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Adrien Rabiot critica el césped del MetLife Stadium: 'No sé si se puede llamar campo'

Adrien Rabiot enciende las alarmas por el césped del MetLife Stadium: “No sé si se puede llamar campo”

Francia arrancó su andadura mundialista con autoridad, 3-1 ante Senegal en New Jersey, pero el resultado no tapó el gran tema de la noche. El balón botaba raro, las entradas sonaban más secas de lo normal y cada giro dejaba una nube de dudas. Adrien Rabiot fue el primero en ponerle nombre al problema.

“El césped… ni siquiera sé si se puede llamar así. Se sentía más como una superficie artificial, bastante dura y bastante rígida”, lanzó el centrocampista de 31 años tras jugar los 90 minutos y firmar la asistencia a Bradley Barcola en el segundo gol francés.

No fue una queja aislada. Fue un aviso.

Un Mundial sobre un tapete improvisado

El New York New Jersey Stadium, conocido mundialmente como MetLife Stadium, se ha vestido de Mundial con una solución de urgencia: una capa de césped natural temporal sobre su habitual superficie artificial, tristemente célebre en la NFL.

El recinto, con capacidad para 78.576 espectadores y hogar de New York Giants y New York Jets, albergará el último partido de la fase de grupos de Inglaterra ante Panamá el 27 de junio y, sobre todo, la gran final del torneo el 19 de julio. Todo, sobre ese mismo campo que ya genera desconfianza entre las estrellas.

La reputación del estadio no ayuda. Su turf sintético arrastra años de polémica en el fútbol americano, asociado a lesiones graves de jugadores de primer nivel. El caso más reciente, el del receptor de los Giants Malik Nabers, que se rompió el ligamento cruzado anterior en septiembre, alimentó la leyenda negra del llamado “MetLife curse”.

Ahora, el fútbol se sube a ese escenario con un césped provisional que no termina de convencer a quienes lo pisan.

Vinicius también apunta al césped

Las palabras de Rabiot encajan con las sensaciones de otra figura del torneo. Vinicius Junior ya había señalado el estado del campo tras el 1-1 de Brasil ante Marruecos en su debut.

“En la segunda parte, con el calor, el césped se seca muy rápido. El juego se vuelve muy lento y no podemos entrar en nuestro ritmo”, explicó el atacante brasileño.

La descripción es casi calcada a lo que vivió Francia ante Senegal: ritmo entrecortado, controles traicioneros, balones que se frenan o se aceleran sin lógica. Para selecciones que basan su juego en la circulación rápida y la precisión técnica, cada irregularidad del terreno se convierte en un enemigo silencioso.

Un problema que se repite en varias sedes

El MetLife no está solo. En total, se han instalado ocho campos de césped natural temporales en 16 sedes del Mundial, una operación logística gigantesca que ahora queda bajo la lupa de futbolistas y cuerpos técnicos.

En el Boston Stadium, otra de las sedes con superficie provisional, Escocia abrió su torneo con un triunfo por 1-0 frente a Haití la semana pasada. La selección escocesa regresará al mismo escenario para su segundo partido del Grupo C, ante Marruecos, el viernes a las 23:00 (BST). Otro examen para un césped que, como en New Jersey, vive a contrarreloj.

Mientras tanto, en el MetLife, la pelota no se detiene. Senegal volverá a salir al mismo campo el 22 de junio para medirse a Noruega. Un partido crucial para su futuro en el torneo… disputado sobre un terreno que ya ha sido señalado por dos de las grandes figuras del campeonato.

La cuestión ya no es solo quién juega mejor. Es quién se adapta antes a un césped que, en pleno Mundial, todavía se siente como un invitado incómodo.

Adrien Rabiot critica el césped del MetLife Stadium: 'No sé si se puede llamar campo'