El United se derrumba en Hull: dudas para Carrick
El estreno liguero de este United dejó una imagen demoledora: un equipo sin colmillo, sin orden y sin respuesta ante un Hull que olió sangre desde el primer error y no perdonó. La derrota, la primera de los locales ante los mancunianos desde 2017, sonó a aviso serio para Michael Carrick, ahora ya juzgado como técnico permanente y no como salvador interino.
Youri Tielemans y Andrey Santos, recién llegados desde Aston Villa y Chelsea, pasaron prácticamente inadvertidos en su debut en el centro del campo. El United necesitaba mando y personalidad en esa zona. No encontró ni una cosa ni la otra.
De la falsa calma al caos
Porque el United empezó mandando… y se desplomó en cuanto le tocaron la mandíbula.
Luke Shaw puso el primer aviso con un centro preciso que Bryan Mbeumo enganchó con violencia. El debutante Konstantinos Tzolakis respondió con reflejos felinos. Poco después, Noussair Mazraoui encontró a Matheus Cunha, cuyo disparo raso obligó de nuevo al guardameta griego a estirarse al límite.
Parecía cuestión de tiempo. No lo fue.
Hull respondió con un zarpazo que cambió el guion. Ryan Giles colgó un balón medido y Oli McBurnie cabeceó obligando a Senne Lammens a lucirse. Aquella acción fue el preludio del derrumbe.
Defensa de cristal y fiesta en el MKM Stadium
El desastre a balón parado llegó en el minuto 17. Córner para Hull, marcaje blando, McBurnie se deshace con facilidad de su par y su disparo, mal repelido por Lammens, cae muerto en el área pequeña. El nigeriano Ajayi, más despierto que nadie, solo tuvo que empujarla. Gol histórico: el primero de Hull en la Premier League en nueve años. El MKM Stadium explotó en una marea naranja y negra.
El United acusó el golpe. Patrick Dorgu tuvo en sus botas el silencio del estadio tras un buen pase de Harry Maguire, pero cruzó demasiado su disparo. Fue un espejismo. El equipo de Carrick se mostró romo arriba y desordenado atrás. Un cóctel letal.
Hull olió el miedo y volvió a castigar en el 38. Regan Slater ejecutó una falta lateral con precisión quirúrgica, la defensa del United se quedó clavada y el senegalés Mendy apareció con todo para conectar un cabezazo imparable. 2-0 y sensación de bochorno visitante mientras las gradas entonaban un cántico cruel y elocuente: “you’re getting mauled by the Tigers”.
En la banda, Carrick parecía aturdido.
Rashford no cambia el guion
El técnico reaccionó al descanso: Marcus Rashford, de vuelta tras su cesión en Barcelona, entró para intentar encender la chispa. No lo logró. El United no encontró ni ritmo ni profundidad. El balón circuló sin intención, las líneas se partieron y Hull jugó con la tranquilidad de quien se sabe dueño del partido.
El conjunto local, lejos de refugiarse, siguió amenazando. Mohamed Belloumi rozó el tercero con un disparo envenenado desde la distancia que se marchó por poco. Cada llegada de Hull olía a peligro. Cada intento del United, a impotencia.
Carrick decidió entonces retirar a Tielemans y Santos mediada la segunda parte. Cambio de nombres, mismo problema. El equipo se fue apagando sin siquiera forzar un final de partido angustioso para el rival. Se rindió con mansedumbre.
Presión al alza y un mensaje desde Hull
La actuación fue tan pobre que la crítica no tardó en ser despiadada. Alan Shearer, ex capitán de Inglaterra y voz autorizada en la BBC, no se mordió la lengua: “Man United han estado chocantes, sin hambre, han estado terribles”. Una sentencia dura, pero acorde con lo visto sobre el césped.
El contexto no ayuda a rebajar la presión. Carrick, cuya serenidad tras el turbulento mandato de Ruben Amorim fue clave en la resurrección del equipo la pasada temporada, ya no es el interino que vino a apagar incendios. Es el entrenador elegido para pelear por el primer título liguero del club desde 2013. El listón es otro. La exigencia, también.
El propio técnico ha reclamado refuerzos y el club ya tiene un acuerdo por el centrocampista de Brighton, Carlos Baleba. Tras este partido, querrá aún más. Y con motivos.
Al otro lado, Hull lanzó un mensaje poderoso. El curso pasado se convirtió en el primer equipo desde Blackpool en 2010 en ascender desde la sexta plaza del Championship a través de los play-offs. Muchos analistas los señalaron como candidatos claros al descenso. Sergej Jakirovic, su entrenador, insistió esta semana en que su equipo estaba listo para callar bocas.
Con esta victoria, la primera ante el United en siete años, el técnico croata debió de preguntarse si estaba soñando. No lo estaba. Su equipo se comió a un gigante que todavía no sabe si este tropiezo es solo un mal día… o el síntoma de un problema mucho más profundo.






