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West Ham enfrenta su primera temporada en Championship con incertidumbre

West Ham se asoma a su primera temporada en Championship en 14 años con un aire renovado sobre el césped y un huracán desatado en los despachos. El equipo parece listo para competir. El club, no tanto.

En el campo, el verano ha traído buenas noticias. Nuno Espírito Santo ha atado su futuro al proyecto, lo mismo que el capitán Jarrod Bowen. Dos pilares para un vestuario que necesitaba certezas tras el descenso. A ellos se suman las llegadas de Manor Solomon y Joel Veltman, futbolistas curtidos, fichajes que hablan de ambición y de una idea clara: regresar cuanto antes a la élite.

No todo han sido altas. Mateus Fernandes se ha marchado a Tottenham y Crysencio Summerville ha puesto rumbo a Al Hilal, en la Saudi Pro League. Pese a esos golpes, la grada no se ha hundido en el pesimismo: 50.000 abonos vendidos para ver al equipo en segunda. Un dato que retrata a una afición que no se rinde.

Mientras el vestuario se arma, el palco arde.

Un club dividido en los despachos

Dos meses después de la dimisión de David Sullivan como copresidente, el futuro de la propiedad sigue enredado. Siete mujeres le acusaron de comportamientos sexualmente explotadores y depredadores. Él lo niega de forma tajante. La polémica, sin embargo, le empujó a dejar el cargo de copresidente y director para “luchar contra falsas acusaciones”, según sus propias palabras, tras una investigación conjunta de BBC Panorama y The Times.

Su salida del día a día abrió la puerta a un posible cambio de mando. Vanessa Gold y Daniel Kretinsky, también copresidentes, prometieron “proteger el futuro del club” y, en junio, anunciaron un acuerdo que parecía sencillo: el magnate checo, que ya controla también Royal Mail, aumentaría su participación hasta el 43% y se convertiría en el mayor accionista de West Ham. Gold mantendría el 25,1%. El resto de accionistas relevantes —Tripp Smith, Daniel Harris y Terry Brown— se consideraban alineados con el plan.

Sobre el papel, un relevo ordenado. En la práctica, el inicio de una batalla corporativa.

Gold, que había puesto en venta sus acciones en octubre de 2023, dio un giro inesperado. El 1 de agosto confirmó que “el acuerdo original y otras alternativas no pudieron materializarse” y anunció que había pactado la venta de toda su participación a un consorcio liderado por Amanda Staveley, ex copropietaria de Newcastle United.

El movimiento dinamitó el tablero.

La reacción de Kretinsky y un rompecabezas legal

Kretinsky reaccionó con evidente malestar. Habló de que estaba “considerando sus opciones” y, tres días después, se conoció que Jakub Havrlant, compatriota suyo, había comprado algo más del 2% de sus acciones.

Ese detalle, lejos de aclarar el panorama, lo enturbia. La venta de Kretinsky está sujeta al mismo acuerdo de derechos de tanteo que afecta a las acciones de Gold. Dentro del club se discute si esta operación podría interpretarse legalmente como un intento de esquivar obligaciones contractuales. Otra pieza más en un puzzle que ya parecía bastante complicado.

Mientras tanto, sobrevuela otra posibilidad: se ha sugerido que el consorcio de Staveley también ha presentado una oferta por la participación de Sullivan. Nada de eso se ha confirmado, pero la sola idea añade una nueva capa de incertidumbre.

El resultado es un escenario en el que los cuatro nombres clave —Sullivan, Gold, Kretinsky y Staveley— mueven ficha, pero ninguno explica en público su estrategia a largo plazo. La afición, atrapada en medio, no sabe qué proyecto respaldar ni hacia dónde mira realmente el club.

Sullivan, presente pese a todo

Pese a su dimisión como copresidente, Sullivan sigue siendo el hombre fuerte en la sombra: conserva el 38,8% de las acciones, la mayor porción individual. Ni las recomendaciones de los responsables del London Stadium ni las peticiones de los grupos de aficionados le disuadieron de acudir al partido de EFL Cup contra Portsmouth.

La noche, al menos, fue de fútbol. West Ham ganó 3-1 ante 53.369 espectadores, una cifra que pulverizó el récord de asistencia en una primera ronda de la competición por más de 18.000 personas. Un estadio lleno, un equipo que responde, una hinchada que empuja. Y, por encima, un consejo de administración fracturado.

El contraste es brutal. Sobre el césped, la sensación de que el descenso puede ser un paréntesis. En los despachos, la impresión de que el club vive otra entrega de un drama interminable.

Heridas abiertas y un verano desaprovechado

Las críticas a Sullivan no son nuevas. Muchos aficionados nunca le perdonaron, a él, a su antiguo socio y copresidente David Gold —fallecido en 2023— y a la baronesa Karren Brady, la decisión de abandonar Upton Park en 2016 para mudarse al antiguo Estadio Olímpico. El cambio de casa se convirtió en símbolo de una ruptura emocional con parte de la grada.

Brady, que llevaba años como vicepresidenta, también se apartó recientemente: dejó el cargo el 21 de abril para centrarse en otros negocios. Otro rostro histórico que desaparece del organigrama mientras la estructura accionarial se recompone a golpes.

Entre comunicados y maniobras, el mensaje de tranquilidad que Gold y Kretinsky lanzaron en junio parece ya muy lejano. Entonces prometían estabilidad y protección para el club. Hoy, el relato es otro: acuerdos que se caen, ventas inesperadas, movimientos cruzados entre accionistas y un futuro que nadie termina de explicar.

Un veterano aficionado, buen conocedor de los entresijos de West Ham, lo resume con crudeza: “Teníamos una oportunidad real este verano para pasar página de un periodo bastante miserable, remar todos en la misma dirección y lanzarnos de verdad a por la temporada. En lugar de eso, tenemos otro culebrón de West Ham en el palco. Es como EastEnders”.

Mientras Nuno Espírito Santo prepara el debut liguero con una visita a Burnley y el vestuario se centra en el ascenso, la gran incógnita no está en el once inicial, sino en el reparto de poder. La pregunta que sobrevuela el London Stadium es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿quién mandará realmente en West Ham cuando termine este nuevo capítulo del drama?