jornadadeportiva full logo

Tottenham alcanza acuerdo de 85 millones por Savinho

Tottenham Hotspur sigue gastando a un ritmo que sacude a la Premier League. El club del norte de Londres ha alcanzado un acuerdo con Manchester City para el fichaje de Savinho por un total de 85 millones de libras, en lo que será una operación récord para el vigente campeón inglés.

El trato se estructura con 75 millones fijos y otros 10 millones en variables. De esos bonus, 5 millones están prácticamente garantizados, así que en la práctica el City se asegura, como mínimo, 80 millones por un futbolista que nunca llegó a consolidarse como titular en el Etihad.

El brasileño, de 22 años, tiene programado el reconocimiento médico con el Tottenham este viernes por la tarde. Si todo va según lo previsto, se convertirá en la nueva pieza de un proyecto que ha pasado de la contención al gasto agresivo en apenas un verano.

Un papel secundario en el City, un papel protagonista en el Spurs

Savinho llegó al Manchester City en 2024 y nunca terminó de romper la puerta. Solo fue titular en 7 de sus 24 partidos de Premier League la pasada temporada. Un gol, dos asistencias. Chispazos, no continuidad.

Ese rol de actor secundario contrasta con lo que le espera en Londres. El Tottenham lo ficha para ser importante, para sumar desequilibrio y profundidad a un ataque que todavía busca una identidad definitiva tras la salida de sus grandes referentes en años recientes.

Mientras tanto, el City se despide de su venta más cara hasta la fecha. La salida de Savinho supera los 82 millones de libras que Atlético de Madrid pagó por Julián Álvarez en el verano de 2024. Un símbolo claro de cómo ha cambiado el mercado… y de cuánto está dispuesto a invertir el Tottenham.

Un verano de chequera abierta en el norte de Londres

El fichaje de Savinho no es un movimiento aislado. Es el último golpe de una ventana de traspasos descomunal. El Tottenham ya ha superado los 200 millones de libras invertidos en seis incorporaciones para el primer equipo.

Solo en el centro del campo ha destinado 185 millones: Sandro Tonali llegó desde Newcastle y Matheus Fernandes desde West Ham para reconstruir por completo la sala de máquinas. Jan Paul van Hecke aterrizó desde Brighton por 52 millones para cubrir el hueco dejado por Cristian Romero.

A esa inversión se suman tres operaciones oportunistas: Marcos Senesi, Andy Robertson y Martin Dubravka han llegado como agentes libres, reforzando defensa y portería sin coste de traspaso.

Y el plan no se detiene ahí. El club mantiene conversaciones con Manchester City por un acuerdo separado para el delantero Omar Marmoush, con el objetivo de añadir más pegada al frente de ataque. Si ese movimiento se cierra, el nuevo Tottenham quedará definitivamente irreconocible respecto al de hace apenas un año.

Un gigante financiero que ya no se esconde

La gran pregunta se repite: ¿cómo puede gastar tanto el Tottenham sin chocar con las normas financieras de la Premier League?

Desde Inglaterra, la explicación es clara. El club encadena clasificación europea en 18 de las últimas 20 temporadas y se ha convertido en una máquina de generar ingresos con su estadio: fútbol, boxeo, conciertos, partidos de NFL. Todo suma. Y suma mucho.

Los últimos datos de la Deloitte Money League sitúan al Tottenham como el noveno club más rico del mundo, con unos ingresos anuales de 549,2 millones de libras, superando a Chelsea en ese ranking.

A eso se añade el nuevo marco regulatorio en la liga inglesa, con el cambio del antiguo PSR al modelo de “ratio de coste de plantilla”, que favorece a clubes con estructuras de ingresos tan potentes. Pero el verdadero giro está en el despacho.

La salida de Daniel Levy al inicio de la pasada temporada abrió una nueva etapa. La propiedad y la nueva cúpula directiva han apostado por utilizar de forma agresiva los recursos del club en el primer equipo, después de prometer a la afición que invertirían tras haber evitado el descenso en la última jornada. Por ahora, cumplen con creces.

Maresca y un deseo de salida “desde el primer día”

En el otro lado de la operación, Enzo Maresca afronta su primera temporada al frente del Manchester City en pleno terremoto de vestuario. El técnico italiano, heredero del ciclo más exitoso de la historia del club tras la marcha de Pep Guardiola, ha visto cómo se marchaba Rodri rumbo al Barcelona y cómo Savinho apretaba para salir.

Maresca no ha escondido. Según ha reconocido, Savinho dejó claro desde el primer día del verano que quería abandonar el Etihad. El caso, explica el técnico, es similar al de Rodri: cuando un jugador siente que necesita un nuevo reto, más minutos, otro país o simplemente un cambio de escenario, retenerlo se convierte en una batalla casi perdida.

El City no ha cerrado la puerta. Ni a Savinho ni a Omar Marmoush. El mensaje ha sido nítido: pueden quedarse y pelear por un puesto, pero si llega una oferta adecuada y el futbolista quiere irse, el club no se interpondrá.

Un City obligado a reaccionar a contrarreloj

La salida de Savinho, unida a la posible marcha de Marmoush, deja a Manchester City ante una obligación evidente: reforzar su frente ofensivo. En el club asumen que, como mínimo, deberán fichar a un sustituto, y la intención es cubrir las dos bajas si el mercado lo permite.

El problema es el calendario. El cierre de la ventana de fichajes está a menos de dos semanas. Las posiciones a cubrir son clave, el margen de maniobra es escaso y los precios, en este contexto, siempre se disparan.

Mientras el City busca soluciones a contrarreloj, el Tottenham acelera su reconstrucción con un fichaje récord y un mensaje contundente al resto de la Premier League: ya no se conforma con mirar la mesa de los grandes desde lejos, quiere sentarse en ella. Y lo está pagando, literalmente, a precio de oro.