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Roberto De Zerbi y su nuevo Tottenham: un proyecto multimillonario

Roberto De Zerbi sonríe: su Tottenham ya habla en clave “bomba”. Y no es una metáfora ligera. El club ha invertido alrededor de 380 millones de libras en ocho fichajes para el primer equipo, un giro radical para una plantilla que la temporada pasada se asomó peligrosamente al abismo del descenso en la Premier League.

Un verano a golpe de “bombas”

“En mi vocabulario, ‘bomba’ es un gran jugador”, explica De Zerbi a Sky Sports News, con media sonrisa, antes del duelo de sábado por la noche ante Newcastle. El técnico italiano ha sido el gran motor de este mercado. Él pidió “top players” tras salvar al equipo, y el club se los ha dado.

La lista es larga y cara. Pero, para él, hay un matiz que vale tanto como cualquier cifra: “Estoy muy feliz. Hemos traído jugadores muy buenos. Sobre todo porque querían venir. Quiero jugadores orgullosos y felices de estar aquí. Para jugar al fútbol ahora necesitas una gran motivación, grandes ambiciones. Sin esa parte es imposible conseguir resultados”.

Su discurso no suena a eslogan. Tottenham venía de siete semanas de angustia, de vivir con la calculadora en la mano. La permanencia se decidió en la última jornada, con una victoria contra Everton que desató una celebración que el propio técnico no olvida.

“Gran emoción, grandes recuerdos”, dice. “Creo que quizá fue el mejor día de mi carrera. No por el objetivo en sí, nos quedamos en la Premier con Tottenham, sino porque fueron siete semanas muy duras, con muchas emociones. Los jugadores merecían quedarse arriba”.

Un vestuario casi nuevo… y aún por ensamblar

Ahora, el escenario es otro. La plantilla se ha reforzado en casi todas las líneas y De Zerbi no esconde su satisfacción: “En este momento tenemos una gran plantilla, un gran equipo. Quizá tengamos que cerrar con otro jugador, pero también vender un par. Podemos considerarnos muy, muy felices”.

El entrenador ha sido clave en el cara a cara con los fichajes. Varios de ellos han reconocido que sus llamadas telefónicas, cargadas de pasión, inclinaron la balanza. Él, sin embargo, baja el tono: “Nada especial. Vivo de la pasión. Vivo para el fútbol. Explico nuestro proyecto –no mi proyecto– y tuvimos suerte porque lo aceptaron. Estamos muy felices y orgullosos”.

De Zerbi se resta importancia, pero los hechos le contradicen. Cuando llegó, nada garantizaba que pudiera rescatar al equipo. Lo hizo. Ahora le toca otra misión: convertir un grupo caro y talentoso en un bloque reconocible.

Y ahí aparece la palabra que menos le gusta a la grada, pero que él repite sin dudar: paciencia. “La paciencia es para encontrar la conexión, el equilibrio entre los jugadores. Para dar organización tienes que conocer las características de tus compañeros, y esa conexión no se alcanza tan rápido”.

Golpe de realidad en Brentford

El estreno de la temporada recordó a todos que el dinero no gana partidos por sí solo. En el Gtech, ante Brentford, el nuevo Tottenham fue superado de principio a fin: “Nos pasaron por encima, jugaron mejor, lucharon más”, admite el análisis. De Zerbi no se esconde: “En Brentford teníamos la calidad y teníamos que competir mejor. Ellos merecieron ganar el partido, nosotros merecimos perderlo. No jugamos bien, pero podíamos haberlo hecho mucho mejor”.

El mensaje es claro: los nombres no bastan. “El nombre de los jugadores no es crucial”, subraya. “Para conseguir resultados tienes que luchar, correr, jugar bien. Pero, como punto de partida, es muy importante haber fichado tanta calidad”.

La exigencia de la Premier no da tregua. Cada punto se pelea. Cada error se paga. Tottenham ya lo sabe.

Newcastle, primer examen en casa

El siguiente capítulo llega rápido y con peso: Newcastle, en el primer partido de la temporada en casa. El ambiente en el estadio será el de una afición que ha pasado del miedo al descenso a la ilusión por un proyecto multimillonario en cuestión de meses. Ahora quiere ver algo más que promesas.

De Zerbi lo sabe. Sabe que los fichajes “bomba” deben empezar a explotar en el césped y no solo en redes sociales. Sabe también que un mal inicio puede volver a encender dudas que creía apagadas en aquella tarde liberadora ante Everton.

La inversión ya está hecha. El discurso, también. Falta lo único que realmente cuenta en este campeonato: que su nuevo Tottenham empiece a parecer un equipo capaz de sostener esas grandes palabras durante toda una temporada.