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El regreso de Mudryk: de la sombra del dopaje a su nueva etapa en Chelsea

Mykhailo Mudryk vuelve a ver la luz. El extremo ucraniano, apartado de los terrenos de juego desde noviembre de 2024 tras dar positivo por meldonium, ha ganado su batalla más dura: la que libraba lejos del césped. La FA ha confirmado que la sanción de hasta cuatro años que pesaba sobre él queda rescindida y que el jugador puede volver a competir de inmediato.

Para Mudryk, es el final de un túnel que amenazaba con tragarse sus mejores años.

De un positivo devastador a la absolución deportiva

El caso estalló en noviembre de 2024, cuando un control detectó en su organismo una concentración de meldonium, una sustancia prohibida que aumenta la capacidad respiratoria. Seis meses después, la FA le impuso la sanción máxima: cuatro años apartado, sin poder competir hasta diciembre de 2028. Un castigo que, en la práctica, podía destrozar una carrera en plena madurez.

Mudryk recurrió. Alegó desde el principio que “nunca había usado conscientemente ninguna sustancia prohibida ni roto ninguna norma”. El proceso, como marca el protocolo, se desarrolló lejos del foco público. En silencio. Sin filtraciones, sin detalles. Solo se conocía la versión firme del jugador y el peso de una sanción que parecía inamovible.

Hasta este viernes.

La FA confirmó que Mudryk aceptó que había infringido la normativa antidopaje, pero al mismo tiempo quedó habilitado para volver a jugar. El castigo, de facto, se esfuma antes de tiempo. El futbolista lo celebró con un mensaje cargado de alivio y desgaste acumulado:

“Tras una larga batalla, la sanción de cuatro años que se me impuso ha sido rescindida y soy libre de reanudar mi carrera de forma inmediata. Estoy agradecido de que este proceso haya llegado a su conclusión, de que se me haya autorizado a volver al fútbol y de que ahora pueda mirar hacia mi futuro.

“Este ha sido el periodo más difícil de mi carrera. Como siempre he mantenido desde el inicio de este caso, nunca he tomado consciente ni intencionadamente ninguna sustancia prohibida. Mi compromiso con competir limpiamente y representar a mi club y a mi país con profesionalidad e integridad siempre ha sido importante para mí. Me gustaría dar las gracias a mi familia y amigos por su apoyo y confianza durante todo este tiempo”.

No hay revancha en sus palabras. Hay desgaste, pero también una determinación que encaja con el tipo de jugador que Chelsea creyó fichar.

Entrenar en soledad, vivir en el margen

La sanción no solo le apartó de los partidos. Lo expulsó de su rutina. Mudryk tuvo prohibido acudir a la ciudad deportiva de Chelsea y se quedó sin acceso a las instalaciones del club. Sin vestuario, sin compañeros, sin el día a día que sostiene la carrera de un profesional.

Se entrenó solo. Aislado. Intentando mantener el tono físico mientras su nombre desaparecía de las alineaciones, de los debates, de los planes inmediatos del equipo. Para un futbolista fichado como proyecto a largo plazo, fue un golpe frontal.

Chelsea, sin embargo, nunca se desmarcó de él en público. El club que le firmó un llamativo contrato de nueve años en 2022 mantuvo una línea clara: apoyo institucional y confianza en que el proceso seguiría su curso. Este viernes, la entidad londinense emitió un breve comunicado en el que se declaraba “satisfecha de que el asunto haya llegado a una conclusión que le permite volver al fútbol de forma inmediata”.

Pocas palabras. Suficientes para dejar claro que el puente nunca se rompió.

Un nuevo punto de partida en la gira de pretemporada

El siguiente capítulo ya tiene fecha y escenario. Mudryk se unirá a la gira de pretemporada de Chelsea por Australia y Asia. Pasará de entrenar en soledad a compartir vestuario, viajes y minutos en un contexto que, aunque amistoso, marcará su reencuentro con el fútbol de élite.

Para el club, es la oportunidad de recuperar una inversión importante y de reactivar a un jugador que, antes del parón, todavía buscaba continuidad y peso real en la plantilla. Para el propio Mudryk, es algo más profundo: la ocasión de demostrar que este paréntesis no define su carrera.

La sanción ya es pasado. La duda, ahora, se traslada al césped: ¿qué versión de Mudryk verá el fútbol inglés después de la caída más dura de su trayectoria?