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West Brom llora la muerte de Quevin Castro, exjugador de 25 años

West Brom llora la muerte de su exjugador Quevin Castro, fallecido tras desplomarse en pleno partido el pasado fin de semana en Portugal. Tenía 25 años. Demasiado joven para que el fútbol tenga que despedirlo así.

Castro se desplomó el sábado 22 de agosto mientras disputaba un amistoso con Real Sport Clube, equipo de una de las divisiones inferiores del fútbol portugués, frente a Estrela da Amadora. La Associação de Futebol de Lisboa y el propio Real Sport Clube confirmaron horas después en sus redes sociales que el centrocampista había muerto.

La noticia viajó rápido hasta Inglaterra. En The Hawthorns, nadie se quedó indiferente.

West Brom reaccionó con un mensaje cargado de pesar, acompañado por una imagen del jugador levantando el trofeo de la Premier League Cup con el equipo sub-23. “Estamos devastados al conocer el fallecimiento prematuro de nuestro exjugador Quevin Castro”, escribió el club en sus redes, antes de extender sus condolencias a la familia del futbolista también a través de su página web: los pensamientos de todo Albion, subrayó la entidad, están con sus seres queridos en este momento “desgarrador”.

Nacido en Portugal, Castro había logrado cumplir el sueño de debutar con el primer equipo de West Brom en 2021, en un partido de Carabao Cup ante Arsenal. Un año después sumó minutos en la Sky Bet Championship frente a Swansea City, pasos pequeños pero significativos en una carrera que intentaba abrirse hueco en el fútbol profesional.

Con el conjunto sub-23 dejó una de sus noches más recordadas: marcó en la final de la Premier League Cup ante Wolverhampton, un duelo que se resolvió finalmente en la tanda de penaltis y que acabó con el trofeo en manos de West Brom. Aquella imagen, la del joven mediocampista celebrando el título, es hoy una de las más compartidas por la afición.

El domingo 23 de agosto, The Hawthorns se convirtió en escenario de homenaje. En el partido de West Brom ante Burnley, los jugadores saltaron al césped con brazaletes negros. El minuto 25, el número que marcaba la corta vida de Castro, se transformó en un aplauso prolongado, una ovación que mezcló tristeza, respeto y gratitud. No hubo discursos ni grandes gestos grandilocuentes. Solo fútbol y silencio roto por el aplauso de todo un estadio.

La causa de la muerte no se ha hecho pública en el momento de redactar estas líneas. El impacto, sin embargo, sí es evidente: otro golpe duro para un deporte que sigue enfrentándose a escenas que nadie quiere volver a ver.

Castro había regresado este verano a su país para un nuevo capítulo en Real Sport Clube, tras un largo recorrido por distintos clubes ingleses: Burton, Notts County, Gateshead, York City, King’s Lynn, Chippenham, Cambridge City y Eastbourne. Una trayectoria de luchador, de jugador que no se rinde y sigue buscando su sitio, campo a campo, vestuario a vestuario.

Esa carrera queda ahora truncada. Lo que permanece es el recuerdo: el joven portugués que soñó con la élite, que vistió la camiseta de West Brom, que levantó un trofeo y que, a los 25 años, deja un hueco imposible de llenar en todos los clubes que defendió.