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Real Madrid pierde recurso contra sanción de UEFA por cánticos homófobos

El Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS) ha cerrado la puerta a la última ofensiva jurídica del Real Madrid. El club blanco pierde su recurso contra la sanción impuesta por la UEFA después de que un grupo de aficionados profiriera cánticos homófobos dirigidos a Pep Guardiola en un duelo de Champions League ante el Manchester City.

No fue un simple toque de atención. El máximo tribunal deportivo avala por completo el castigo y califica el cántico como “de naturaleza discriminatoria severa”, muy lejos de cualquier idea de sátira o burla aceptable en un estadio de fútbol.

Un cántico que traspasó todas las líneas

El incidente se remonta a febrero del año pasado, en el Santiago Bernabéu, durante el segundo tiempo del 3-1 del Real Madrid en la eliminatoria de play-off de la Champions. En medio de la euforia por el resultado, un sector de la grada apuntó directamente a Guardiola.

Los cánticos lo describían como delgado, consumidor de drogas y, sobre todo, insinuaban que se le vería en el barrio más abiertamente gay de la capital española. El matiz no pasó desapercibido. Un perito ante el CAS vinculó esa combinación de referencias con la insinuación de que el exentrenador del Barcelona estaba “infectado con VIH/SIDA”, según recoge el propio laudo.

Las imágenes, grabadas en el estadio y difundidas posteriormente en redes sociales, terminaron en manos de la Fare Network, organización que colabora con FIFA en la vigilancia de episodios discriminatorios en competiciones internacionales. Ese vídeo se convirtió en una de las pruebas centrales del caso.

El argumento del Madrid, desmontado

El Real Madrid intentó llevar la discusión al terreno de la libertad de expresión y del contexto. Sus abogados defendieron que expresiones “humorísticas, exageradas o dirigidas a instituciones poderosas o figuras públicas” debían analizarse bajo un prisma específico, más amplio, menos punitivo.

Incluso pusieron en duda el origen del cántico, sugiriendo que pudo ser entonado por aficionados del Manchester City cuando la UEFA juzgó el caso por primera vez en febrero de 2025. Y cargaron contra el informe de los expertos de Fare, al que acusaron de tener “defectos formales y sustantivos muy graves”.

Nada de eso convenció al panel de jueces en Lausana. El veredicto publicado, que explica la decisión tomada el 14 de abril, rechaza uno por uno los argumentos del club blanco y confirma tanto la multa de 30.000 euros como la orden de cerrar una pequeña sección del estadio durante un partido de Champions, condicionada a un periodo de prueba de dos años.

La respuesta de UEFA: tolerancia cero

Los abogados de la UEFA llegaron al CAS con un mensaje directo: el fútbol arrastra desde hace décadas un problema profundo con la homofobia. Hablaron de una “larga y profundamente preocupante sombra” proyectada sobre el deporte, alimentada por una cultura de machismo, exclusión y prejuicio hacia las personas por su orientación sexual.

Recordaron que esa intolerancia persistente ha marcado la vida personal y profesional de jugadores, entrenadores y aficionados, y que en el pasado ha desembocado en desenlaces trágicos. En ese marco, el cántico contra Guardiola no se veía como un exceso puntual de una minoría ruidosa, sino como un síntoma más de un problema estructural.

La UEFA fue más allá en su reproche al Real Madrid. A su juicio, un club de ese tamaño “debería ser el primero en luchar contra esos cánticos, en lugar de contratar a abogados de alto perfil para recurrir ante el CAS”. Y subrayó un dato que en la sala sonó contundente: la multa representa apenas el 0,03% de los más de 100 millones de euros que el club ingresó en premios por la Champions aquella temporada.

Un fallo en medio de otra batalla

La vista en Lausana se celebró el pasado septiembre, en pleno pulso institucional entre el Real Madrid y la UEFA por el fallido proyecto de la Superliga. Dos frentes abiertos a la vez, con el club blanco enfrentado al organismo europeo tanto en el plano económico como en el disciplinario.

Tres meses antes de que los jueces cerraran este caso de abuso homófobo, ambas partes habían sellado la paz en el conflicto de la Superliga. El litigio más ruidoso se apagaba, pero el expediente por los cánticos seguía su curso hasta desembocar en este revés para el club.

El laudo del CAS llega, además, con otro matiz significativo. Antes de que el Manchester City volviera al Bernabéu en marzo para un nuevo capítulo de Champions, la entidad madridista se reunió con grupos de aficionados para tratar de asegurar que Guardiola no fuera de nuevo objeto de insultos o ataques personales desde la grada.

Un gesto que apunta a una toma de conciencia interna, pero que no borra el mensaje lanzado desde Lausana: el margen para camuflar la homofobia detrás del ruido del estadio se estrecha. Y en la élite del fútbol europeo, los clubes ya no pueden mirar hacia otro lado.