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Mundial 2023: Inicio en el Azteca con Messi y Mbappé

El fútbol vuelve a ponerse en órbita esta noche a las 20.00 en el mítico Azteca. México–Sudáfrica abre un Mundial descomunal, versión maxi estadounidense, con 48 selecciones en liza y una final fijada para el 19 de julio. Es la edición 23, la más grande de la historia. Y también, para dos iconos, la última danza.

Argentina llega como campeona del mundo, con Lionel Messi todavía al mando y una frase que resuena desde la concentración albiceleste: “Será difícil ganarnos”. No es arrogancia, es memoria reciente. Qatar sigue muy presente y el grupo de Lionel Scaloni conserva la misma columna vertebral, la misma fe y un Messi que, a sus años, sigue alterando jerarquías.

Al otro lado del océano, Rodri pone voz a la ambición de una España que ya no se esconde: “El nivel ha subido, mi España es favorita”. El mediocentro del Manchester City, campeón de todo a nivel de clubes, siente que la Roja llega al torneo con una generación madura, respaldada por un juego reconocible y una profundidad de plantilla que seduce incluso a los algoritmos: los modelos de predicción señalan a España por delante de Francia y de la propia Argentina.

Estrellas en cada esquina: Messi, Mbappé, Yamal y el peso de Francia

El Mundial arranca con un reparto de figuras como pocas veces se ha visto. Messi defiende la corona, pero el escenario ya no es solo suyo. Aparecen Kylian Mbappé, decidido a saldar cuentas tras la final de Qatar, y el fenómeno adolescente Lamine Yamal, llamado a dinamitar defensas con una naturalidad insultante.

Francia llega cargada de talento ofensivo, hasta el punto de que en París se preguntan si no son “demasiadas” estrellas. Un ataque temible, egos grandes, un vestuario complejo de gestionar. La calidad no se discute, la convivencia será la verdadera prueba. Didier Deschamps sabe que tiene dinamita en las bandas y en el área, pero también que cada decisión dejará a un crack en el banquillo.

En este tablero global también aparece un toque italiano muy particular. Italia no estará en el césped, pero sí en los banquillos: Carlo Ancelotti, Fabio Cannavaro y Vincenzo Montella representan al calcio desde la zona técnica. “Nuestro Carletto” se ha convertido en un símbolo de solvencia, el entrenador al que miran incluso las estrellas. Sin la Azzurra en el campo, el orgullo italiano viaja en traje y corbata.

Mac Allister, fe absoluta en la Scaloneta

Mientras el balón espera en el centro del Azteca, Alexis Mac Allister levanta la voz desde el vestuario argentino. El centrocampista del Liverpool, campeón en Qatar, no duda: “Mi Argentina sigue siendo la más fuerte”. No hay matices en su discurso.

Mac Allister explica que la Selección sabe exactamente cómo repetir la hazaña: un bloque unido, un estilo reconocible y la certeza de que tener a Messi cambia cualquier ecuación. Confiesa que en 2022 no se tatuó la Copa, pero lanza una promesa medio en broma, medio en serio: en un mes podría llevar dos tatuajes nuevos si todo sale como espera.

Su pronóstico para las semifinales dibuja un cuadro de gigantes: Argentina, Francia, España y Portugal. Cuatro potencias, cuatro estilos distintos, un mismo objetivo. Si se cumple, el tramo final del torneo será un choque de generaciones y de formas de entender el juego.

Italia, entre los despachos y el mercado

Mientras el planeta mira al Azteca, en Italia el balón también rueda, pero en los despachos. Juventus se acerca a un acuerdo estratégico en la portería: Emiliano “Dibu” Martínez ha aceptado una rebaja considerable, tres años de contrato y 4,2 millones menos por temporada. El guardameta argentino da el sí, ahora el foco está en Aston Villa: el club inglés pide 15 millones, mientras que Comolli se mantiene firme en una oferta de cinco.

El movimiento abre un efecto dominó. Besiktas avanza por Michele Di Gregorio, y Nico está cerca de desbloquear la llegada de Alexander Sorloth. Ruggeri entra en el radar del Atlético, mientras el mercado inglés tienta a Thuram, operación que podría dejar más dinero disponible para Kolo. Surgen contactos con Lucumí y Cagliari pone sobre la mesa el nombre de Gaetano.

En Turín, el Torino busca portero: Abate apuesta por Falcone como primera opción, con Montipò como alternativa. Las negociaciones con Lecce arrancarán en cuanto el club salentino nombre nuevo director deportivo, con Ugresic como candidato. Desde Argentina, River Plate prueba suerte con una oferta de 9 millones por Simeone, pero la respuesta es clara: propuesta rechazada.

Inter se refuerza atrás, Milan sueña con prolongar a Modric

En Milán, Inter sigue afinando su estructura defensiva. Tras el movimiento por Solet, llega el segundo golpe: acuerdo con el portero de Lazio, Ivan Provedel. La reunión con su agente ha terminado con luz verde, y desde el entorno de Alessandro Bastoni llega otro mensaje tranquilizador: “Ale es feliz en Inter”, asegura su representante. El club, además, valora la opción Reggiani para apuntalar la zaga.

Al otro lado de la ciudad, Milan se aferra a un sueño que parecía imposible hace apenas unos meses: Luka Modric aún no ha cerrado su historia en la élite. Real Madrid le ofrece un rol como dirigente para el futuro, pero el croata no tiene prisa por colgar las botas. Antes quiere hablar con el nuevo entrenador, Oliver Glasner, y entender qué papel podría tener en San Siro. Su respuesta marcará no solo el mercado rossonero, sino también el cierre de una de las carreras más elegantes de este siglo.

El mundo mira al Azteca

Todo converge esta noche. Tres ceremonias de apertura repartidas en el calendario, pero la primera, la simbólica, arranca en Ciudad de México. México–Sudáfrica inaugura un torneo desmesurado en tamaño y ambición, con Messi defendiendo el trono, Mbappé y Yamal listos para disputárselo y una España que se asume favorita.

Italia observa desde la banda, refugiada en sus entrenadores y en un mercado que no se detiene. El resto del planeta se sienta frente al televisor o sube a la grada del Azteca.

El Mundial número 23 empieza ahora. La pregunta es quién tendrá fuerzas, talento y nervio para bailar hasta el final.