: la alineación no será un escaparate, será una respuesta directa a lo que pida el duelo ante Cabo Verde.

La presencia, aunque sea limitada, de Lamine y Nico obliga al rival a mirar hacia atrás. Cambia el mapa del partido antes incluso de que ruede el balón.

Cucurella, en el foco entre el mercado y el Mundial

En plena cuenta atrás para el debut, otro nombre se cuela en la conversación: Marc Cucurella. Las informaciones que le acercan a un traspaso de Chelsea a Real Madrid han agitado el mercado, pero De la Fuente no ve distracciones en el lateral.

“No hablo de clubes”, recordó, tajante. Pero cuando la pregunta viró hacia el Cucurella de la selección, el tono cambió: “Es convincente. Está con nosotros desde los 17 años. Conozco su rendimiento, la calidad y el potencial que tiene. Puede ser uno de los mejores laterales izquierdos del mundo, sin duda”.

El seleccionador protege al grupo, pero también lanza un mensaje de confianza a un jugador que, si mantiene su nivel, puede convertirse en una de las columnas del equipo durante el torneo. Operación mercado al margen, el Cucurella que interesa a España es el que blinda su banda y suma jerarquía.

Favorita… y a examen

España llega a este Mundial con una etiqueta poderosa y una mochila pesada. Favorita según los modelos estadísticos, cuestionada por su trayectoria reciente en la competición. Con talento joven para cambiar la narrativa y con cicatrices que recuerdan lo difícil que es hacerlo.

El lunes, ante Cabo Verde, no se decidirá el torneo, pero sí el tono del viaje. Lamine Yamal está listo, Nico Williams también, la estructura se mantiene y el discurso del seleccionador suena seguro.

Ahora falta lo único que no se puede simular en una rueda de prensa: comprobar si esta vez La Roja está preparada para que sus números en los Mundiales vuelvan a parecerse a su fútbol.