jornadadeportiva full logo

Pedro Porro, campeón del mundo con ambición renovada

En Don Benito, su pueblo, el fútbol se detuvo para mirar a uno de los suyos. Pedro Porro regresó a casa convertido en campeón del mundo con España y estrella del Tottenham, pero el homenaje que recibió tuvo más sabor a familia que a gran gala. Emoción, recuerdos y una idea clara: lo que ha logrado no le basta.

El lateral, pieza importante en la selección que levantó el Mundial tras derrotar 1-0 a Argentina en la prórroga, habló con franqueza sobre su momento. El título, lejos de adormecerle, le ha encendido todavía más.

“Todavía me queda mucho por conseguir. Soy un jugador con mucha ambición y siempre busco aprender más. Todos los que me conocen saben que aspiro a más”, confesó en declaraciones a Sport. No sonó a frase hecha. Sonó a aviso.

Un homenaje que pesa más que una medalla

La recepción en Don Benito le tocó donde no llegan los focos ni los trofeos. Porro quiso dedicar el éxito a todos los que le acompañaron desde sus primeros pasos, a quienes le vieron marcharse siendo un niño para perseguir un sueño que no garantizaba nada.

Recordó los “muchos sacrificios” que tuvo que hacer, sobre todo el de dejar su casa para seguir creciendo en el fútbol profesional. Admitió que nunca imaginó un tributo así en su tierra. Para alguien que ha tocado el cielo con la selección, que el pueblo se vuelque tiene otro tipo de peso. Más íntimo. Más real.

Hubo también espacio para la broma. Porro se permitió reírse de sí mismo… y de la devoción local por su abuelo, Antonio Sauceda. Entre sonrisas, aseguró que el recibimiento era realmente “para él”, arrancando carcajadas y rebajando la solemnidad del acto.

Presente en Londres, futuro abierto

En medio de la emoción, el defensa también habló de lo que viene. Su mensaje fue nítido: seguirá en el Tottenham. Tiene contrato, se siente “muy feliz” en el club y no contempla un cambio inmediato de escenario.

No cerró, eso sí, la puerta a regresar algún día a España. De momento, su mirada está puesta en Inglaterra, en consolidarse todavía más en la élite y en que el Mundial no sea el techo de su carrera, sino un punto de partida.

Ambición no le falta. Y tampoco prisa por forzar un regreso. El camino, por ahora, pasa por Londres.

La final del Mundial y el ruido de fondo

Era inevitable que apareciera el tema que aún arde en Argentina: las críticas a la final y las voces que, desde allí, han reclamado incluso repetir el partido. Porro no se escondió, pero tampoco alimentó la polémica.

Restó importancia a todo ese ruido. Aseguró que no ha leído nada sobre las quejas ni sobre las peticiones de repetir el encuentro, y despachó el asunto con una frase que resume bien su postura: son “cosas que se dicen desde fuera” y que no le afectan en lo personal.

Para él, el Mundial ya está escrito. Lo que le preocupa ahora no es rebatir discursos ajenos, sino escribir el siguiente capítulo de su propia historia. Y, a la vista de cómo habla y de cómo compite, está claro que en la cabeza de Pedro Porro el título más importante sigue siendo el que aún no ha ganado.

Pedro Porro, campeón del mundo con ambición renovada