BVB 2024/25: análisis de una temporada llena de contrastes
No fue un curso cualquiera para el Borussia Dortmund. Entre irrupciones fulgurantes, veteranos discutidos y estrellas bajo sospecha, el balance individual deja una imagen nítida de un equipo que compitió, pero que rara vez pareció completo.
Kobel, el seguro de vida
En la portería, Gregor Kobel sostuvo al equipo como pocas veces se ha visto en la Bundesliga reciente. 47 partidos oficiales, 4.260 minutos, 57 goles encajados, 18 porterías a cero. Números de guardameta de élite, respaldados por la sensación constante de que, si el suizo estaba bajo palos, el BVB siempre tenía una vida extra.
Sus paradas espectaculares se convirtieron en rutina y su papel en la tanda de penaltis en la eliminatoria copera en Frankfurt rozó lo heroico. Apenas una mancha: ese pase innecesario ante Freiburg que desembocó en la expulsión de Jobe Bellingham. Un error aislado en una temporada de sobresaliente. Nota: 2.
Defensa: Anton manda, Schlotterbeck duda
En la zaga, la jerarquía cambió de dueño. Waldemar Anton se convirtió en el auténtico pilar defensivo del Dortmund. Segundo jugador con más minutos (44 partidos, 3.927 minutos), tres goles, una colección de duelos ganados y una fiabilidad que lo colocan como el gran acierto atrás. Fuerte al corte, concentrado, siempre metido en cada balón dividido. Justo lo que el club buscaba. Nota: 2.
Muy distinto fue el recorrido de Nico Schlotterbeck. Regresó en septiembre tras meses fuera y, al principio, pareció el central dominante que el club esperaba. Después, se diluyó. Su rendimiento se volvió irregular, estuvo implicado directamente en varios goles encajados y la incertidumbre sobre su futuro le pesó demasiado. Aun así, firmó su mejor registro goleador: cinco tantos y dos asistencias en 37 partidos (3.290 minutos). Temporada aceptable, pero muy por debajo de su techo. Nota: 3.
El caso de Anselmino fue una aparición fugaz y llamativa. Llegó cedido desde Chelsea, falto de ritmo, debutó con personalidad y se lesionó. Cuando volvió, no falló: agresivo en el duelo, sereno con el balón, maduro para sus 20 años. 10 partidos, 585 minutos, un gol y una asistencia. Y cuando empezaba a asentarse, Chelsea activó la cláusula de recompra en invierno y se lo llevó. Una historia a medias que deja muy buenas sensaciones. Nota: 2,5.
El joven italiano Reggiani aprovechó la plaga de lesiones para colarse en el once. Nueve partidos, 603 minutos, un gol y, sobre todo, una madurez táctica inesperada para su edad. Como central derecho en la línea de tres jugó con prudencia, sin estridencias, muchas veces guiado de cerca por Anton. Correcto, sin más, pero con base para crecer. Nota: 3,5.
En el otro extremo del espectro está el 20‑añero que debutó en la copa en Essen, cumplió, y cinco días después, en su estreno en Bundesliga, concedió un penalti en el tramo final y vio la roja. Aquella noche lo cambió todo: perdió sitio, Reggiani le adelantó en la rotación y acabó en el filial U23. Seis apariciones, 311 minutos, sin goles ni asistencias, y una experiencia dura que el club ni siquiera valora con nota.
Laterales y carriles: talento caro, rendimiento irregular
Por la izquierda, Ramy Bensebaini firmó una temporada sólida, sin alardes, pero con un peso creciente. 32 partidos, 2.396 minutos, siete goles y tres asistencias para un defensor que, además de ser uno de los más dotados técnicamente de la plantilla, ha afinado su rigor atrás y aporta limpieza en la salida de balón. Detrás del cuarteto ofensivo Guirassy, Brandt, Beier y Adeyemi, fue el jugador con más goles del BVB. Nota: 2,5.
Al otro lado, la historia fue más áspera. El lateral que el año pasado fue señalado como “problema” mostró mejoría en la primera mitad de la campaña: más compromiso, menos errores graves, seis contribuciones de gol (tres tantos, tres asistencias en 27 partidos y 1.501 minutos). Sin embargo, sus duelos defensivos siguen siendo un punto débil. Tras el parón invernal, el impulso se evaporó: Ryerson le arrebató el puesto y volvió al banquillo. Con el precio de su traspaso —25 millones de euros— sigue sin justificar la inversión. Nota: 4,5.
Ryerson, por su parte, terminó ganando la batalla por el puesto, pero su temporada se definió más por la solidez que por el brillo ofensivo. 45 partidos, 2.665 minutos, cuatro asistencias y ningún gol. El salto desde la Championship se le notó al principio: juego demasiado seguro, dudas en defensa. Con el paso de las semanas, creció, se asentó en el once y acabó como titular en 29 de los 45 encuentros. Un curso de aprendizaje superado, pero sin estridencias. Nota: 3,5.
Centro del campo: Nmecha manda, Sabitzer se apaga
En el corazón del equipo, uno sí dio el paso adelante que se esperaba. Felix Nmecha firmó su mejor temporada en Dortmund. 42 apariciones, 3.137 minutos, cinco goles y tres asistencias. Más allá de las cifras, dominó el balón, aceleró el juego cuando tocaba y aportó visión para conectar líneas. Cuando se lesionó, el vacío fue evidente: el control del centro del campo se resintió. Hubo altibajos, pero su rendimiento medio fue claramente de jugador importante. Nota: 2.
Muy diferente fue el recorrido de Emre Can. Como Schlotterbeck, se perdió varios meses al inicio. Cuando volvió, su forma osciló sin encontrar continuidad, hasta que una rotura de ligamento cruzado le obligó a cerrar la temporada antes de tiempo. 16 partidos, 980 minutos, tres goles, ninguna asistencia. Un capitán a medias, lastrado por el físico. Nota: 3,5.
El sueco, omnipresente en la primera mitad de la campaña, acumuló 45 partidos, 3.462 minutos, cuatro goles y dos asistencias, tercer jugador de campo con más minutos. Corrió, cerró espacios, obedeció el plan táctico. Pero le faltó presencia con balón. El año 2026 dejó sensaciones mixtas: fiable en el esfuerzo, discreto en la influencia ofensiva. Tendrá que dar más. Nota: 4.
Salih Özcan, en cambio, prácticamente desapareció del mapa. El club lo dejó fuera de la lista de Champions, un traspaso veraniego se cayó por lesión y, pese a la promesa de Kovac de darle más protagonismo tras el invierno, apenas sumó 74 minutos en 12 apariciones. Sin goles ni asistencias y sin renovación, se marcha libre, sin nota.
Marcel Sabitzer representa el otro gran desencanto en la medular. Tras una mala pretemporada, encontró un breve tramo de buen nivel… y se desvaneció de nuevo. A sus 32 años, se espera mucho más de un futbolista de su experiencia y calidad. 34 apariciones, 2.347 minutos, un solo gol y cuatro asistencias. Demasiado poco. Demasiadas fases en las que no influye en el juego. Nota: 4,5.
Creatividad y bandas: luces y sombras
Julian Brandt dejó, de nuevo, la sensación de talento a medias. Las cifras son potentes: 41 partidos, 2.203 minutos, 11 goles y cuatro asistencias. Solo Guirassy marcó más. Pero en su séptima temporada en el club, la regularidad que se le exige nunca terminó de aparecer. Alternó noches brillantes con actuaciones por debajo de su nivel. El BVB ha decidido no renovar su contrato y ahora deberá reemplazar 15 contribuciones de gol. Nota: 2,5.
El veterano de 34 años, segundo mejor asistente del equipo con 15 pases de gol en la 2024/25, vivió un primer semestre frustrante. Confinado al papel de revulsivo, apenas fue titular en ocho ocasiones y no aprovechó del todo las oportunidades. 16 apariciones, 732 minutos, ninguna diana y solo dos asistencias. El desencanto le empujó a regresar a su antiguo club Brighton en invierno. Nota: 4,5.
En el costado, Karim Adeyemi encarnó la montaña rusa del curso. Primera mitad de temporada muy positiva, nueve participaciones de gol, desborde, amenaza constante. Y después, el desplome. En 2026 apenas fue titular seis veces, se perdió un mes por lesión y, aun así, terminó como tercer máximo goleador del equipo junto a Beier: 10 goles y seis asistencias en 39 partidos y 1.836 minutos. Su bajón, sumado a problemas disciplinarios dentro y fuera del campo, es especialmente preocupante a las puertas del Mundial. Nota: 4.
Chukwuemeka, fichaje de alto coste, siguió un guion similar al de Couto: precio elevado, retorno escaso. 38 partidos, pero solo 1.225 minutos, tres goles, dos asistencias y apenas 10 titularidades. No fue hasta mediados de abril, en Hoffenheim, cuando completó por primera vez los 90 minutos en un encuentro profesional. La falta de fondo físico es su gran talón de Aquiles. El talento está, pero aparece a cuentagotas. Nota: 4,5.
Delanteros: Guirassy baja el volumen, Beier irrumpe
En la punta, Serhou Guirassy vivió una temporada de contraste con respecto al curso anterior. Pasó de participar en 43 goles en 45 partidos a 28 en 46. Sus 22 tantos siguen siendo una cifra notable —el doble que Brandt, segundo máximo goleador—, a los que suma seis asistencias. Pero la racha negativa marcó el relato: solo un gol en 13 partidos de Bundesliga en plena sequía. A eso se añadieron episodios incómodos: discusión por un penalti en Turín, negativa a darle la mano a Kovac, lenguaje corporal cuestionable. Un goleador que produjo, sí, pero dejó demasiadas dudas en lo anímico. Nota: 2,5.
Muy distinta fue la curva de Maximilian Beier, el gran nombre de la segunda vuelta. Diez goles y diez asistencias en 44 partidos y 2.736 minutos, pese a que rara vez actuó en su posición favorita —en un doble nueve o como segundo punta centrado—. Kovac lo utilizó cada vez más como mediocampista izquierdo, y aun así su impacto fue enorme. Con seis goles y siete asistencias en la segunda mitad del curso, se ha ganado un sitio muy serio en la lista de la DFB para el Mundial. Mantener este nivel ya no es un deseo: es una exigencia. Nota: 2,5.
El nuevo delantero que llegó lesionado ofreció destellos, pero poca pegada. 39 partidos, solo 1.181 minutos, tres goles y siete asistencias. Su energía en las apariciones cortas dejó claro que puede ser útil en la rotación, pero cuando fue titular le faltó colmillo en el área. Demasiado tiempo sin ver puerta en liga. Los siete pases de gol son un buen punto de partida, pero el próximo año tendrá que elevar sus cifras si quiere consolidarse. Nota: 3,5.
Los jóvenes que asoman
Entre los brotes verdes, destaca Inacio. Kovac lo definió con una frase que lo dice todo: “ve cosas que otros no ven ni con 30 años”. A sus 18, el italiano ya ha dejado claro que puede marcar diferencias. Siete apariciones, 383 minutos, un gol, mucho trabajo sin balón y una presencia constante entre líneas, apareciendo en zonas de peligro. Con un poco más de precisión, podría llevar ya tres o cuatro tantos. No tiene nota, pero sí un papel reservado en el futuro inmediato del equipo.
En el margen quedan nombres que apenas pisaron el césped: Cole Campbell (16 minutos), Almugera Kabar (14) y Mathis Albert (2) solo tuvieron tiempo para un saludo rápido a la élite. Otros nueve jugadores formaron parte de convocatorias sin llegar a debutar: los porteros Alexander Meyer, Patrick Drewes y Silas Ostrzinski; los defensas Yannik Lührs, Danylo Krevsun y Elias Benkara; y los centrocampistas Julien Duranville, Giovanni Reyna y Mussa Kaba. Nombres apuntados para el mañana, pero todavía sin peso en el hoy.
Dortmund cierra así una temporada llena de matices: un portero de nivel top, un nuevo jefe en la defensa, un mediocentro que por fin se impone, talentos jóvenes que llaman a la puerta… y demasiadas estrellas que rindieron por debajo de lo esperado. La pregunta ya no es qué fue este BVB, sino qué versión se atreverá a ser en el próximo curso.






