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Munoz acelera su llegada a Liverpool: menos vacaciones, más Anfield

Aimar Munoz apenas ha tenido tiempo de saborear la gloria mundialista. Campeón del mundo con España en Estados Unidos, sin llegar a disputar un solo minuto por culpa de una lesión, el exjugador de Osasuna ha decidido que no había margen para la pausa. Podía apurar sus tres semanas de vacaciones reglamentarias. Ha preferido renunciar a parte de ese descanso y presentarse antes de tiempo en Liverpool.

El extremo de 23 años se entrenó por primera vez el miércoles con su nuevo club, ya liberado de los problemas físicos que le impidieron participar en el Mundial. Su mensaje es claro: no viene a esperar, viene a irrumpir.

“En el Mundial ya sabía que el traspaso estaba hecho”, recordó Munoz en su primera entrevista con los medios oficiales del Liverpool. “Allí no podía jugar con España, así que en cuanto acabó el torneo lo principal para mí era venir, entrenar y conocer a mis compañeros”.

No quiso alargar el proceso de adaptación. Nuevo club, nueva liga, nuevo país. “Cuanto antes pudiera empezar, mejor”, remató. Y actuó en consecuencia.

La única cara nueva… y mucha necesidad

Munoz es, de momento, el único fichaje del Liverpool en este mercado estival. El club de Anfield activó en junio su cláusula de rescisión de 34,5 millones de libras en Osasuna, un movimiento inesperado que se adelantó a un interés insistente del Newcastle.

El contexto que se encuentra no es sencillo. Andoni Iraola, recién aterrizado en el banquillo, ha trabajado durante la pretemporada con una plantilla corta, castigada por lesiones, la ausencia de fichajes y las vacaciones prolongadas de otros campeones del mundo. El margen de maniobra ha sido mínimo.

Por eso la llegada anticipada de Munoz encaja con urgencia. El técnico tendrá que manejar los tiempos, sin quemar etapas con un futbolista que llega de una lesión y de un verano emocionalmente intenso. Pero el jugador no se esconde.

“Creo que estoy listo”, lanzó con naturalidad. Si el entrenador lo ve igual en los entrenamientos, no pondrá excusas: “Si el míster me pide estar en el once titular, ahí estaré. Tengo muchas ganas y no puedo esperar más. ¿Contra Monaco? ¿Por qué no?”.

De la decepción en la gira a la primera noche en Anfield

El posible estreno de Munoz se asoma ya en el calendario. El domingo, el Liverpool recibe al Monaco en el primer partido de Iraola como técnico local en Anfield. No será un amistoso cualquiera: el equipo necesita lavarse la cara.

La gira por Estados Unidos terminó con mal sabor de boca tras una segunda parte desastrosa ante el Leeds, en la que el Liverpool encajó los cuatro goles de una derrota por 4-2. Un desplome que dejó al descubierto carencias físicas, anímicas y de fondo de armario.

Ahí es donde Munoz quiere irrumpir. No como salvador, pero sí como una pieza inmediata, capaz de sumar desde ya en un vestuario que busca aire nuevo y piernas frescas.

Iraola, confianza y un escenario mítico

La elección del Liverpool no fue casual. Munoz lo explicó sin rodeos: “Estoy seguro de que es el paso correcto para mí y esto es exactamente lo que me dijo el entrenador, Andoni, que iba a depositar mucha confianza en mí”.

Hay un compromiso mutuo. El técnico le recordó su edad, su margen de crecimiento y el contexto que le espera. “Me dijo que soy un jugador joven, que vengo como profesional y que me va a ayudar. Me va a ayudar a desarrollarme, y a hacerlo dentro de este gran club y en este estadio mítico, Anfield”.

Ese es el escenario que le ha empujado a recortar vacaciones, a cambiar playa por niebla, descanso por dobles sesiones. Un campeón del mundo que aún no ha jugado un minuto desde que levantó el trofeo, dispuesto a empezar de cero en uno de los clubes más exigentes del planeta.

El domingo, cuando su nombre suene por la megafonía de Anfield —ya sea en el once inicial o saliendo desde el banquillo— se sabrá si este adelanto de calendario empieza a rendir frutos. Porque Munoz ya ha tomado su decisión: el futuro no espera. Y él tampoco.