Carragher critica a Salah: “Demasiado bueno para Turquía”
Jamie Carragher todavía no digiere la decisión de Mohamed Salah. Para el excentral del Liverpool, el egipcio ha elegido un escenario menor para el tramo final de una carrera que, a su juicio, merecía otro tipo de escaparate.
En declaraciones a Football Ramble, Carragher confesó su sorpresa por el destino del extremo, que abandona la élite de las cinco grandes ligas europeas para fichar por Trabzonspor.
“Jamás creí que se iría a Arabia Saudí, porque, para empezar, es demasiado bueno para eso. Creo que podría estar jugando en la Serie A. Turquía, para mí, se siente un nivel demasiado bajo”, lanzó sin rodeos.
Un adiós que rompe el guion esperado
El movimiento de Trabzonspor es un golpe de efecto enorme. Ficha a una superestrella global, a un jugador que hasta hace nada era el faro ofensivo de un aspirante a todo en Europa. Pero, mientras en el norte de Turquía se celebra, Carragher no oculta su decepción.
El inglés esperaba que Salah calcara el libreto de Cristiano Ronaldo en su salida del máximo nivel: mantenerse en un club “prestigioso”, con historia y escaparate mundial. No le cuadran ni el contexto competitivo ni el impacto mediático del cambio.
Carragher admitió que imaginaba al delantero de 34 años aterrizando en un gigante italiano, no en un equipo que terminó tercero en la última Super Lig.
“Estaba convencido de que acabaría en un AC Milan o en Juventus o en algún sitio así, quizá sus salarios fueron un problema”, reconoció. “No le conozco, nunca he hablado con él. Pero es como Ronaldo, está tan obsesionado, sus números significan tanto para él. Pensé… esto puede seguir haciéndolo en Turquía, ojo, pero creía que querría jugar en un club realmente prestigioso”.
Dinero, escaparate y ambición
En el centro de la crítica de Carragher late una idea clara: Salah, según él, está sacrificando visibilidad y exigencia competitiva a cambio de un gran contrato en una liga menos dura. Para cerrar la operación, Trabzonspor habría puesto sobre la mesa un paquete de unos 17 millones de euros netos por temporada.
El club turco disputará la próxima Europa League, un argumento de peso para cualquier futbolista que no quiera desconectarse del fútbol continental. Aun así, para Carragher no basta. El día a día de la liga turca le parece muy por debajo del nivel de un jugador que hace poco rechazó un contrato de 400.000 libras semanales en Liverpool.
“Obviamente, sus demandas salariales han echado para atrás a algunos, pero pensé que quizá las rebajaría un poco para poder ir a un club mejor”, continuó el exdefensa. “Ir a un AC Milan o Juventus o quien fuera, jugar en San Siro, seguir disputando grandes partidos, seguir jugando en Europa. Turquía simplemente se siente como… creo que es mejor que eso”.
La comparación con Cristiano no es casual. Para Carragher, Salah pertenece a esa categoría de futbolistas obsesionados con los registros, con dejar una huella estadística y competitiva imborrable. De ahí la sensación de oportunidad perdida: menos focos, menos clásicos europeos, menos noches grandes.
Un rey en su nuevo reino
Mientras en Inglaterra se cuestiona su decisión, en Turquía ya le han levantado un trono. El recibimiento a Salah en el aeropuerto de Estambul Atatürk fue el de una auténtica deidad futbolística. Banderas, cánticos, avalancha de aficionados. El “Egyptian King” cambia Anfield por un país que le abre las puertas como salvador.
En Trabzon se reencontrará con viejas caras de la Premier League, como el cedido de Manchester United, Andre Onana, y el exdefensa de City, Stefan Savic. El proyecto no es menor: el club quiere recuperar un título liguero que no levanta desde 2022 y confía en que la presencia de Salah cierre la brecha con Galatasaray y Fenerbahce.
Salah se marcha de Merseyside con un legado cerrado a prueba de debates: ha ganado todos los grandes títulos posibles con Liverpool, incluida la Premier League y la Champions League. Ídolo, icono y referencia de una era.
Ahora, la pregunta ya no es lo que deja atrás, sino lo que encontrará. Carragher lo ve como un paso hacia abajo. Trabzonspor, como el fichaje que puede cambiar su historia reciente. Y Salah, a sus 34 años, como un goleador que ha decidido medir su ambición en otro idioma, en otro ritmo, en otra liga.
Si el tiempo le dará la razón a Carragher o al propio egipcio, lo dictará la próxima temporada. En Turquía, la expectativa ya roza el límite.






