Maeda, nuevo delantero de Ipswich: del Celtic a la Premier League
Ipswich Town ya tiene a su nueva flecha. Daizen Maeda, delantero de la selección japonesa, deja Celtic y firma por tres años con el recién ascendido club de Portman Road en un traspaso que ronda los 10 millones de libras. Un fichaje que habla claro: Ipswich no viene a la Premier League a hacer turismo.
A sus 28 años, Maeda aterriza en Inglaterra en el punto justo de madurez. Llega tras formar parte de la selección de Japón que alcanzó los octavos de final del Mundial 2026, donde cayó ante Brasil, y después de construir en Glasgow una carrera que se ganó a pulso el estatus de ídolo silencioso.
De desconocido en la J-League a referente en Celtic
Cuando Celtic lo incorporó en 2022 desde Yokohama F. Marinos, primero cedido y luego en propiedad, Maeda era para muchos un nombre más procedente de la J-League. No duró mucho esa etiqueta.
En total, 79 goles en 212 partidos con la camiseta verde y blanca. Cinco ligas, tres Scottish Cups y dos League Cups. Números de jugador determinante, pero su impacto fue más allá de las estadísticas: ritmo, presión, desmarques constantes, una energía que encajó de lleno en la era Ange Postecoglou y que se mantuvo como seña de identidad en los años posteriores.
Su temporada 2025-26 quedará marcada como la obra cumbre. Sin un relevo claro para Kyogo Furuhashi en la punta, Celtic se apoyó en Maeda como referencia ofensiva casi todo el curso. Al principio le pesó el rol: solo un gol en 18 encuentros y el equipo por detrás de Hearts en la tabla. El escenario pedía carácter.
Llegó la reacción. Siete goles en cinco partidos de Premiership, dos de ellos decisivos para ganar. Y una noche que ya forma parte de la memoria colectiva de Celtic Park: última jornada, Hearts enfrente, 1-1 en el marcador, minuto 87. Maeda rompe al espacio, se planta ante Alexander Schwolow y define para el 2-1 que desató la locura y aseguró el título.
Su despedida tampoco fue discreta. En su último partido con Celtic, abrió el marcador en una cómoda victoria en la final de la Scottish Cup ante Dunfermline Athletic. Se marchó como llegó a los grandes escenarios: corriendo, atacando, decidiendo.
Un adiós emotivo a Celtic, un reto mayúsculo en Ipswich
Maeda no escondió lo que significó para él su etapa en Glasgow. En un mensaje a la “familia de Celtic” en redes sociales, calificó esos cuatro años y medio como el capítulo más especial de su carrera y de su vida. Habló de honor, de orgullo por llevar el escudo, de momentos inolvidables con compañeros, cuerpo técnico y una afición que lo adoptó como uno de los suyos. Y cerró con un agradecimiento directo: gracias por estar en los buenos y en los malos momentos.
El club también respondió con elogios. En un comunicado, Celtic subrayó su “energía incansable” y sus “goles vitales” como piezas esenciales en los últimos años, recordando que se convirtió en uno de los favoritos de la grada. No hubo reproches, solo reconocimiento a un jugador que se ganó su salto a la Premier.
El plan de Gary O’Neil: intensidad y gol para la vuelta a la élite
En Ipswich, Gary O’Neil tiene claro lo que incorpora. El técnico, que tomó las riendas en verano tras la salida de Kieran McKenna, definió a Maeda como un futuro “miembro valioso” del equipo. No es una etiqueta vacía: el japonés encaja como anillo al dedo en un proyecto que basa buena parte de su apuesta en el ritmo y la agresividad sin balón.
O’Neil destaca su ética de trabajo y sus condiciones físicas, contrastadas durante años en Escocia, y también su capacidad tanto para marcar como para asistir. Eso es precisamente lo que Maeda promete: “Mi objetivo siempre será luchar duro, marcar goles y dar asistencias para mi equipo. Siempre correré y lo daré todo”, aseguró en declaraciones a la web del club.
Para Ipswich, que regresa a la máxima categoría tras terminar segundo en Championship bajo el mando de McKenna, este fichaje encaja en una ventana de mercado ambiciosa. El club ya había reforzado la defensa con Issa Diop, las bandas con Abdul Fatawu, la delantera con Emersonn y la portería con Kayne van Oevelen. Además, aseguró en propiedad a Cedric Kipre y Chuba Akpom tras sus exitosas cesiones.
No es un simple parche. Es la construcción de una plantilla que quiere competir desde el primer día.
Un sueño personal, una apuesta colectiva
Maeda no lo oculta: la Premier League era su sueño. Lo dijo sin rodeos al hacerse oficial el acuerdo. Habló de la ilusión de cumplirlo con Ipswich, del buen feeling en las conversaciones y de lo bien recibido que se ha sentido desde el primer contacto.
Ahora deberá trasladar a Inglaterra lo que hizo de él una pieza clave en Celtic: esa presión asfixiante sobre la salida rival, esos desmarques al límite de la línea defensiva, esa capacidad para aparecer cuando el partido se rompe. En un equipo que necesitará cada punto para consolidarse en la élite, un jugador que nunca deja de correr puede marcar la diferencia.
La pregunta ya no es qué dejó Maeda en Glasgow. Eso está claro: títulos, goles decisivos y una estela de respeto. La cuestión, a partir de ahora, es otra: ¿hasta dónde puede llevar a Ipswich Town ese mismo motor inagotable en la liga más exigente del mundo?






