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Autogol de Bento retrasa título de Cristiano Ronaldo con Al-Nassr

Al-Nassr tenía la fiesta preparada. El título, a un suspiro. El estadio, convertido en un mar amarillo con miles de camisetas repartidas antes del inicio. Faltaban segundos. Ganaban 1-0 al eterno rival Al Hilal. Y entonces todo se desplomó en la jugada más cruel posible.

El portero Bento, hasta entonces seguro, se convirtió en protagonista inesperado del clásico de Riad. Un balón colgado al área en tiempo añadido, un intento de despeje por arriba, un mal gesto de manos… y la pelota terminó dentro de su propia portería. Autogol. 1-1. Silencio helado en la grada. Y un banquillo, el de Al-Nassr, clavado en la incredulidad.

En medio de esa imagen, la figura que más llamaba la atención no estaba en el césped, sino sentada: Cristiano Ronaldo. Brazos cruzados, rostro tenso, mirada perdida. El capitán veía cómo se le escapaba, otra vez, la posibilidad de levantar su primer título doméstico con el club saudí desde su llegada en enero de 2023.

Un título que se hace esperar

El contexto hace el golpe aún más duro. Al-Nassr lidera la Saudi Pro League con 83 puntos en 33 partidos. Al Hilal, rival de la noche y vigente campeón de 2024, marcha segundo con 78 puntos pero con un encuentro menos, 32. La victoria en este derbi no era un simple triunfo: era la llave para sellar el undécimo campeonato liguero del club y el primero de la era Cristiano.

La noche parecía escrita para la celebración. Rival directo, estadio teñido de amarillo, cuentas claras en la tabla. Al-Nassr mandaba en el marcador y controlaba el desenlace del campeonato. El reloj corría a favor. La ansiedad del rival aumentaba. Cada despeje se festejaba como un gol.

Hasta que llegó el balón envenenado que Bento no supo domar.

El brasileño intentó blocar por alto, pero el balón se le escapó hacia atrás y cruzó la línea. En un instante, la euforia se convirtió en rabia contenida. El título, que ya se rozaba con las manos, volvía a quedar en suspenso.

Cristiano, icono sin corona en Arabia

Para Cristiano Ronaldo, de 41 años, el empate tiene un peso simbólico. Desde que dejó Manchester United tras el Mundial de la FIFA 2022 en Qatar para firmar por Al-Nassr en una operación histórica, no ha logrado todavía un campeonato liguero en Arabia Saudí. Su palmarés, repleto de títulos en Inglaterra, España e Italia, sigue esperando una línea más en Oriente Medio.

El club tampoco levanta la liga desde 2019. Demasiado tiempo para una entidad que se ha reforzado como un gigante regional y que encontró en Cristiano la bandera perfecta para acelerar su ambición. Mientras tanto, Al Hilal ha seguido marcando el paso, con la corona liguera de 2024 como recordatorio reciente de su dominio.

La imagen del portugués en el banquillo tras el autogol lo dice todo: gesto agrio, impotencia y un mensaje claro, aunque silencioso. Se escapó la oportunidad de sentenciar al máximo rival y de convertir el clásico en una noche histórica.

El título, aún al alcance

Pese al golpe emocional, el escenario deportivo sigue favoreciendo a Al-Nassr. Con 83 puntos y un solo partido por disputar, el equipo de Riad depende de sí mismo. En el horizonte aparece Damac, decimoquinto clasificado, como último obstáculo en la jornada final del 21 de mayo.

Sobre el papel, el favoritismo es claro. Un tropiezo ante un rival que pelea en la zona baja sería un terremoto. Un simple triunfo bastaría para que el autogol de Bento quedara como una anécdota amarga en una temporada coronada con el título. Pero si la noche ante Al Hilal dejó algo claro es que en el fútbol saudí ya no hay guiones sencillos.

Cristiano lo resumió después en sus redes sociales, donde le siguen más de 770 millones de personas: “El sueño está cerca”. No es una frase vacía. Es también un aviso. El sueño no está asegurado. Hay que ganarlo.

La liga se decidirá en 90 minutos más. Y en Riad todos saben que un solo balón, como el que se le escapó a Bento, puede cambiar para siempre la historia de una temporada.