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Desafíos en la defensa del Manchester United bajo Michael Carrick

La primera gran duda de la era Michael Carrick en Manchester United no está en el banquillo ni en el vestuario. Está en el corazón de la defensa. Sobre el papel, cinco centrales de nombre imponente: Leny Yoro, Ayden Heaven, Harry Maguire, Matthijs De Ligt y Lisandro Martínez. Experiencia, proyección, carácter. Pero también interrogantes. Demasiados para un equipo que regresa a la Champions League y que se prepara para competir en cuatro frentes.

Carrick, 44 años, encara su primera temporada completa con el club después de haber apagado el incendio que dejó la destitución de Ruben Amorim. Llegó en enero, con un equipo fuera de todo menos de la Premier League, y dispuso de 17 jornadas para ordenar el caos. Lo consiguió: solo dos derrotas –ante Newcastle y Leeds, ambas por 2-1–, 18 goles encajados y un Manchester United difícil de tumbar. El equipo terminó séptimo, con 32 puntos, a nueve de un Aston Villa que acabó tercero.

Aquella fue una misión de emergencia. Lo que viene ahora es el examen definitivo.

Juventud prometedora, responsabilidad enorme

La columna vertebral defensiva se sostiene sobre dos proyectos de central que ya no pueden vivir solo de esa etiqueta. Leny Yoro, 20 años, y Ayden Heaven, 19, necesitan dar el salto de potencial a realidad. Ya. La exigencia del calendario y el nivel de la competición no admiten plazos largos.

Yoro, fichado desde Lille en 2024 por 52 millones de libras, acumula 66 apariciones con el club y se ha ganado un lugar en la rotación. Su físico –1,91, zancada larga, buena velocidad– y su serenidad con balón invitan al optimismo. Pero las desconexiones puntuales siguen apareciendo. Tras dos temporadas, el club espera que ese cuerpo de central dominante y esa calma en salida de balón se traduzcan en autoridad continua, no en destellos.

Heaven, 1,88 de altura, llegó en febrero de 2025 procedente de Arsenal por una cantidad nominal. Once titularidades en liga el curso pasado, técnica limpia, rapidez y un físico más robusto que el de muchos de su edad. Sabe dónde está y qué le toca: “Soy joven y tengo que ser paciente, especialmente en mi posición. No ves a muchos chicos de 19 años jugando cada semana. Sé que no es nada personal. Estoy esperando mi oportunidad”, ha explicado. El problema es que esa oportunidad puede llegar no como premio, sino como necesidad si las lesiones vuelven a golpear al grupo.

Maguire, entre la experiencia y el riesgo

En el extremo opuesto del ciclo vital aparece Harry Maguire. A sus 33 años, el exinternacional inglés aporta lo que siempre ha tenido: lectura, compromiso, presencia en el área rival. También lo que nunca ha ocultado: una zancada pesada, una velocidad limitada que, a campo abierto, puede convertirse en una diana para cualquier rival con piernas frescas.

Apartado por Thomas Tuchel de la última Copa del Mundo, el antiguo capitán de United conserva algo que en este vestuario no abunda: liderazgo probado. Formó parte del equipo que levantó la Carabao Cup en 2024 y sabe manejar finales, presión y ruido mediático. Bajo el mando de Carrick, todo indica que arrancaría la temporada como primera opción en el eje, siempre que el cuerpo aguante y que el plan de juego lo proteja de situaciones de uno contra uno a gran distancia de su área.

Lisandro, talento de élite, cuerpo frágil

A su lado debería aparecer Lisandro Martínez, el socio ideal sobre el papel. Intenso, agresivo, valiente con el balón, el argentino de 28 años ha sido señalado incluso por Pep Guardiola como “uno de los cinco mejores centrales del mundo” tras la victoria de United por 2-1 ante Manchester City en la final de la FA Cup 2025. Ese es el techo futbolístico del llamado “Carnicero”.

El problema es que Carrick no puede contar con él como si fuera de granito. Martínez arrastra un historial físico preocupante. En la final del Mundial ante España tuvo que abandonar antes del descanso por un problema muscular, y su disponibilidad para el debut liguero en Hull está en el aire. Cada vez que se proyecta una temporada con él como pilar, el cuerpo médico aparece en la ecuación. La calidad no se discute; la continuidad, sí.

De Ligt, la gran incógnita

Si la fragilidad de Lisandro inquieta, la de Matthijs De Ligt directamente alarma. El neerlandés, 26 años, no juega desde la victoria por 2-1 en el campo de Crystal Palace el 30 de noviembre, frenado por una lesión de espalda que finalmente requirió cirugía en mayo. Tras pasar por el quirófano, fue claro: desde noviembre lo había intentado todo, apretando en cada sesión, buscando cualquier vía para volver a hacer lo que ama.

El objetivo es que reaparezca a comienzos de temporada. En su currículum lucen títulos de liga con Ajax, Juventus y Bayern Munich, prueba de que sabe convivir con la presión de clubes que solo aceptan ganar. Pero un central que llega de una operación de espalda, sin ritmo competitivo desde hace meses, no puede considerarse una certeza. Es una apuesta. Y una apuesta en una línea que ya acumula demasiadas dudas.

Una defensa sin red de seguridad

La combinación es evidente: un veterano que puede sufrir a campo abierto, dos talentos muy jóvenes en fase de aprendizaje, un líder defensivo con historial médico complejo y un campeón de Europa que vuelve de una lesión delicada. Carrick puede recurrir a soluciones de emergencia con laterales como Noussair Mazraoui, Diogo Dalot o Luke Shaw, capaces de actuar por dentro, pero eso también desviste otras zonas del campo.

Más inquietante aún para el técnico es que el club no contempla reforzar el centro de la zaga salvo salida de alguno de los actuales. No hay, por ahora, un plan de respaldo claro. Si uno cae, entra otro. Si caen dos, se improvisa. En un calendario que incluye Premier League, FA Cup, Carabao Cup y el regreso a la Champions League tras dos años de ausencia, la palabra “improvisar” suena a lujo que United no puede permitirse.

Mercado tímido, rivales agresivos

El contexto no ayuda. Mientras Manchester City ha invertido 116 millones de libras en Eliott Anderson, Chelsea ha apostado 117 millones por Morgan Rogers y Tottenham se ha lanzado con fuerza por Sandro Tonali (100 millones) y Mateus Fernandes (85 millones), la ventana de fichajes de United transmite otra cosa: contención, dudas, quizá falta de convicción.

La gran incorporación es Youri Tielemans, 29 años, procedente de Aston Villa, un centrocampista de jerarquía contrastada. Junto a él, Andrey Santos, 22 años, que solo fue titular en 11 partidos de liga con Chelsea la temporada pasada. Refuerzos que apuntalan el centro del campo, sí, pero que no tocan el foco del problema: la estructura defensiva.

Quedan cinco semanas de mercado. El paisaje puede cambiar de forma drástica antes del 1 de septiembre. Hoy, sin embargo, la foto es tozuda: un entrenador con apenas 20 partidos al frente del equipo, una defensa central llena de talento pero rodeada de signos de interrogación y unos rivales directos que se refuerzan como si cada verano fuera el último.

Carrick ya demostró que sabe apagar incendios. Lo que está por ver es si, con esta zaga, podrá evitar que la próxima temporada se convierta en uno permanente.