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Arsenal comienza su defensa del título con exigencias altas

Arsenal ya ha roto el hielo con un 3-0 cómodo ante MK Dons en un amistoso a puerta cerrada, pero el verdadero termómetro del verano llega este sábado, frente a Girona. Es el inicio real de la defensa de un título que, en Inglaterra, casi nadie consigue retener. Y ahí empieza la montaña que debe escalar el equipo de Mikel Arteta.

En la Premier League moderna, repetir campeonato es territorio casi exclusivo de Manchester City. Nadie más lo ha logrado desde que Manchester United encadenó tres ligas entre 2007 y 2009. Chelsea lo hizo una vez. Liverpool no enlaza títulos desde hace más de cuatro décadas. Arsenal, casi un siglo sin repetir corona. El contexto lo dice todo: lo difícil no es llegar, es quedarse.

Un campeón con dos frentes y pocas concesiones

El reto no se limita a la liga. Volver a una final de Champions de forma consecutiva es casi una quimera para los clubes ingleses. De los últimos cinco finalistas anteriores, solo Manchester City en 2021-22 alcanzó al menos las semifinales en la temporada posterior. Y la Premier está más feroz que nunca.

Competir al máximo nivel en dos frentes nunca había exigido tanto. La dirección deportiva intenta afinar el margen de mejora, pero el mercado, de momento, se ha movido sin estridencias. De los 79 millones de libras invertidos, más de la mitad se han destinado a convertir en permanente la cesión de Piero Hincapié. Una apuesta continuista más que un golpe sobre la mesa.

En banda izquierda, el cambio es generacional: se marcha Leandro Trossard, llega Christos Tzolis desde Club Brugge. Siete años menos, piernas nuevas, una operación que encaja con la idea de blindar el futuro de la plantilla. Aun así, nadie en el club ignora que ese sector del ataque alcanzaría una dimensión verdaderamente elitista con el fichaje del gran deseado: Vinícius Júnior.

El brasileño no necesita presentación. La estadística lo retrata como un generador de caos constante: 92 conducciones de al menos cinco metros que terminaron en disparo (49) o en ocasión creada (43) la pasada temporada, más que cualquier otro jugador en las cinco grandes ligas europeas. Para un Arsenal que tantas veces ha dependido de la estrategia, un foco de amenaza en juego abierto de ese calibre cambiaría el paisaje ofensivo.

El peaje de la élite

El problema está en el otro lado del balance. Según los datos salariales de Capology, Vinícius figura entre los tres jugadores mejor pagados de las grandes ligas europeas, con más de 100.000 libras semanales por encima de cualquier futbolista del actual vestuario de Arsenal. Para ficharlo habría que reescribir de arriba abajo la estructura salarial del club. Y, con ello, abrir la puerta a llamadas inmediatas de agentes reclamando revisiones de contrato para las figuras ya asentadas.

En ese escenario, Bradley Barcola, también vinculado al club, aparece como un objetivo más razonable. El perfil es menos disruptivo a nivel económico, más asumible para un campeón que quiere crecer sin dinamitar su propio equilibrio interno. La traba es otra: la competencia de Liverpool, que llega al mercado con una necesidad mucho más urgente de incorporar extremos.

Ahí entra en juego Andrea Berta, el director deportivo de Arsenal. Su desafío no es construir un equipo desde cero, sino mejorar una plantilla que ya está entre las mejores del continente. Y eso, paradójicamente, puede ser aún más complicado. Cuando Berta aterrizó el año pasado, los grandes objetivos eran Alexander Isak y Benjamin Sesko. Ambos acabaron reforzando a rivales directos. El mercado de jugadores capaces de elevar claramente el techo del equipo de Arteta se está estrechando.

Más salud que fichajes

Ante ese panorama, mantener sanos a los que ya están quizá valga más que cualquier incorporación. Arsenal levantó la Premier pese a que solo un puñado de clubes sufrieron más partidos perdidos por lesión que ellos. Kai Havertz, señalado como el mejor pagado antes de la renovación de Bukayo Saka en febrero, solo fue titular en siete encuentros de liga. El capitán, Martin Ødegaard, también se perdió tramos clave. Resultado: él y Saka apenas coincidieron como titulares en 10 partidos de Premier en toda la 2025-26.

En uno de esos encuentros, el único en el que Declan Rice se perdió por lesión —el 4-1 en casa ante Aston Villa—, Arsenal tuvo que recomponerse sin su faro en el mediocampo. En otro, un 2-1 también en el Emirates contra Brighton, Rice arrancó como lateral derecho. Arteta vivió casi toda la temporada con la manta corta: cuando recuperaba a unos, perdía a otros. Rotar a sus hombres clave fue casi un lujo inalcanzable.

Las cifras de minutos explican parte del desgaste. Desde el inicio de la pasada campaña, Arsenal coloca a cinco futbolistas entre los 20 jugadores de la Premier con más minutos de club en todas las competiciones. Uno es el portero, David Raya, cuya presencia continua entra dentro de lo esperable. Los otros cuatro forman el eje del equipo: Rice (4.456 minutos, 11.º), Martín Zubimendi (4.298, 15.º), William Saliba (4.254, 17.º) y Gabriel Magalhães (4.210, 19.º). La columna vertebral, al límite.

Saliba, además, sumó 795 minutos con Francia, superando la barrera de los 5.000 antes de que una lesión de espalda cortara en seco su Mundial y amenace con dejarlo fuera durante un tiempo considerable. Rice también estiró su cuerpo al máximo: 1.026 minutos con Inglaterra, todo ello mientras lidiaba con un dolor nervioso en el isquiotibial durante buena parte de 2026. El impacto se vio en su rendimiento este verano a las órdenes de Thomas Tuchel, y esa imagen no pasa desapercibida para Arteta.

Viktor Gyökeres, otro pilar ofensivo, también acumuló una carga notable con Suecia. Entre club y selección, Arsenal cuenta ya seis jugadores por encima de los 4.400 minutos desde agosto. Es una cifra que explica tanto el éxito como el riesgo.

Una pretemporada corta, viajes cortos

Tal vez por eso el club ha optado por un verano de perfil bajo. Nada de giras maratonianas. El desplazamiento más largo será a Cataluña para medirse a Girona. El resto del plan es contenido: amistoso en Dublín ante Real Betis, Community Shield en Cardiff frente a City, y dos citas en casa contra Borussia Dortmund y Como.

La idea es clara: menos vuelos, menos cambios de huso horario, más tiempo para recuperar cuerpos castigados por una temporada y un Mundial que han exprimido a los líderes del equipo. Arteta sabe que el Arsenal que se verá en estas primeras semanas no será el definitivo. Falta que vuelvan las piernas, que se asienten los nuevos, que el mercado termine de decir la suya.

El campeón arranca su defensa sin fuegos artificiales, con dudas razonables y un techo todavía por definir. La cuestión es si este Arsenal tendrá gasolina suficiente, no solo para llegar otra vez a la cima, sino para resistir allí cuando el calendario vuelva a apretar.