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Un 25 añero en tránsito: del oro viejo a Ajax

El recorrido ha sido breve, pero intenso. Llegó el pasado septiembre procedente de Genk, aterrizó en el vestuario vestido de oro viejo y en menos de un año ya se marcha hacia otro histórico europeo. Un ciclo corto, cifras claras: 38 partidos disputados y seis goles firmados con su antiguo club, tres de ellos en la Premier League. El último, en marzo, ante Brentford, cuando todavía parecía tener hueco en los planes del entrenador.

A partir de ahí, el guion cambió. Aunque el internacional nigeriano apareció en la última jornada de la temporada, su peso competitivo se fue diluyendo. Solo fue titular en uno de los últimos diez encuentros del curso. De protagonista recurrente a recurso esporádico en cuestión de semanas, una señal inequívoca de que el punto de inflexión ya estaba ahí.

La salida, entonces, no sorprende. Sí marca, en cambio, un giro interesante en su carrera. Ahora se incorpora a un Ajax herido en su orgullo, quinto clasificado en la última Eredivisie, lejos de sus estándares históricos y obligado a reconstruirse con urgencia.

Ajax tendrá esta temporada un examen europeo incómodo: la Europa League Conference, siempre que supere la ronda de play off. No es el escaparate soñado en Ámsterdam, pero sí un escenario perfecto para un futbolista que busca minutos, continuidad y un papel central. Un club que necesita reacción y un jugador que necesita impulso: el encaje parece lógico.

El nigeriano deja atrás la exigencia física y el vértigo de la Premier para entrar en un ecosistema diferente, más técnico, más asociativo, donde se le pedirá algo más que goles: criterio, movilidad y presencia constante entre líneas. Su etapa en el oro viejo se cierra con números correctos y la sensación de que había más por explotar.

La pregunta ahora es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿será Ajax el lugar donde, por fin, deje de ser una promesa itinerante y se convierta en pieza imprescindible?