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Celtic inicia la defensa del título ante un Dundee motivado

Celtic Park se viste de estreno este lunes por la noche. Nuevo curso, misma exigencia: defender un título que ya encadena cuatro temporadas seguidas en Glasgow y que el campeón quiere convertir en una racha de cinco para seguir marcando época en la Scottish Premiership. Enfrente, un Dundee FC que llega con rodaje competitivo, autoestima alta y el recuerdo reciente de haber sido capaz de tumbar al gigante.

El campeón vuelve a escena

La última liga no fue un paseo. Con solo tres jornadas por disputarse en el Championship Group, Celtic miraba la tabla desde abajo: tres puntos por detrás de Hearts, dominador del curso y candidato firme a romper 66 años de espera por el título. El desenlace, sin embargo, llevó sello verde y blanco.

El tropiezo de los de Edimburgo ante Motherwell abrió una rendija. Martin O’Neill la convirtió en autopista: dos victorias seguidas y una última jornada de infarto, remontando y derrotando a sus rivales directos para asegurar el campeonato, el 14º en las últimas 15 temporadas. Un dominio casi obsceno.

El verano, en cambio, no ha sido tan contundente. Sin fase de grupos de la Scottish League Cup por su clasificación directa para las rondas eliminatorias, Celtic ha vivido una pretemporada hecha de amistosos, no de competición real. Empató con Shelbourne, Middlesbrough y AC Milan, y se llevó un serio correctivo por 4-1 ante Sporting de Lisboa. Preparación irregular, sí, pero con chispazos que invitan al optimismo.

En Celtic Park, sin embargo, la estadística habla claro. Los de O’Neill han ganado los últimos nueve enfrentamientos ligueros como locales ante Dundee. Un fortín, una costumbre, casi una obligación.

Dundee llega con rodaje y sin complejo

El contraste es evidente. Mientras Celtic ha alternado amistosos de alto nivel, Dundee ya sabe lo que es competir a vida o muerte este verano. El equipo de Steven Pressley ha asegurado su presencia en las eliminatorias de la Scottish League Cup, con tres victorias en la fase de grupos y el premio añadido de avanzar como mejor segundo.

No es poca cosa para un club que hace solo dos temporadas coqueteaba con el abismo. En la 2024-25, Dundee se salvó por apenas cuatro puntos sobre Ross County, atrapado en la plaza de playoff de descenso. La campaña pasada, el relato cambió: permanencia por cuarta temporada consecutiva y un final de curso sólido, con tres triunfos en las últimas cuatro jornadas del grupo de permanencia para cerrar en 42 puntos, ocho por encima del peligro.

La ambición ahora es otra. El objetivo ya no es solo sobrevivir, sino intentar repetir la presencia en el Championship Group que disfrutaron en 2023-24. Para eso, el inicio importa. Y arrancar en el campo del campeón, con el motor ya caliente por cuatro partidos oficiales, no asusta tanto como antes.

Hay, además, un recuerdo que alimenta la fe: en octubre de 2025, Dundee firmó un 2-0 ante Celtic, con un gol de Clark Robertson y un autogol de Cameron Carter-Vickers. No fue en Glasgow, pero demostró que el campeón también sangra.

Ojos sobre Kasper Hogh, gol sobre Camilo Duran

La gran novedad en Celtic tiene nombre y precio: Kasper Hogh. El delantero danés llega como fichaje récord del club, 11 millones de libras desembolsados el martes para reforzar el frente de ataque. La pregunta inmediata es obvia: ¿debutará ya ante Dundee?

La respuesta apunta a la paciencia. El problema para Hogh no es físico, es competitivo. Camilo Duran, punta colombiano, ha encadenado tres partidos amistosos viendo puerta y se ha ganado el derecho a arrancar como referencia ofensiva. La lógica indica que el danés esperará su momento desde el banquillo, preparado para un estreno medido, no precipitado.

Las bajas también condicionan. Jota, fuera todo el curso pasado por una rotura de ligamento cruzado, no tiene previsto regresar hasta octubre. Johnny Kenny sigue lidiando con un problema en el ligamento colateral lateral. O’Neill, por tanto, no podrá tirar de toda su artillería.

Con ese contexto, el once probable del campeón se dibuja con Sinisalo en la portería; línea de cuatro con Donovan, Carter-Vickers, Scales y Tierney; McGregor, Hatate y Engels en la sala de máquinas; y un tridente ofensivo formado por Forrest, Duran y Tounekti. Un bloque reconocible, con automatismos trabajados y jerarquía en cada línea.

Pressley no toca lo que funciona

Dundee, por su parte, llega con sensaciones positivas y pocas razones para alterar lo que le ha dado resultados en las últimas semanas. Pressley ha encontrado un once competitivo y, salvo sorpresa, apostará por la continuidad.

Kieran O’Hara se perfila como dueño del arco. En defensa, Wright, Astley, Donnelly y Halliday forman una línea que ha ganado solidez con el paso de los partidos. En el medio, Ethan Hamilton asume el mando del juego, con Finnigan y Reilly aportando trabajo y criterio, y Jones sumando desequilibrio desde banda. Arriba, Simon Murray, capitán y referencia, encarna la primera línea de presión y la principal amenaza en el área rival.

Los fichajes veraniegos han caído de pie. Idris Odutayo, Ryan Finnigan y Alan Forrest han dejado buenas sensaciones y empujan para entrar en el once o, al menos, tener minutos de peso en un escenario de máximo escaparate como Celtic Park.

El once probable de los visitantes se presenta con O’Hara; Wright, Astley, Donnelly, Halliday; Bevan, Finnigan, Reilly, Hamilton, Jones; y Murray como punta.

Contexto, presión y pronóstico

Hay un matiz que eleva todavía más la presión sobre Celtic: Rangers ya ha dejado puntos en su estreno liguero. Una oportunidad de oro para marcar territorio desde la primera jornada, enviar un mensaje al eterno rival y al resto del país: el campeón no se relaja.

Dundee llega más rodado, sí. Cuatro partidos oficiales en las piernas, automatismos afilados y la tranquilidad de haber cumplido ya un primer objetivo de la temporada con el pase en la Scottish League Cup. Pero el salto de nivel es evidente. Visitar a un Celtic que domina su estadio y que arranca el curso con el hambre intacta no es un trámite, es un examen de altura.

Todo apunta a un partido de dominio territorial del campeón, con Dundee agazapado, compacto, buscando correr cuando robe y exprimir cualquier balón parado. Si Celtic encuentra pronto el gol, el encuentro puede volverse largo para los de Pressley. Si el marcador se mantiene cerrado, la ansiedad y la falta de ritmo competitivo real del campeón pueden abrir una rendija.

La lógica, el plantel y el contexto empujan hacia un triunfo local. Un 2-0 encaja con el guion: Celtic imponiendo jerarquía, Dundee compitiendo con dignidad pero sin la pegada suficiente para dinamitar el estreno en Glasgow.

La cuestión, en realidad, va más allá del marcador. No es solo si Celtic ganará, sino cómo. ¿Será el primer paso de otra marcha triunfal o el aviso de que la lucha por el trono escocés puede estar más abierta de lo que indica la historia reciente? El primer capítulo se escribe este lunes en Celtic Park. Y todos miran.