Anthony Gordon: el socio de Kane que aspira a ser goleador
En la concentración de Inglaterra nadie se esconde. Al menos así lo ve Anthony Gordon, que describe un vestuario en el que las exigencias no se quedan en el césped.
«En cuanto a los estándares fuera del campo, nos estamos haciendo responsables unos a otros, y eso es realmente importante para cualquier equipo que quiera tener éxito», admite el extremo, convertido en una pieza clave en el camino de Inglaterra hacia los cuartos de final, donde espera Noruega el sábado.
El motor en la sombra del ataque inglés
Gordon no ocupa portadas como Harry Kane, pero su impacto es innegable. Ha sido decisivo en la remontada tardía ante la República Democrática del Congo, firmando dos asistencias para el capitán en un tramo final que cambió la narrativa del torneo para Inglaterra. Después, frente a México, provocó el penalti crucial que Kane transformó para mantener vivo el sueño.
Participación directa en goles, desborde constante, personalidad para aparecer cuando el partido quema. Sin embargo, al jugador nacido en Liverpool no le basta con ser el hombre de la última asistencia.
Él quiere ser el que remate la faena.
«Me encanta definir, es una parte grande de mi juego, quiero ser un goleador», reconoce. No lo dice como un deseo vago, sino como un plan de carrera.
Un alumno aplicado ante el maestro Kane
Gordon ha decidido ir a la fuente más fiable que tiene a mano: Harry Kane. El capitán, referencia absoluta en el área, se ha convertido en algo más que el finalizador de sus jugadas. Es su guía.
«La única manera de llegar realmente a donde quiero estar es practicando cada día», explica el extremo. No hay atajos, no hay milagros. Solo repetición, obsesión y detalle.
Para eso se sienta con “H”, como le llama en la intimidad del vestuario. Le pregunta, le escucha, analiza cada gesto.
«He estado hablando con H y tratando de ganar todo el conocimiento que pueda, porque él puede hacerlo con las dos piernas, no importa el ángulo, no importa el control, el balón encuentra la forma de entrar en la red», dice Gordon, casi describiendo un manual viviente del nueve perfecto.
No busca copiarle, sino absorber pequeños trucos, automatismos, lecturas de área. «He estado intentando coger un poco de él», admite. Un poco de Kane, sumado a su propio ritmo y descaro, puede cambiar su techo como futbolista.
Noruega en el horizonte y un reto personal
El cruce de cuartos ante Noruega asoma con la figura imponente de Erling Haaland al otro lado del cuadro, un contraste brutal de estilos con Kane y una prueba de fuego para una Inglaterra que se ha acostumbrado a vivir al límite.
Gordon llega a esa cita con confianza, pero también con una ambición que no se disfraza. Ya ha demostrado que puede ser el generador de las ocasiones. Ahora quiere ser, también, quien las termine.
Si el extremo consigue añadir gol a todo lo que ya aporta, Inglaterra no solo habrá encontrado un socio ideal para Kane. Habrá descubierto a un futbolista capaz de cambiar el destino de un torneo con un solo disparo. Y entonces, la pregunta ya no será qué puede aprender Gordon de Kane, sino hasta dónde puede llevarles esa sociedad.






