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Paredes en la mira de la FIFA: cargos y posibles sanciones tras la final

La final del Mundial 2026 entre Argentina y España terminó con la Copa en manos de la Albiceleste, pero el verdadero epílogo del torneo se está jugando ahora, en los despachos de la FIFA. En el centro de la tormenta aparece un nombre propio: Leandro Paredes.

El mediocampista argentino se ha convertido en una de las figuras clave del expediente disciplinario abierto por el organismo, que investiga los incidentes posteriores a la final. No se trata de una simple advertencia: Paredes afronta tres cargos separados por agresión, un escenario que lo coloca en la situación más delicada entre todos los futbolistas implicados.

Tres cargos, un riesgo enorme

El marco es claro. El Código Disciplinario de la FIFA establece que cualquier acto de agresión contra un rival o contra cualquier persona que no sea un oficial del partido conlleva una suspensión mínima de tres encuentros por cada infracción.

La cuenta es rápida y demoledora. Tres cargos, hasta nueve partidos de sanción en el horizonte. Esa es la teoría más dura. La práctica, si se miran antecedentes, suele ser algo menos extrema: los casos comparables han terminado habitualmente en castigos de cinco o seis partidos. Aun así, se trataría de una de las sanciones individuales más severas derivadas de este Mundial.

La situación de Paredes, por tanto, no es un simple trámite disciplinario. Es un frente abierto que puede condicionar seriamente su presencia en los próximos compromisos oficiales de la selección argentina.

Molina y Ayala, también bajo la lupa

Paredes no está solo en el expediente. Nahuel Molina también figura en la investigación, acusado de dos actos de agresión: uno consumado y otro en grado de tentativa. Dos acciones, dos posibles puertas de entrada a una sanción que también podría dejarlo fuera de varios partidos con la selección.

En el cuerpo técnico, el nombre señalado es el de Roberto Fabián Ayala. El asistente de la Albiceleste afronta un cargo específico por agresión que, de confirmarse, podría traducirse igualmente en un periodo de suspensión. El impacto no sería solo deportivo: alcanzaría de lleno la estructura de trabajo de la selección campeona del mundo.

La imagen es clara: la FIFA no se ha limitado a mirar lo que ocurrió dentro del campo durante los 90 minutos y la prórroga. Ha ido mucho más allá, a todo lo que se desató después del pitazo final.

Almada y Gavi, acusados de conducta antideportiva

El expediente no se reduce a los casos de agresión. Thiago Almada ha sido denunciado por conducta antideportiva, una infracción que, según la normativa, conlleva al menos un partido de suspensión. Del lado español, el mediocampista Gavi enfrenta la misma acusación.

Se trata de un escalón disciplinario distinto, menos grave que la agresión, pero que igualmente puede alterar las próximas convocatorias de ambas selecciones. Un partido de baja puede parecer menor en el papel. En la práctica, con calendarios comprimidos y fases de clasificación ajustadas, cada ausencia pesa.

La AFA en el banquillo: cánticos, gestos y descontrol

El foco no se limita a jugadores y cuerpo técnico. La FIFA también ha abierto un procedimiento contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) por una serie de presuntas infracciones que van desde lo simbólico hasta lo organizativo.

En el expediente aparecen mencionados cánticos y gestos discriminatorios, incumplimientos de protocolos de partido y de seguridad, retrasos en el inicio del encuentro, mensajes considerados inapropiados exhibidos por futbolistas y aficionados, y lanzamiento de objetos desde las gradas.

Si se confirman estas faltas, las consecuencias pueden ser pesadas. No solo en el plano económico, con una multa importante sobre la mesa, sino también en el deportivo: la posibilidad de cierres parciales o totales de estadios en futuros partidos como local asoma como el escenario más duro para la AFA.

Un estadio silenciado por castigo sería una imagen contundente para una selección que ha hecho de la comunión con su público una de sus grandes fortalezas.

Un fallo que puede marcar el próximo ciclo

Por ahora, la FIFA se mantiene en fase de investigación. No hay sanciones deportivas ni económicas impuestas todavía. Tanto la AFA como la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) dispondrán de la oportunidad de presentar pruebas, argumentos y descargos antes de que el órgano disciplinario emita su veredicto.

Ese intercambio de documentos, videos y testimonios definirá si los cargos se sostienen o caen. Una vez concluido el proceso, la FIFA anunciará las sanciones, si las hubiera, en relación con uno de los finales de Mundial más controvertidos de los últimos tiempos.

La pelota ya no rueda, pero el desenlace sigue abierto. La pregunta es clara: ¿hasta qué punto este fallo reescribirá el arranque del próximo ciclo de la campeona del mundo y de una España que también mira de reojo al tribunal?