Inter Milan presiona por Moussa Diaby: decisión complicada para Al-Ittihad
El verano vuelve a juntar los caminos de Moussa Diaby e Inter Milan. Esta vez, con más fuerza, más dinero sobre la mesa y un contexto muy distinto para el extremo francés.
Según diversas informaciones de prensa, el club italiano ha lanzado una oferta de 40 millones de euros a Al-Ittihad para intentar sacar al veloz atacante en este mismo mercado estival. La cifra, revelada por el periodista Mohammed Al-Bukairi, no pasa desapercibida en Jeddah.
En los despachos de Al-Ittihad no hay respuesta inmediata. La directiva analiza la propuesta desde todos los ángulos: el deportivo, el económico, el impacto en el vestuario y en la planificación de la temporada. No es un simple “sí” o “no”. Es una decisión de estructura.
La situación llega en un momento delicado para el club saudí. Diaby ha firmado una pretemporada muy sólida, brillante con balón y poderoso en lo físico, hasta el punto de acallar las críticas que le persiguieron al final del último curso. Donde antes había dudas, ahora hay argumentos a favor de su continuidad.
Ahí es donde el dilema se hace más profundo. Vender ahora significaría renunciar a uno de los futbolistas más desequilibrantes de la plantilla justo cuando parece haber encontrado de nuevo su mejor versión. Mantenerlo, en cambio, implica rechazar una cantidad considerable por un jugador que ya ha mostrado apertura a cambiar de aires.
Porque esta historia no empieza hoy. Inter ya llamó a la puerta el verano pasado. Entonces, Al-Ittihad se cerró en banda, resistió la presión y decidió retener al francés, pese a que el jugador veía con buenos ojos un salto a Europa y a un club de la élite continental. El club saudí ganó ese pulso, pero dejó abierta una herida deportiva que ahora vuelve a sangrar.
Esta vez el contexto es otro: Diaby llega lanzado tras una buena preparación, el mercado europeo se mueve a toda velocidad y el proyecto de Inter Milan sigue necesitando un extremo capaz de romper partidos desde la banda. La insistencia del club italiano demuestra que no se trata de un capricho de verano, sino de un objetivo estratégico.
Al-Ittihad, mientras tanto, mide cada detalle. ¿Puede reemplazar su impacto en el campo a corto plazo? ¿Compensa el riesgo deportivo por los 40 millones de euros? ¿Hasta qué punto es sostenible retener a un jugador que, si llega el momento, volverá a mirar a Europa?
La pelota ya no está en los pies de Moussa Diaby, sino en la mesa de la directiva saudí. Inter ha hecho su jugada. Ahora falta saber si Al-Ittihad repetirá el “no” del año pasado… o si esta vez el mercado se llevará por fin a uno de sus talentos más cotizados.





