Darwin Núñez se aleja de Liverpool y se acerca al Milan
El regreso de Darwin Núñez a Liverpool se enfría. Y no por falta de oportunidades en Arabia Saudí, sino por la falta de fe en Anfield en que el uruguayo vuelva a ser el delantero que deslumbró en Europa.
El atacante de 27 años, ahora concentrado con Uruguay en el Mundial, abandonó Liverpool el verano pasado rumbo a Al-Hilal por unas 46 millones de libras y un contrato de vértigo: 400.000 libras semanales. Parecía un salto económico irrechazable. Deportivamente, ha sido un derrumbe.
Del fichaje estrella al olvido en Al-Hilal
En Al-Hilal, Núñez aterrizó como referencia ofensiva, heredando el dorsal 9 y el peso de justificar una inversión millonaria. Pero el proyecto cambió de golpe con la llegada de Karim Benzema. El fichaje del francés lo empujó directamente a la periferia del equipo.
El uruguayo fue desinscrito de la plantilla para la liga doméstica y su protagonismo se evaporó. No disfruta de minutos significativos desde febrero. Para un delantero que vive del ritmo, de los desmarques y de la agresividad física, el parón ha sido devastador.
Desde Uruguay, las dudas no han tardado en aparecer. El seleccionador Marcelo Bielsa, según se ha informado, mantiene reservas sobre el estado actual del atacante y considera que Núñez se ha “deteriorado físicamente” por este largo periodo de inactividad competitiva. Un diagnóstico duro para un jugador en plena edad teóricamente madura.
Liverpool duda, el Milan se mueve
En este contexto, Al-Hilal está dispuesto a facilitar su salida. El club saudí aceptaría dejarle marchar libre o por una cantidad muy inferior a lo que pagó, incluso rompiendo su contrato para allanar el regreso del delantero al fútbol europeo.
Ese escenario, hace un año, habría encendido las alarmas en Liverpool. Hoy no. Las informaciones recientes apuntan a que los de Anfield, ya sin la etiqueta de campeones de la Premier League, no están convencidos de asumir el riesgo de recuperar a su antiguo fichaje récord. El recuerdo del Núñez explosivo choca con la realidad del jugador que apenas compite desde hace meses.
El hueco, sin embargo, se abre en otro gigante histórico: AC Milan. El equipo de Ruben Amorim ha puesto la mira en el uruguayo y ya se han producido los primeros contactos, según recoge el medio Milan Vibes. Núñez, que ya estuvo en la órbita milanista en su etapa en Liverpool, vuelve a aparecer en la agenda rossonera.
Un salario de estrella para un club que mide cada euro
El gran obstáculo no es el traspaso, sino el sueldo. Núñez percibe actualmente en torno a 2 millones de euros al mes, una cifra que choca de frente con la estructura salarial del Milan. El club italiano no puede, a día de hoy, asumir ese nivel de contrato sin mover otras piezas.
El escenario que se plantea desde Italia tiene dos caminos muy claros. El primero, una compra definitiva por una cantidad muy inferior al precio original, lo que permitiría al Milan fijar un nuevo salario acorde a sus límites internos. Esa vía ganaría aún más sentido si Rafael Leão, actualmente el futbolista mejor pagado de la plantilla, terminara saliendo y liberando espacio en la masa salarial.
La segunda opción pasa por una cesión desde Al-Hilal con contribución saudí al sueldo del jugador. Pero las mismas fuentes la califican como “muy poco probable”. En otras palabras: si Darwin quiere San Siro, tendrá que aceptar rebajar sus pretensiones o esperar que el club árabe asuma una pérdida considerable.
Un tren Serie A que ya dejó pasar
La historia añade un matiz más. Núñez, según se ha publicado, se arrepiente de no haber dado el salto a la Serie A el verano pasado, cuando tuvo la opción de recalar en Napoli. Eligió Arabia, eligió el contrato gigantesco. Hoy busca una salida de emergencia para recuperar su lugar en la élite.
Ahora el tablero se ha recolocado. Liverpool mira hacia otro lado. Al-Hilal quiere soltar lastre. Milan tantea la operación con cautela. Y Darwin Núñez, en plena madurez futbolística, se encuentra ante una encrucijada: seguir diluyéndose en un destino dorado pero secundario o aceptar un sacrificio económico para volver al foco grande de Europa.
La pregunta es clara: ¿hasta dónde está dispuesto a ceder el uruguayo para que su carrera vuelva a girar alrededor de los goles y no del salario?






