Arsenal planea fichar a Vinicius Junior como su jugador mejor pagado
Arsenal se ha colocado en posición de atacar uno de los fichajes más ruidosos del mercado: Vinicius Junior. El club del norte de Londres tiene músculo financiero para ofrecer al brasileño un contrato que le situaría en la cima de la escala salarial del vestuario, por encima incluso de su gran joya, Bukayo Saka.
Hoy, Saka encabeza la tabla de sueldos del club con más de 300.000 libras semanales. Una cifra de élite en la Premier League. Pero el paquete salarial que requeriría Vinicius rompería ese techo sin pestañear.
El extremo de Brasil cobra actualmente alrededor de 246.000 libras a la semana en el Real Madrid. Su contrato termina al final de la temporada y, con ese horizonte, el jugador y su entorno apuntan alto: aspira a un salario cercano a los 550.000 euros, unos 470.000 libras semanales.
No sería el mejor pagado de la Premier League. Ese trono pertenece a Erling Haaland, cuya renovación en enero de 2025 con Manchester City le convirtió en el primer futbolista en alcanzar las 500.000 libras por semana en Inglaterra. Pero situaría a Vinicius en la franja de las súper estrellas, en la élite absoluta del mercado.
Un fichaje posible, no prioritario
En el Emirates hacen números y valoran escenarios. Arsenal estudia seriamente la opción Vinicius, pero no le tiene marcado como objetivo número uno. Es una oportunidad de mercado, no una obsesión.
De momento, no ha habido contacto directo con el Real Madrid. No hay oferta, no hay negociación abierta. Solo una idea poderosa: si la situación en el Bernabéu se tuerce, el club londinense está preparado para entrar en escena con un contrato que cambiaría el tablero salarial de su plantilla.
Y esa situación puede complicarse. El futuro de Vinicius en el Real no está garantizado. El gigante español ha avanzado en la incorporación de Yan Diomande y, según se entiende, ya tiene un acuerdo verbal en principio con RB Leipzig para el fichaje del atacante, superando el interés de Paris Saint-Germain y Liverpool.
La llegada de Diomande añadiría competencia directa en la zona ofensiva y alimenta las dudas sobre el rol a medio plazo de Vinicius en el Bernabéu. Ahí es donde Arsenal ve una rendija.
La duda no es el talento, es el encaje
Sobre el césped, nadie discute lo que significaría ver a Vinicius en la Premier League: velocidad, desequilibrio, gol, foco mediático global. Un imán para audiencias y un quebradero de cabeza para defensas.
Pero no todos compran la idea de que sea la pieza adecuada para el proyecto de Mikel Arteta.
Troy Deeney, exdelantero del Watford y voz autorizada del fútbol inglés, puso el dedo en la llaga al analizar la posible operación. En declaraciones en talkSPORT Breakfast, el exjugador fue tajante: para él, el choque no es futbolístico, es de carácter.
Deeney reconoció que sería “increíble” para la Premier contar con una súper estrella de ese calibre en términos de impacto global. Sin embargo, cuestionó si su personalidad encajaría en el ecosistema que ha construido Arteta en el vestuario del Arsenal.
El exdelantero describió a Vinicius como “una gran diva” en cuanto a lo que quiere y necesita, y dudó de que comprara el mensaje colectivo que ha definido la era Arteta. El técnico español ha levantado un equipo basado en la disciplina táctica, el esfuerzo coral y una jerarquía muy clara.
Ahí entra en juego un contraste evidente: en un lado, Saka, el chico de la casa, ejemplo de profesionalidad, que ha hecho “todo bien” para convertirse en la cara del proyecto. En el otro, la posible llegada de un jugador que exigiría balón, protagonismo y un estatus inmediato.
La imagen que traza Deeney es clara: Saka en una banda, Vinicius en la otra, y un vestuario obligado a girar alrededor del brasileño. “Dadle el balón” se convertiría casi en una consigna. Esa dinámica, a su juicio, no ayudaría al Arsenal, sino que podría tensionar una estructura que hasta ahora ha funcionado como bloque.
Un lujo… ¿o un riesgo innecesario?
Para Arsenal, el debate ya no es solo económico. Pagar a Vinicius por encima de Saka implica redibujar la jerarquía salarial y emocional del equipo. Cada libra añadida al contrato del brasileño pesa también en el equilibrio interno del vestuario.
El club tiene el dinero. Tiene el proyecto deportivo para seducir a un jugador de ese nivel. Tiene, incluso, el atractivo de la Premier en su pico de exposición global.
La cuestión es otra: ¿merece la pena alterar el ecosistema de Arteta por un talento que exigiría ser el sol alrededor del cual giran todos los planetas del equipo?






