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Noruega e Inglaterra: un cuarto de final explosivo

Noruega e Inglaterra se citan el 11 de julio de 2026 (17:00 EST, 22:00 GMT) por un billete a semifinales del World Cup. Sobre el papel, un choque de estilos. En la realidad, un duelo entre dos selecciones que viven, sin disimulo, de los dos mejores ‘9’ del planeta: Erling Haaland y Harry Kane.

El escenario es perfecto: una Noruega desatada, que ha convertido cada partido en un espectáculo de goles y gradas encendidas, frente a una Inglaterra que ya se ha acostumbrado a vivir en los cuartos de final… y al vértigo que eso conlleva.

Noruega, el huracán inesperado

Noruega ha irrumpido en este World Cup como un equipo que no sabe jugar en silencio. Cinco partidos, 21 goles. Un torbellino. En la grada, una marea roja y azul que no deja de cantar; en el césped, un equipo que ataca, concede y vuelve a atacar.

Su gran noche llegó en los octavos: 2-1 a Brasil, el día en que el país entero se rindió, otra vez, a Erling Haaland. Otro doblete. Otra exhibición de un delantero que ha hecho de lo imposible un hábito.

Los números del delantero de Manchester City asustan incluso en frío: 112 goles en 132 partidos de Premier League, una cifra que en la liga más exigente del mundo roza lo obsceno. Con Noruega, el registro es aún más salvaje: 62 goles en 51 internacionalidades, un tanto cada 71 minutos. Lleva 14 partidos consecutivos marcando con su selección, 27 dianas en esa racha. Y en este World Cup, siete goles en solo cuatro encuentros.

Si ve puerta ante Inglaterra, Haaland se convertirá en el primer europeo que marca en sus cinco primeros partidos mundialistas desde Gerd Müller en 1970. No es solo una estadística: es la dimensión histórica de lo que está haciendo.

El equipo de Ståle Solbakken vive en torno a él, pero no solo de él. Martin Ødegaard, cerebro de Arsenal, es el gran surtidor de balones, el jugador que baja el ritmo cuando todos pierden la cabeza y que lo acelera cuando huele sangre. A su alrededor, un bloque que mezcla músculo y oficio: Sander Berge y Patrick Berg en la sala de máquinas, Alexander Sørloth como socio físico de Haaland, y Antonio Nusa aportando desborde y verticalidad.

En defensa, la única duda real es David Møller Wolfe, tocado tras el duelo ante Brasil. Si llega, será clave en un sector donde Noruega sufre. Porque este equipo marca, pero también concede: 10 goles a favor y 10 en contra en cinco partidos. Su fútbol es un intercambio constante de golpes.

Hay un dato que lo resume: en 11 de sus últimos 12 encuentros han marcado ambos equipos. Y en sus seis últimos partidos oficiales siempre ha habido un gol a partir del minuto 85. Noruega no entiende de finales tranquilos.

El once probable: Nyland; Pedersen, Ajer, Heggem, Møller Wolfe; Ødegaard, Berge, Berg; Sørloth, Haaland, Nusa.

Inglaterra, otra vez en la encrucijada

Inglaterra llega a su quinto cuarto de final consecutivo en un gran torneo. La regularidad ya no se discute; lo que se cuestiona es su capacidad para dar, por fin, el salto definitivo.

El camino hasta aquí ha sido sólido, con una sola mancha: el 0-0 ante Ghana en la fase de grupos. Antes, un estreno vibrante con un 4-2 ante Croacia. Después, un 2-0 controlado ante Panamá, un 2-1 trabajado frente a DR Congo y un 3-2 dramático contra México en un Estadio Azteca a rebosar.

Ese partido definió el carácter del equipo de Thomas Tuchel. Más de 40 minutos con diez hombres por la expulsión de Jarell Quansah, un estadio en contra y un rival crecido. Inglaterra resistió, golpeó cuando pudo y acabó en cuartos con la sensación de haber sobrevivido a una prueba de madurez.

No todo fueron buenas noticias. Jordan Henderson, uno de los veteranos del grupo, se lesionó la muñeca en plena celebración y ha tenido que pasar por el quirófano. No volverá a jugar en este torneo. Una baja sensible en el vestuario y en la gestión de los minutos.

La defensa también llega condicionada: Quansah está sancionado tras la roja ante México. Eso obligará a ajustar una zaga en la que Marc Guehi y Ezri Konsa apuntan a ser el eje central, con Djed Spence y Nico O’Reilly como laterales en el once previsto.

Por delante, el plan es claro: Declan Rice como ancla, Elliot Anderson como socio de recorrido, y un tridente creativo de talento puro con Noni Madueke, Jude Bellingham y Anthony Gordon. Todos al servicio de un hombre: Harry Kane.

Harry Kane, la memoria y la revancha

Para Kane, este cuarto de final tiene un componente emocional que va más allá del partido. Supera a Wayne Rooney y se queda como segundo jugador con más internacionalidades en la historia de Inglaterra (120), solo por detrás de Peter Shilton. Un símbolo que sigue sumando capítulos.

Llega con 85 goles con la camiseta de los Three Lions. El mejor delantero del mundo que no se llama Erling Haaland. Así de simple.

Pero también arrastra una cicatriz: el penalti fallado ante Francia en los cuartos de 2022. Aquel balón aún pesa en la memoria colectiva inglesa. Este torneo es su oportunidad de reescribir el relato. De cambiar la imagen de la desolación por la de un capitán que empuja a su país hacia otra semifinal mundialista.

El once probable de Inglaterra: Pickford; Spence, Guehi, Konsa, O’Reilly; Rice, Anderson; Madueke, Bellingham, Gordon; Kane.

Dos historias cruzadas, un mismo objetivo

Los números recientes colocan a Noruega como la revelación y a Inglaterra como la eterna aspirante. Los nórdicos han ganado cuatro de sus cinco partidos en el torneo, solo cayeron con estrépito ante Francia (4-1) en la fase de grupos, pero reaccionaron con carácter: 3-2 a Senegal, 2-1 a Costa de Marfil y 2-1 a Brasil. Siempre al límite, siempre al borde del abismo… y siempre vivos.

Inglaterra, por su parte, también presenta cuatro victorias y un empate, con 11 goles a favor y 6 en contra. Más control que locura, más estructura que improvisación. El equipo de Tuchel no deslumbra siempre, pero compite casi siempre.

En el cara a cara histórico, el peso recae en los ingleses: dos amistosos, dos victorias por 1-0, en 2012 y 2014. Partidos cerrados, sin alardes. Nada que ver con el contexto actual, con Haaland y Kane en su plenitud y un billete a semifinales en juego.

Hay, sin embargo, una sombra que acompaña a Inglaterra: ha perdido cinco de sus últimos seis partidos de eliminación directa en World Cup ante selecciones europeas. La estadística no gana partidos, pero se cuela en las ruedas de prensa, en los titulares y, a veces, en la cabeza de los jugadores.

Plantillas largas, margen corto

Noruega llega con un grupo que combina futbolistas consolidados en grandes ligas y piezas en crecimiento. Desde Ørjan Håskjold Nyland bajo palos hasta la zaga con Kristoffer Ajer y Leo Skiri Østigård, pasando por un centro del campo con nombres de peso como Fredrik Aursnes y Morten Thorsby. Arriba, además de Haaland y Sørloth, opciones como Jørgen Strand Larsen, Oscar Bobb o Andreas Schjelderup ofrecen variantes si el partido se rompe.

Inglaterra, por su parte, presume de fondo de armario. En la portería, Jordan Pickford parte como titular, con Dean Henderson y James Trafford como alternativas. En defensa, nombres como John Stones, Dan Burn, Reece James o Tino Livramento permiten cambiar de dibujo si el duelo lo exige. En la medular, Kobbie Mainoo, Eberechi Eze o Morgan Rogers pueden alterar el ritmo del encuentro. Y en ataque, Marcus Rashford, Bukayo Saka, Ivan Toney u Ollie Watkins garantizan gol desde el banquillo.

Solbakken aún no ha confirmado un once definitivo, pero no tiene bajas por sanción y, salvo la duda de Møller Wolfe, llega con la plantilla disponible. Tuchel, en cambio, sabe que no podrá contar más con Henderson y que Quansah está suspendido. El resto, sano y listo para un partido que puede marcar carreras.

Un cuarto de final que huele a gol tardío

Hay algo casi inevitable cuando juega Noruega: el partido no se acaba hasta el pitido final. Sus últimos seis encuentros oficiales han visto un gol a partir del minuto 85. Inglaterra, que ya sufrió hasta el último suspiro ante México, sabe que no podrá bajar la guardia.

Noruega llegó a este cruce como segunda de su grupo. Inglaterra, como primera del suyo. Los nórdicos han derribado jerarquías con su valentía. Los ingleses, con su constancia.

En el centro de todo, dos gigantes del área. Haaland, el hombre que convierte cualquier balón suelto en un problema. Kane, el delantero total que mezcla gol, pausa y liderazgo.

Uno de los dos se quedará a mitad de camino. El otro estará a solo un paso de la final del World Cup. ¿Quién escribirá el siguiente capítulo de su propia leyenda?