Mundial 2022: Cristiano, Messi, Mbappé y el caos perfecto
El día 13 del torneo dejó un doblete de Cristiano Ronaldo, un empate gris de Inglaterra y una goleada histórica de Alemania. Pero en la cima de nuestro ranking casi no se mueve una hoja. A estas alturas, hace falta algo realmente descomunal para derribar a los gigantes instalados.
1. Francia: un líder con piloto automático
Francia parece haber encontrado la fórmula y no tiene intención de soltarla. Desde el descanso del debut ante Senegal, Michael Olise se adueñó del puesto de mediapunta y el equipo cambió de marcha. Ante Irak, otro recital: dos asistencias más en un 3-0 cómodo, casi rutinario.
Ni siquiera una interrupción por tormenta en Filadelfia frenó a Kylian Mbappé. Otro doblete, segundo partido consecutivo marcando dos veces, y billete sellado para los cruces. El viernes espera Noruega para decidir el liderato del grupo. Didier Deschamps no estará en el banquillo tras el fallecimiento de su madre, pero se espera su regreso para las eliminatorias. Francia manda, y con autoridad.
2. Argentina: el Mundial de Messi… otra vez
Lionel Messi, 38 años, cinco goles en dos partidos, todos los de Argentina. Y ya es el máximo goleador histórico de los Mundiales tras su doblete frente a Austria. No es una frase hecha: está dominando el torneo.
La defensa también respira con dos porterías a cero seguidas, aunque la lesión de rodilla de Cristian Romero en ese último partido deja una sombra. Falta que otros atacantes se enchufen; el plan no puede ser “dársela a Messi y rezar” durante un mes. O quizá sí. La pregunta vuelve: ¿puede ganar él solo otro Mundial?
3. Alemania: por fin, un gigante despierto
El 7-1 a Curazao fue escandaloso, pero el 2-1 a Costa de Marfil vale mucho más. Alemania sufrió, fue por detrás y necesitó un héroe de banquillo: Deniz Undav. Entró y firmó un doblete, con el tanto decisivo en el descuento tras un gran envío de Felix Nmecha y un giro letal en el área.
Ese triunfo les da el primer puesto del Grupo E y, sobre todo, algo que habían perdido desde 2014: la sensación de avanzar con peso específico. Julian Nagelsmann tiene algo que muchos rivales temen: un equipo grande con impulso.
4. España: respuesta de selección grande
De la humillación ante Cabo Verde al paseo contra Arabia Saudí. España reaccionó como se le exige a una candidata: 4-0, 22 tiros, 2,85 de xG y la sensación de que el marcador se quedó corto.
Lamine Yamal tardó 10 minutos en marcar en su primera titularidad mundialista y sumó 45 minutos que valen oro para su confianza. Mikel Oyarzabal, desaparecido media hora ante Cabo Verde, se sacudió la vergüenza con un doblete. Trabajo cumplido. Ahora falta rematar el Grupo H frente a Uruguay el viernes.
5. Inglaterra: del “It’s coming home” al frenazo
De la euforia del 4-2 a Croacia al bostezo del 0-0 ante Ghana. Inglaterra volvió a su versión más reconocible: dominio estéril, pocas ideas, sensación de oportunidad perdida frente a un rival inferior en el papel.
El punto corta la ola de entusiasmo, pero no es dramático. Un triunfo ante Panamá en el último partido debería devolverles el liderato del grupo. De momento, la selección de siempre: capaz de ilusionar un día y de enfriar el ambiente al siguiente.
6. Países Bajos: un aviso serio
El destrozo a Suecia fue una declaración. La entrada de Brian Brobbey al once dio un punto de brutalidad física que encajó perfecto con la finura de Cody Gakpo y Crysencio Summerville, también goleadores.
Con Túnez hundida y como último rival de grupo, todo apunta a un liderato que, sobre el papel, no era tan sencillo. Han pasado de incógnita a amenaza clara.
7. Brasil: alivio, pero sin ruido de samba
Tras un estreno flojo, Brasil necesitaba un partido sin sobresaltos. Lo tuvo: 3-0 a Haití, control total y una sensación de orden que no se había visto en el debut.
Matheus Cunha encajó mejor que Igor Thiago en el ataque móvil que busca Carlo Ancelotti. Nadie se engaña: los exámenes serios están por llegar. El siguiente, Escocia, debe servir para afianzar el liderato del Grupo C.
8. Marruecos: presión alta, pulso firme
En casa la exigencia es enorme: semifinalistas en 2022 y, probablemente, campeones de África este año. En el grupo, la respuesta está a la altura. Empate ante Brasil, victoria frente a Escocia y dos goles de gran factura de Ismael Saibari.
Para asegurarse el primer puesto quizá necesiten golear a Haití, según lo que haga Brasil ante Escocia. Pero el objetivo real ya está encarrilado: estar en octavos. Lo demás es cuestión de matices.
9. Estados Unidos: del ruido a la sustancia
Cuando se empieza a hablar en serio de si una selección puede ganar el Mundial, algo está haciendo bien. Estados Unidos ha firmado un inicio perfecto: 4-1 a Paraguay, 2-0 a Australia y clasificación como líder de grupo.
Lo más llamativo: no necesitaron a Christian Pulisic para doblegar a los australianos. Con un ataque rotativo, alegre y agresivo, el equipo de Mauricio Pochettino se ha ganado el derecho a soñar con un camino largo. Con Turquía como último rival y Pulisic listo para descansar, el país entero empieza a mirar el cuadro con ambición.
10. Noruega: los tapados ya hacen ruido
Noruega ya no se puede esconder. La victoria 3-2 sobre Senegal les mete en octavos y les da un aura peligrosa. Arriba son un vendaval: siete goles en dos partidos, con Erling Haaland otra vez desatado con un doblete.
El pero es claro: conceden demasiado. Senegal les marcó tarde y maquilló el marcador, pero las grietas atrás están ahí. De momento, la apuesta es sencilla: si hay intercambio de golpes, confían en que Haaland gane casi cualquier duelo.
11. Colombia: seis puntos, muchas dudas
Colombia corre, ataca, amenaza… y sufre. Dos victorias en dos partidos, sí, pero sin una actuación redonda: un susto serio ante Uzbekistán y un 1-0 demasiado ajustado frente a RD Congo.
Lo importante está hecho: clasificación asegurada y la presión rebajada antes del choque con Portugal. Un empate les vale para acabar primeros, pero nadie en ese vestuario quiere jugar con fuego. Es un equipo que vive al límite.
12. México: eficacia sin brillo, pero con premio enorme
México fue el primero en sellar el billete a la fase de eliminación directa. El 1-0 a Corea del Sur les garantiza el liderato del Grupo A y, con él, un cruce teóricamente más benigno… en casa, en Ciudad de México. También el posible duelo de octavos se jugaría allí.
No han deslumbrado ni contra Corea ni ante Sudáfrica, pero dos victorias, dos porterías a cero y el factor local en la próxima ronda valen más que cualquier floritura.
13. Portugal: Cristiano responde, las dudas siguen
Portugal necesitaba una reacción tras el pobre estreno ante RD Congo. La tuvo con estruendo: 5-0 a Uzbekistán, partido que sirvió para encender de nuevo a Cristiano Ronaldo.
El delantero marcó dos goles y se convirtió en el primer jugador en anotar en seis Mundiales distintos. Un hito histórico que, además, silencia durante unos días el debate sobre su peso en el once.
El contexto, sin embargo, obliga a la cautela. La defensa uzbeka se vio superada, nerviosa, verde. Para medir de verdad el techo de Portugal habrá que esperar al duelo contra Colombia.
14. Croacia: la vieja guardia se resiste a caer
Croacia sigue viviendo al límite. Sufrió ante Panamá, necesitó a Ante Budimir desde el banquillo para resolver con un remate a bocajarro y se marcha con un 1-0 que no despeja incógnitas.
La pregunta es la misma de siempre: ¿hasta dónde puede llegar esta generación veterana? El juego no enamora, las piernas ya no vuelan, pero la historia reciente obliga a no descartarlos nunca.
15. Egipto: por fin, una victoria mundialista
Egipto tuvo que sudar frente a Nueva Zelanda, incluso remontar, pero por fin ganó un partido en un Mundial. Mohamed Salah lideró con un gol y una asistencia, como marca el guion.
No han mostrado todavía argumentos para pensar en un recorrido largo, pero el escenario es claro: si vencen a Irán el viernes, mandarán en el Grupo G y se cruzarán con un tercero en la ronda de 32. Para un equipo con poca tradición en estas citas, es un salto enorme.
16. Japón: récords, velocidad y una identidad clara
Japón firmó un 4-0 demoledor ante Túnez, con doblete de Ayase Ueda, en el partido número 1.000 de la historia de los Mundiales. Es su mayor goleada en el torneo y la primera vez que una selección asiática marca cuatro tantos en un solo encuentro mundialista.
Túnez atraviesa un momento pésimo, así que conviene no sobredimensionar el resultado. Pero hay algo innegociable: Japón juega con una idea reconocible, presión alta, ritmo y claridad en las transiciones. Están a un paso de la siguiente fase.
17. Corea del Sur: talento en pausa, urgencia máxima
La derrota ante México dejó a Corea del Sur al borde del abismo. Casi no generaron peligro en Guadalajara y Son Heung-min se marchó al banquillo antes de la hora de juego.
Les queda Sudáfrica como última bala. Tienen calidad de sobra para imponerse, pero ya no hay margen: es el momento en el que las estrellas deben cargar con el peso del escudo.
18. Suiza: un nuevo nombre para apuntar
Suiza encontró héroe inesperado frente a Bosnia y Herzegovina. Johan Manzambi, 20 años y 247 días, salió desde el banquillo y firmó un doblete en el tramo final para sellar un 4-1 que les deja muy bien colocados.
Se convierte en el jugador más joven en anotar dos goles como suplente en un Mundial masculino. Ante Canadá les basta un empate para pasar; si ganan, se llevan el grupo.
19. Canadá: de comparsa histórica a tormenta ofensiva
Nunca habían ganado un partido en un Mundial. Lo hicieron a lo grande: 6-0 a Qatar en Vancouver, una exhibición de la propuesta agresiva que quiere Jesse Marsch. Jonathan David firmó un triplete y todo lo que podía salir bien, salió bien… salvo la lesión de Ismael Koné.
Aun así, Canadá ha irrumpido con fuerza. Un empate contra Suiza el miércoles les mete en la siguiente ronda. De anfitriones discretos a amenaza real en apenas 90 minutos.
20. Ghana: orden, carácter y una sorpresa más
Ghana no pudo diseñar un arranque mejor. Victoria agónica ante Panamá y, después, un 0-0 ante Inglaterra construido desde el orden y la disciplina.
Incluso rozaron la hazaña con contragolpes veloces y una acción polémica: Ezri Konsa pareció cometer penalti sobre Prince Kwabena Adu, pero el VAR no intervino. Cuatro puntos en dos partidos y el pase prácticamente asegurado. Para una selección situada muy abajo en el ranking FIFA, es una sacudida al tablero del torneo.
El Mundial avanza, los gigantes se afianzan y los tapados se organizan en la sombra. Francia y Argentina imponen respeto, Alemania vuelve a sentirse grande, Estados Unidos y Noruega reclaman atención. Y en medio, Cristiano, Messi y Mbappé siguen escribiendo capítulos que empujan la historia hacia un desenlace que nadie se atreve todavía a pronosticar.






