Leicester City en venta: del milagro a activo financiero
El imperio King Power ha puesto oficialmente el cartel de “se vende” sobre el Leicester City. Según adelanta BBC Sport, el grupo tailandés, encabezado por su presidente Aiyawatt “Top” Srivaddhanaprabha, ha encargado al banco de inversión estadounidense Citigroup que gestione la operación. El club que hace una década asombró al mundo con su título de Premier League se ofrece ahora como proyecto integral a inversores globales.
“Project Lineup”: el Leicester empaquetado para el mercado
Citigroup ya mueve entre potenciales compradores un dosier de ocho páginas bautizado “Project Lineup”. No es solo un club lo que se ofrece. Es un paquete completo: el primer equipo masculino, el equipo femenino, el King Power Stadium de 32.000 asientos y la moderna ciudad deportiva de Seagrave.
El documento subraya con detalle los activos físicos del Leicester, valorados en más de 200 millones de libras. Solo el centro de entrenamiento, inaugurado en 2020, figura con un precio de 121 millones. En cambio, el folleto evita fijar una cifra concreta para las plantillas. En su lugar, Citigroup vende el relato: “una oportunidad poco común de adquirir un club con un excelente historial de ascensos a categorías superiores”.
La promesa de negocio llega en forma de previsión: una facturación superior a 97 millones de libras para el ejercicio 2026. Pero tras esa proyección optimista se esconde una realidad mucho más áspera.
Pérdidas millonarias y deuda pesada
Los números recientes del Leicester dibujan un club golpeado. Entre 2023 y 2025, los Foxes acumularon pérdidas que superan los 180 millones de libras en un periodo marcado por la inestabilidad deportiva y económica. Las cuentas de 2025 añaden otro dato inquietante: una carga de deuda relevante, con 103,6 millones de libras en préstamos bancarios.
El contexto del propietario tampoco ayuda. El negocio de duty free de King Power en Tailandia atraviesa sus propias turbulencias económicas. La sinergia que en tiempos de Vichai Srivaddhanaprabha impulsó de forma casi mágica al Leicester —empresa y club remando en la misma dirección— se ha ido resquebrajando con los cambios del mercado global.
En ese escenario, la decisión de vender ya no parece un giro brusco, sino la consecuencia lógica de una presión acumulada.
De compra ganga a símbolo desgastado
La historia reciente del Leicester con la familia Srivaddhanaprabha empezó como un cuento perfecto. En 2010, el grupo tailandés adquirió el club a Milan Mandaric por apenas 35 millones de libras. Desde entonces, los Foxes pasaron de aspirantes en Championship a iconos mundiales, coronados por aquel título de Premier League que desafió todas las probabilidades y por un palmarés moderno que muchos gigantes envidian.
Pero el cuento se ha oscurecido. Dos descensos consecutivos han erosionado el vínculo con la grada. El ambiente, que durante años fue de gratitud y devoción hacia la propiedad, se ha vuelto agrio. Las protestas frente al estadio tras el último descenso desde Championship marcaron un punto de ruptura visible. El proceso de venta llega después de meses de malestar creciente, de pancartas, cánticos y un mensaje claro: el idilio se ha roto.
Un gigante herido que aún presume de vitrina
El folleto de venta, sin embargo, no se recrea en la caída. Prefiere recordar a los inversores quién es el Leicester en el mapa del fútbol inglés moderno. El club se presenta como uno de los cinco únicos equipos que han levantado los tres grandes trofeos nacionales —Premier League, FA Cup y League Cup— desde el año 2000.
Ese dato no es solo nostalgia. Es munición comercial. Sirve para situar a los Foxes como una marca con peso, un escudo con historia reciente de éxito y un potencial de retorno a la élite si se acierta con la inversión y la gestión.
La cantera, el argumento estrella
Entre las líneas del “Project Lineup” hay un punto que se repite como pilar del proyecto: la cantera. Citigroup define la estructura de base del Leicester como “un sólido canal de talento respaldado por una infraestructura de ojeadores de primer nivel, una gestión activa del mercado de fichajes y un sistema de academia altamente desarrollado que produce de forma constante jugadores de máximo nivel”.
No es solo teoría. El dosier cita ejemplos recientes, como la venta por 10 millones de libras del canterano Jeremy Monga al Manchester City, prueba de que el club sigue generando futbolistas capaces de atraer a la élite. Para un inversor, esa fábrica de talento es tanto un orgullo deportivo como una fuente potencial de ingresos.
Liga One en el horizonte y un viaje incómodo
Mientras el documento circula por despachos y salas de juntas, la realidad del césped es mucho más cruda. El Leicester se prepara para disputar la League One, la tercera categoría del fútbol inglés, por apenas segunda vez en toda su historia.
No es un simple tropiezo. Es un golpe de identidad para una afición que hace no tanto celebraba títulos contra los gigantes del país. El nuevo curso arrancará lejos de casa, con una visita a Notts County este sábado. Un escenario modesto para un club que aún presume de Premier League en sus vitrinas.
Entre balances, deudas y folletos de venta, el Leicester se asoma a una temporada que puede redefinirlo: ¿renacerá como proyecto ambicioso bajo nuevos dueños o se acostumbrará a vivir lejos del foco que un día iluminó su milagro?






