Banyana Banyana revive en Casablanca y busca avanzar en WAFCON
Banyana Banyana resucita en Casablanca y se aferra a la WAFCON
Sudáfrica sigue con vida en la Women's Africa Cup of Nations. Apenas. Un 2-2 contra Ivory Coast en Casablanca, este viernes, le permite llegar a la última jornada del Grupo B con algo más que una calculadora: con esperanza y, por fin, con señales de carácter en el tramo final.
No fue una actuación brillante. Ni mucho menos. Pero cuando el partido parecía perdido, aparecieron dos nombres muy discutidos en las últimas semanas: Thembi Kgatlana y Ronnel Donnelly. Entre las dos cambiaron el tono de una noche que amenazaba con convertirse en un severo juicio a Banyana Banyana.
Dos golpes al contragolpe
Sudáfrica empezó el duelo desordenada, vulnerable, desconectada entre líneas. Ivory Coast lo olió rápido y castigó sin piedad a la espalda de la defensa.
En el minuto 18, un contragolpe limpio dejó a Grace Sery de cara al gol. Definición seca, 1-0. Dieciocho minutos después, el mismo guion: transición veloz, Banyana abierta en canal, Sery de nuevo implacable para el 2-0 en el 36. Dos llegadas claras, dos dardos al corazón de las campeonas africanas vigentes.
Sudáfrica apenas respondió en la primera parte. Solo una chispa: Linda Motlhalo filtró un pase perfecto para Kgatlana, que obligó a Aramatou Diakité a salir valiente y achicar el peligro. Fue un destello aislado en un primer tiempo en el que Kgatlana estuvo sola, desconectada, casi invisible.
Kgatlana, de señalada a decisiva
La delantera de Tigres UANL ha escuchado de todo últimamente. Que ya no es la misma. Que sus mejores días con la camiseta de Banyana quedaron atrás. En Casablanca, el primer tiempo parecía darle munición a sus críticos. El segundo los obligó a guardar silencio.
Con más apoyo alrededor, Kgatlana volvió a parecerse a la jugadora de los grandes escenarios. Más acompañada, más involucrada, más peligrosa. La estructura ofensiva empezó a girar un poco más cerca de ella y el partido cambió de matiz.
Su figura siempre se entendió mejor cuando Jermaine Seoposenwe hacía de enlace entre líneas, antes de su retiro el año pasado. Nadie ha logrado ocupar ese rol con continuidad. Hasta que apareció Ronnel Donnelly.
Donnelly responde a las críticas
La delantera de Mamelodi Sundowns ha cargado con críticas pesadas, desproporcionadas para sus minutos de juego en su club. Desiree Ellis, sin embargo, ha insistido en ella. Y este viernes se vio por qué.
Donnelly no es Seoposenwe. No intenta serlo. Tiene otro tipo de juego: se ofrece, choca, gana balones aéreos, arrastra marcas y abre espacios para sus compañeras. Su impacto no siempre se mide en remates, sino en lo que genera alrededor.
Recién ingresada, se fabricó una ocasión clara dentro del área. No logró sacar el disparo, pero no dejó morir la jugada. El balón se recicló hacia Kgatlana, que encaró, recortó hacia dentro y soltó un derechazo para recortar distancias cuando quedaban algo menos de 20 minutos más el descuento. Gol que devolvía pulso al partido y vida al torneo para Sudáfrica.
La presión empezó a crecer. Ivory Coast reculó unos metros. Banyana, por fin, se creyó capaz de algo más que resistir.
Magaia aparece en el último suspiro
El esfuerzo de Donnelly merecía algo más que elogios tácticos. Y lo tuvo. Ya en el tiempo añadido, con el reloj en contra y la eliminación acechando, la delantera volvió a imponerse en el aire. Peinó un balón hacia Hildah Magaia, que entró con decisión y fusiló el 2-2.
Un empate con sabor a alivio, pero también a advertencia: este equipo, cuando se suelta, todavía puede morder.
Un grupo al rojo vivo
El resultado deja el Grupo B en plena ebullición. Ivory Coast suma cuatro puntos en dos partidos y un +3 de diferencia de goles, impulsada por el 4-1 inicial ante Burkina Faso. Tanzania, que venció 2-1 a Banyana en su debut, llegó a su duelo de la noche del viernes ante Burkina Faso con tres puntos y un +1.
Sudáfrica, tras la derrota inaugural y este empate, acumula solo un punto y una diferencia de -1. Burkina Faso sigue sin estrenar su casillero.
No hay margen para cálculos complejos: Banyana Banyana necesita ganar a Burkina Faso el 4 de agosto para tener alguna opción real de meterse en los cuartos de final. Y no solo eso. Con el criterio de desempate basado primero en el enfrentamiento directo antes que en la diferencia de goles, cada detalle de ese último partido puede resultar decisivo.
Todo o nada ante Burkina Faso
El horizonte es claro. Los cuatro semifinalistas de esta WAFCON obtendrán billete directo al Mundial femenino de 2027 en Brasil. Los dos mejores perdedores de cuartos irán a un playoff africano interno que concede acceso al Inter-Confederation Playoff. El camino es estrecho, pero sigue abierto.
Con la espalda contra la pared, Ellis tiene una decisión grande por delante: mantener la prudencia o lanzarse desde el inicio. Si quiere un equipo que salga a imponer condiciones y a buscar goles, el cierre ante Ivory Coast le dejó una pista evidente: un frente de ataque con Donnelly, Kgatlana, Lebogang Ramalepe y Magaia funcionó y desordenó a una defensa fuerte.
Ese cuarteto no garantiza el pase. Sí garantiza algo que la afición exige: que, pase lo que pase ante Burkina Faso, Sudáfrica se juegue el futuro con la misma rebeldía, orgullo y determinación con la que terminó el partido en Casablanca. Porque el torneo aún no se ha ido; solo ha dejado claro que ya no admite más concesiones.





