Manchester United y Barcelona luchan por Jorge Salinas
El mercado de fichajes todavía no se ha cerrado en Old Trafford. Pese a haber incorporado ya seis caras nuevas al proyecto de Michael Carrick este verano, Manchester United sigue rastreando oportunidades. Y una de las más llamativas ahora mismo tiene nombre y apellido: Jorge Salinas.
El joven central de 19 años, formado en la cantera del Real Racing Club de Santander y debutante con el primer equipo en 2024, se ha convertido en uno de los defensas más cotizados del fútbol español. Su progresión ha llamado la atención de varios gigantes europeos. Entre ellos, Barcelona y el propio United.
Ahí está el punto de fricción. Según la publicación española SPORT, el club inglés está dispuesto a ir directo al corazón del asunto: pagar la cláusula de rescisión de Salinas, fijada en 16 millones de euros (14 millones de libras). Barcelona, en cambio, no quiere llegar a esa cifra. El interés existe, pero no a cualquier precio.
Mientras tanto, en la sombra, otro actor prepara su jugada. El mismo informe, recogido por Sport Witness, apunta que Atlético de Madrid espera cerrar primero la salida de Matteo Ruggeri a Aston Villa para lanzarse después a por Salinas. Villa habría alcanzado un acuerdo con los rojiblancos por Ruggeri: 18 millones de euros más 6 en bonus, alrededor de 20 millones de libras. Una operación que, si se confirma, liberaría espacio y recursos para que el Atlético entre de lleno en la puja por el central de Racing.
El escenario es claro: un defensa de 19 años, tres grandes interesados, una cláusula asequible para la élite y un club de origen que no quiere ni oír hablar de despedidas. Ahí entra la voz de Racing.
El entrenador del conjunto cántabro, Jorge Salinas, fue tajante esta semana al hablar del futuro del zaguero y de Gustavo Puerta, otro de los nombres calientes del vestuario: ambos, asegura, no quieren marcharse este verano.
“Su profesionalidad no me sorprende. Lo que me sorprende es que se esté hablando constantemente de la salida de dos de nuestros jugadores, cuando tienen contrato y son nuestros jugadores”, subrayó el técnico, visiblemente cansado del ruido que rodea al equipo.
Y remató con un mensaje tan sincero como realista: “Son muy importantes para nosotros. Yo no quiero que se vayan. Y ellos demuestran cada día que tampoco quieren irse. Pero sabemos cómo funciona este mundo y existen cláusulas de rescisión. Si viene un equipo y paga la cláusula, dejan de ser nuestros jugadores”.
El club, por tanto, se aferra a lo único que le protege: el contrato y la cláusula. Todo lo demás depende de la determinación –y del músculo financiero– de los pretendientes.
El director deportivo de Racing, Chema Aragón, se movió en la misma línea en sus declaraciones de la semana pasada. Mensaje de resistencia, pero con un matiz que lo dice todo cuando se habla de clubes del tamaño de Manchester United o Barcelona.
“Hay poco que puedas hacer si aparece un gigante”, admitió. “Valoramos los activos que tenemos, los consideramos importantes. Para el club, en este momento, no hay otra opción que intentar fortalecer el equipo y no debilitarlo perdiendo estrellas. La realidad es que el club que lo quiera tiene que venir con una oferta”.
La situación, traducida al lenguaje del mercado, es sencilla: Racing no va a regalar a Jorge Salinas, pero tampoco puede blindarse si uno de los grandes decide dar el paso definitivo. Manchester United, según las informaciones, ya está dispuesto a ello. Barcelona duda. Atlético espera a cerrar otra venta.
La cuenta atrás la marca ahora la propia cláusula. ¿Quién se atreverá a romperla primero?






