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Steve McManaman analiza a Mbappé y Vinicius en el Real Madrid

Steve McManaman no se anduvo por las ramas al analizar el encaje de Kylian Mbappé y Vinicius Junior en el nuevo Real Madrid de José Mourinho. Para el exjugador blanco, el talento de ambos está “fuera de escala”, pero la combinación todavía no ha encontrado la fórmula ganadora que exige el club.

El excentrocampista habló con GOAL en un acto de ESPN en Disney+, plataforma que emitirá este sábado el primer partido de Mourinho en su regreso a LaLiga, en la visita del Real Madrid al campo del Espanyol. Desde ahí lanzó un mensaje claro: el problema no es de calidad, es de encaje.

“Es extraño, no es una crítica, es solo que las piezas no encajan ahora mismo en el Madrid, eso es todo”, explicó.

McManaman subrayó que, por separado, tanto Mbappé como Vinicius dominan cualquier escenario. “Individualmente, cuando uno está sancionado o lesionado o fuera del campo, los dos son los reyes de la selva, los mejores jugadores sobre el césped, los que de verdad destacan y parecen superestrellas increíbles”.

El choque llega cuando coinciden. Ahí, el exfutbolista pone el foco en el balance competitivo reciente: “Cuando están juntos, lo que se ha visto en los últimos años es que no han ganado nada”. Y en el Real Madrid, recordó, esa palabra pesa como una losa.

En Chamartín no existe el término medio. “Si sigues al Real Madrid, si sigues LaLiga, sabes que es o ganar o es un desastre. Cuando el Barcelona lo gana todo y te va venciendo en finales por el camino, es un desastre”, remarcó. No habló de crisis de juego, sino de la delgada línea que separa el casi de la gloria.

McManaman recordó que el equipo se quedó a un paso en varias competiciones: “Han estado muy cerca en partidos de Copa del Rey, en la Supercopa, perdiendo con goles en el último minuto, fallando ocasiones, pero hay que cruzar la línea”. Y ahí entra un rival directo que no se ha quedado quieto: “Cuando es el Barcelona, que también se ha reforzado, es cuando empieza a ponerse precario”.

La afición ya hizo sentir su descontento la pasada temporada, pese a que el Madrid terminó segundo en LaLiga y cayó peleando ante el Bayern Munich en la Champions League. “Pensé que la actuación contra ellos fue buena”, apuntó McManaman, insistiendo en que el equipo no está tan lejos del nivel que se le exige.

Falta algo. Un giro, una chispa, un detalle diferencial. “No están lejos, pero solo necesitan un poco de pólvora, un poco de magia especial, y si eso lo trae José o lo traen los nuevos fichajes, ya lo veremos”, señaló. El inglés se mostró optimista: “Todos esperamos que sea un año magnífico y creo que lo será. Creo que habrá fuegos artificiales”.

El fichaje de Rodri por el Barcelona añade más gasolina al fuego del clásico. “Con Rodri firmando por el Barcelona, eso mete otra superestrella en la mezcla”, apuntó, dibujando un escenario de rivalidad aún más feroz en la cumbre del fútbol español.

En ese contexto, el papel de Mourinho aparece cristalino. McManaman lo resumió con crudeza: “No importa, José ha sido traído para acabar con el Barcelona, para ganar al Barcelona y ganar al Barcelona una y otra y otra vez y eso es todo”. El listón interno, según él, no admite medias tintas. “Cualquiera puede ir hoy al Real Madrid, tú podrías ir y quedar segundo, yo podría ir y quedar segundo, lo que han estado haciendo dejando que las superestrellas manden”.

El portugués, en cambio, tiene un mandato distinto. “José ha sido traído por una razón”, recalcó. Y esa razón tiene nombre propio en los despachos: Florentino Pérez. “Florentino confía en él, cree que puede sacar lo mejor de quien sea, controlar los egos, lo que diga el vestuario”.

McManaman no compró el relato de un vestuario ingobernable. “No creo que sea tan malo como se está retratando, porque siempre hay egos en ese vestuario y todos son muy profesionales”, defendió. Para él, el punto de inflexión no está en la convivencia, sino en el resultado final.

La conclusión del exblanco, sin adornos ni matices, marca el tono del nuevo proyecto: “Depende de José cruzar la línea. Así de simple, ni más ni menos, solo tiene que ganar”.