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Pochettino y la derrota del USMNT: un tropiezo calculado

En Inglewood, la derrota duele… pero Pochettino no se mueve un milímetro

La noche cayó pesada sobre SoFi Stadium. Turquía celebraba en el césped un 3-2 agónico, decidido en el minuto 98, mientras Mauricio Pochettino abandonaba la sala de prensa con el gesto frío y un mensaje claro: la derrota no cambia el relato de su Mundial.

Su selección, el USMNT, perdió el invicto, pero terminó primera del Grupo D. Eso ya estaba asegurado desde la segunda jornada. Y el técnico argentino no estaba dispuesto a permitir que una noche de rotaciones se convirtiera en un juicio a la obra completa.

“Necesito recordarles que ganamos el grupo, lo siento chicos, ganamos”, lanzó, antes de levantarse y marcharse con rapidez. El silencio en la sala dijo tanto como sus palabras.

Un 3-2 que no cambia la tabla, pero sí el tono

El partido tuvo poco de trámite. Con un once casi completamente renovado, el USMNT se encontró con una Turquía intensa, ambiciosa, liderada por un Arda Guler desatado, elegido mejor jugador del encuentro y dueño de casi todos los momentos de peligro de su selección.

Auston Trusty abrió el marcador para Estados Unidos, pero Turquía dio la vuelta al resultado. Ya en la segunda parte, Sebastian Berhalter igualó de nuevo el choque, solo para ver cómo, en la última acción del partido, llegaba el mazazo definitivo: el gol turco en el minuto 98, con la última patada del encuentro.

Para Pochettino, sin embargo, el contexto lo era todo. El primer puesto estaba asegurado, las rotaciones eran masivas y los jugadores apercibidos ni siquiera pisaron el césped.

“Explica qué quieres decir con ‘momento’… no lo entiendo”, respondió, visiblemente molesto, cuando le preguntaron si la derrota podía cortar el impulso del equipo. “¿Jugar con el mismo equipo que contra Australia para arriesgar? ¿Recibir una amarilla? ¿Arriesgar jugadores que quizá tienen problemas? No lo entiendo”.

Tyler Adams, Folarin Balogun, Chris Richards y Antonee Robinson, todos al borde de la suspensión, se quedaron fuera. Ricardo Pepi y Weston McKennie fueron los únicos que repitieron titularidad respecto al triunfo ante Australia. McKennie jugó 86 minutos antes de dejar su sitio a Malik Tillman; Pepi, titular ante la baja de Christian Pulisic, volvió a cargar con la responsabilidad ofensiva.

El resultado: la primera derrota del torneo y una batería de preguntas sobre sensaciones, estado anímico y posibles dudas de cara a las eliminatorias. Pochettino no compró ninguna de esas premisas.

“Estoy contento, quizá no lo muestro porque sus preguntas son un poco raras”, dijo. “Pero estoy contento, los jugadores están contentos porque somos primeros. Estoy confundido, quizá las vibras son como si nos fuéramos a casa esta noche y Turquía se queda, ¿no?”.

Pulisic vuelve y enciende la luz

Entre la frustración del marcador, una buena noticia brilló con fuerza para Estados Unidos: el regreso de Christian Pulisic.

El capitán entró en el minuto 58, sustituyendo a Tim Weah en la banda izquierda, y cambió la temperatura del partido. Se movió con naturalidad, atacó con decisión y, en cuanto pisó el césped, se convirtió en el atacante más peligroso de su equipo. Su entrada era uno de los objetivos del cuerpo técnico: darle entre 30 y 40 minutos competitivos tras la lesión en el gemelo que lo obligó a salir al descanso en el debut ante Paraguay.

“El objetivo no era solo ganar, sino darle a Christian 30-40 minutos”, explicó Pochettino. “Terminó bien e hizo impacto en el campo”.

La única mancha en su regreso llegó en la acción final: Guler lo superó con un caño en la jugada que desembocó en el 3-2 turco. Un detalle estético que no altera la conclusión principal para el cuerpo técnico estadounidense: Pulisic está de vuelta, y lo está a tiempo para la ronda de eliminatorias.

Récord histórico… y cero felicitaciones

Más allá del marcador, el dato es contundente: con seis puntos, el USMNT firmó técnicamente su mejor fase de grupos en una Copa del Mundo. Igualó la cosecha de 1930, con la salvedad de que entonces la victoria valía dos puntos y ahora vale tres.

Ese logro, para Pochettino, merecía otro tipo de atmósfera. Y lo dejó claro en varias respuestas.

“No puede ser posible que Turquía celebre tres puntos, Australia celebre pasar, Paraguay celebre pasar… y que ustedes no digan ‘felicidades por ganar el grupo’, es un poco triste”, soltó, molesto por el enfoque de las preguntas.

En otra intervención, cuando le pidieron qué lecciones dejaba el partido, aprovechó para girar el foco.

“Nadie nos felicitó por terminar primeros en un grupo muy difícil”, dijo. “Yo felicito a los jugadores, al staff y a los aficionados. Ahora respondo a tu pregunta. Siempre se aprende cuando estás en un Mundial”.

El mensaje era transparente: para el entrenador, el contexto manda. La derrota es un golpe al orgullo, no al plan.

Bosnia y Herzegovina espera en Santa Clara

Mientras en Inglewood se digería el 3-2, el cuadro ya estaba definido. Bosnia y Herzegovina será el rival en octavos de final, en Santa Clara, el próximo miércoles. Un cruce que medirá hasta qué punto el discurso de Pochettino se sostiene en el césped.

“Somos un equipo mucho mejor ahora que antes”, afirmó el técnico. “Eso se pondrá a prueba en el próximo partido”.

Seis puntos, primer puesto, Pulisic recuperado y las piezas clave limpias de tarjetas. Los números respaldan al entrenador. El juego, con altibajos y una derrota reciente, abre el debate.

La próxima parada, en California, dirá si esta noche en SoFi Stadium fue solo un tropiezo calculado… o la primera grieta de algo más grande.

Pochettino y la derrota del USMNT: un tropiezo calculado