Craig Bellamy reafirma su compromiso con Gales tras rechazar a Burnley
Craig Bellamy no se mueve. El seleccionador galés ha dejado claro que su futuro inmediato sigue ligado a Gales, después de rechazar este verano una oferta de Burnley para ocupar el banquillo tras el descenso del club de Turf Moor al Championship.
El técnico de 47 años mantuvo conversaciones con la directiva de Burnley, que había activado una cláusula de compensación en su contrato, con el permiso de la Federación de Fútbol de Gales. El interés era real, el proceso estaba en marcha… pero la decisión final fue suya.
“Tenía que tomar una decisión y la tomé”, explicó Bellamy. “No se rompió nada. Dije que no, que no era para mí. Eso fue todo. No hubo ningún portazo ni nada parecido. Simplemente no era para mí”.
Bellamy, que firmó un contrato de cuatro años y se encuentra en su segundo curso al frente de la selección, reconoció que la propuesta le hizo dudar. La calificó de “halagadora” y admitió que llegó a plantearse abandonar el cargo nacional para regresar al día a día del fútbol de clubes. Sin embargo, el peso de Gales terminó imponiéndose.
“Tomé la decisión de quedarme porque este es el lugar adecuado para mí”, afirmó. “Tuvimos una conversación, pero yo ya estaba en un rol y esto, Gales, era lo que quería. Fue halagador, a todos nos gusta que nos alimenten el ego y sentirnos deseados, pero para mí, para mi pareja, para mis hijos, este es el sitio. No vimos nada que pudiera cambiar eso”.
El contexto no era menor. Bellamy hablaba por primera vez de forma abierta sobre el asunto al anunciar su lista de 28 convocados para los partidos de Nations League A ante Portugal, Dinamarca y Noruega. El silencio del verano había alimentado las dudas, sobre todo después de que, semanas antes del interés de Burnley, el técnico hubiera asegurado que “no se iba a ninguna parte”.
Su pasado en Turf Moor, donde trabajó como asistente de Vincent Kompany y vivió una etapa muy valorada por el club y la afición, ayudó a que se sentara a escuchar la propuesta. El respeto mutuo le empujó a atender la llamada. La respuesta, sin embargo, fue un no rotundo.
Ese coqueteo con el fútbol de clubes no salió gratis. Varios exjugadores advirtieron que Bellamy tendría que “reconquistar” a parte de la grada. Algunos aficionados expresaron su decepción por la sensación de inestabilidad tan poco tiempo después de sus declaraciones de compromiso total.
Bellamy no esquivó el tema. “Sé cómo se puede ver, pero solo tengo una persona a la que demostrarle algo, y ese soy yo”, dijo el seleccionador, que todavía arrastra la herida de haber perdido la opción de llevar a Gales al Mundial 2026 tras caer en los penaltis ante Bosnia-Herzegovina en la repesca de marzo. “Estoy cómodo con la decisión que he tomado. Siempre he estado comprometido con todo lo que hago y eso no ha cambiado. ¿Ganar a la gente de nuevo? No lo sé, esa es la verdad”.
Su etapa al frente de Gales había arrancado con fuerza tras relevar a Rob Page en 2024. El equipo encadenó una racha notable, culminada con un ascenso invicto a la máxima categoría de la Nations League. El golpe llegó con la no clasificación al Mundial, un revés que abrió la puerta a críticas sobre su gestión en la última campaña.
Bellamy no se escondió detrás de excusas. Recalcó la importancia de los resultados y recordó la naturaleza imprevisible del banquillo. El fútbol no ofrece garantías, tampoco a los seleccionadores.
La pregunta inevitable apareció al final: ¿seguirá al mando de Gales en la Euro 2028, con el aliciente de disputar partidos en Cardiff? La respuesta fue tan sincera como ambiciosa. “Me encantaría”, admitió. “Pero eso es dentro de dos años. Nada está garantizado. No soy diferente, no soy más especial que nadie en este oficio”.
Por ahora, su decisión está tomada. Bellamy se queda. El reto, a partir de aquí, no es solo competir con Portugal, Dinamarca o Noruega. Es algo más incómodo y menos previsible: volver a encender del todo la fe de un país que sueña con llegar a su Eurocopa en casa con él todavía en el banquillo.





