Arsenal considera a Marcus Rashford tras posible salida de Martinelli
El final de mercado se le ha complicado a Arsenal. La posible marcha de Gabriel Martinelli a Al-Hilal por 50 millones de libras ha encendido las alarmas en el club, que aún no tiene garantizado un sustituto para el brasileño. Y en ese vacío ha vuelto a aparecer un nombre que lleva rondando todo el verano: Marcus Rashford.
Según distintas informaciones, en el Emirates estudian un intento de última hora para sacar al atacante de Manchester United mediante una cesión. No se habla de una operación definitiva, sino de un préstamo que cubra de inmediato el hueco que dejaría Martinelli en el costado izquierdo.
El giro es llamativo. A comienzos del verano, Rashford parecía más fuera que dentro de Old Trafford. Sin embargo, Michael Carrick lo recuperó para la causa durante la pretemporada y lo ha reinsertado en la dinámica del primer equipo. El técnico ha insistido en público en que el inglés “es jugador de United esta temporada” y se ha mostrado “encantado” con su respuesta desde el regreso.
Ese cambio de escenario endurece cualquier negociación. Hace unos meses, un movimiento habría parecido mucho más sencillo. Ahora, con Rashford de nuevo en los planes de Carrick e incluso con opciones de participar este fin de semana ante Ipswich, convencer a United de abrir la puerta, aunque sea solo por un año, se antoja bastante más complejo.
En el norte de Londres, sin embargo, la sensación interna es de sorpresa. En el club no termina de encajar que Martinelli pueda hacer las maletas rumbo a Al-Hilal por una cifra importante sin tener atado un relevo de nivel similar. De ahí que se contemple un golpe de timón de última hora: un ofrecimiento formal a United por Rashford, un perfil que encaja de manera natural en la banda izquierda del ataque de Mikel Arteta.
El inglés, de 28 años, viene de una temporada cedido en Barcelona. El club catalán disponía de una opción de compra por 26 millones de libras, pero decidió no ejecutarla. Rashford mantiene todavía dos años de contrato con United, un detalle que refuerza la posición de los de Old Trafford en cualquier conversación.
Mientras tanto, en los despachos de Arsenal no solo se mira a Manchester. El objetivo prioritario ha sido durante semanas Julián Álvarez, de Atlético de Madrid. El club londinense, no obstante, se muestra relativamente tranquilo ante la posibilidad de no poder cerrar su fichaje. La operación se ha ido enredando con el paso de los días.
Preguntado por cómo avanzaban las conversaciones con el argentino, Arteta cortó de raíz: “No vayas por ahí”. Una respuesta seca, que refleja el punto muerto de una negociación que se ha topado con varias resistencias.
Aun así, las informaciones apuntan a que en Arsenal mantienen un fuerte interés en incorporar a Álvarez. El matiz es clave: solo darán el paso definitivo si perciben un compromiso total por parte del jugador. Sin esa garantía, el club no está dispuesto a forzar nada en los últimos días de mercado.
Álvarez, ausente de los entrenamientos por enfermedad, se perderá el partido de Atlético este fin de semana. Su deseo, durante todo el verano, ha sido vestir la camiseta de Barcelona. Ahí se rompe el guion: el club madrileño se ha negado a sentarse a negociar con la entidad azulgrana por el malestar que han generado sus movimientos.
La postura de Atlético quedó plasmada en un comunicado contundente. El consejo de administración expresó “su pleno apoyo” a la decisión del club de no negociar el traspaso de Julián Álvarez a Barcelona. El mensaje fue claro: están abiertos al mercado, pero solo “de forma ética y profesional y con respeto entre clubes”. Según la versión rojiblanca, el conjunto catalán no ha cumplido esas premisas, por lo que “no ha habido negociaciones ni las habrá” por el argentino.
Ese cierre de puerta a Barcelona mantiene a Álvarez en un limbo y deja, en teoría, una rendija para Arsenal. Pero el tiempo corre, Martinelli se aleja y Rashford vuelve a escena. ¿Se atreverá el club londinense a un último gran movimiento para no quedarse corto en las bandas en una temporada que exige pelear por todo?





