Premiership: McInnes, Hogh y Vrancken marcan el fin de semana
La nueva temporada de la Scottish Premiership apenas ha arrancado y ya ha dejado señales claras: Rangers sigue atrapado en sus viejos problemas, Celtic ha encontrado un nuevo goleador, Hearts se niega a aceptar un paso atrás y St Mirren se asoma, sin complejos, a la cima de la tabla. Todo, mientras Aberdeen tropieza, Dundee acelera y Motherwell mantiene el pulso europeo y doméstico sin despeinarse.
Nuevo técnico, mismas dudas en Rangers
Derek McInnes insiste en que Rangers “no es tan malo como la gente piensa”. El césped de Ibrox contó otra historia.
El técnico volvió a retocar la línea defensiva para recibir a Hibernian. Otro cuarteto, los mismos vicios. El equipo se estiró mal, se partió con facilidad y terminó pagando errores básicos. El más evidente, el de Vanja Dragojevic: el nuevo fichaje tiró al suelo a Josh Kerr dentro del área y regaló un penalti que retrató la fragilidad del bloque.
Rangers no solo encaja goles; transmite inseguridad. Falta consistencia, sobran fallos individuales. La grada ya no se sorprende, se desespera.
Como si no bastara, la tarde se ennegreció aún más cuando Youssef Chermiti tuvo que abandonar el campo en camilla, días después de que el club rechazara una oferta importante de Galatasaray. Un golpe deportivo y también emocional para un equipo que buscaba señales de reacción y encontró lo contrario.
Al otro lado, Hibs salió con cicatrices pero con premio. David Gray reconoció que su equipo “tuvo fortuna” en algunos momentos, pero su bloque aguantó, se protegió bien cuando tocó sufrir y enlazó su convincente triunfo europeo en la fase previa de la Conference League con una victoria de enorme peso en Ibrox. La presión sobre Gray, por ahora, se disuelve. La de McInnes, en cambio, solo crece.
Hogh responde al precio y calla bocas en Celtic
Kasper Hogh llegó a Celtic con una etiqueta que pesa: 11 millones de libras. El debut fue áspero, con ocasiones falladas ante Dundee y miradas de reojo desde la grada. En Rugby Park, el delantero danés decidió que ya era suficiente.
Treinta y cinco minutos. Tres goles. Y un mensaje nítido.
Sobre el nuevo césped natural de Kilmarnock, Hogh demostró por qué el club apostó tan fuerte por él. Se movió con inteligencia, atacó los espacios correctos, leyó cada rebote en el área como si ya supiera el guion. No necesitó florituras: olfato, desmarque y precisión.
La defensa de Kilmarnock ayudó, y mucho. Floja en las marcas, lenta en las coberturas, incapaz de cerrar el área. Hogh lo aprovechó, y también Benjamin Nygren y Luke McCowan, que se sumaron a la fiesta para completar una goleada que coloca a Celtic en lo más alto de la tabla por diferencia de goles.
El contraste es brutal para el equipo de Neil McCann: dos partidos, dos derrotas, nueve goles encajados. El técnico quiere un equipo abierto, valiente, propositivo. Pero con una zaga tan vulnerable, ese plan roza la temeridad. O ajusta rápido la estructura defensiva, o el fantasma del descenso volverá a instalarse pronto en Rugby Park.
Vrancken encuentra aire y orgullo en Hearts
Wouter Vrancken aterrizó en Hearts con la sombra alargada de la temporada pasada, cuando el equipo rozó el título. El inicio de curso, sin embargo, fue un golpe de realidad: tropiezos en Europa, derrumbe en Aberdeen y dudas crecientes sobre su idoneidad para el cargo.
La respuesta llegó donde más falta hacía: Tynecastle Park.
Ante Dundee United, Hearts firmó el tipo de actuación que cambia el ambiente en un club. Venían de un 6-1 encajado en la previa de la Europa League y, pese a las bajas —seis ausencias entre lesiones y sanciones—, el equipo se recompuso. Solidez atrás, claridad arriba. Todo lo que había faltado en las semanas anteriores apareció de golpe.
El marcador fue contundente, pero el partido no fue un paseo. Dundee United tuvo mucha posesión, generó ocasiones, se plantó con personalidad. Le faltó, simplemente, el último toque. Hearts, en cambio, fue clínico: cada llegada pareció amenazar con acabar en la red. Para Vrancken, más que tres puntos, fue una declaración de intenciones: la campaña anterior no fue un accidente y este vestuario no está dispuesto a desaparecer de la pelea.
Phillips impulsa a St Mirren… con la duda del mercado
St Mirren comparte liderato con Celtic. Pleno de puntos, dos porterías a cero y una sensación de equipo serio, trabajado, incómodo para cualquiera. En Paisley, la diferencia ante St Johnstone llevó la firma de Killian Phillips.
El centrocampista, que ya había marcado un doblete en la primera jornada, decidió el duelo desde el punto de penalti en un encuentro más áspero de lo que indica el resultado. No solo suma goles; marca el ritmo, gana duelos, aparece donde el partido se ensucia. Y eso, inevitablemente, llama la atención.
Craig McLeish lo sabe. El técnico ha sido claro: ayudará al jugador a conseguir el mejor destino posible cuando termine su contrato, que entra en su último año. Traducido: el mercado de agosto puede arrancarle a su pieza más influyente si llega la oferta adecuada.
St Johnstone, recién ascendido, no se achicó. Se plantó con confianza tras su victoria en el estreno en la élite y compitió bien durante muchos tramos. Pero el fútbol se decide en las áreas, y ahí falló. Ningún tiro a puerta en la primera parte, un penalti desperdiciado y un balón al palo. Demasiadas oportunidades tiradas por la borda para aspirar a puntuar.
Dundee acelera, Aberdeen se frena en seco
Hace una semana, Aberdeen celebraba una remontada de carácter ante Hearts. Ahora, las dudas vuelven a instalarse después de un tropiezo sin excusas frente a Dundee.
En Dens Park, el equipo no solo perdió 2-0. Se desdibujó. Ante Hearts ya había mostrado lagunas, pero tiró de orgullo hasta el final. Esta vez, ni eso. El pitido final llegó acompañado de abucheos claros desde la grada visitante. La afición detectó lo que el marcador ya sugería: la derrota pudo ser más amplia.
El conjunto de Steven Pressley dominó los detalles y, por momentos, el juego. Joe Bevan firmó una actuación sobresaliente: gol, asistencia y una presencia constante en tres cuartos. Dundee, que venía de una derrota ajustada en Celtic Park, encontró por fin recompensa a su propuesta y sumó sus primeros puntos del curso.
El calendario no da tregua. Ambos volverán a verse las caras el sábado, esta vez en la League Cup. Pressley pedirá una copia del plan de Dens Park. Stephen Robinson, en cambio, necesita mucho más que un retoque: requiere una reacción visible, inmediata.
Motherwell mantiene el pulso con Johansson
Cuando Jens Berthel Askou dejó Motherwell, muchos auguraron un frenazo. Por ahora, Alfred Johansson se encarga de desmentirlos.
El técnico sueco ha prolongado la inercia positiva: el equipo sigue invicto tanto en competiciones europeas como en el torneo doméstico. El empate sin goles ante Falkirk llegó con otra portería a cero y refuerza la idea de que el objetivo de repetir un puesto entre los cuatro primeros no es una quimera.
Motherwell arrancó mejor, mandó en los primeros minutos y pareció más asentado. Pero Falkirk se fue soltando, ganó metros y acabó llevándose un punto valioso de Fir Park. John McGlynn ha perdido piezas importantes este verano, pero el rendimiento de su equipo en este arranque le ofrece algo más que consuelo: le da argumentos para creer que puede competir, incluso en un año de transición.
La clasificación todavía es joven, los juicios, prematuros. Sin embargo, las tendencias se dibujan rápido en este campeonato. Rangers repite viejos errores, Celtic ya tiene a su nuevo ariete en llamas, Hearts se rebela contra la idea del retroceso y St Mirren mira a todos desde arriba mientras se pregunta cuánto tiempo podrá retener a su hombre del momento. La temporada apenas empieza, pero la trama ya arde.






