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Enzo Fernández y el gesto del ‘Topo Gigio’ en la final

Enzo Fernández ya no solo se explica con la pelota. También habla con las manos. Antes de subir al avión que llevó a la selección argentina de Kansas City a Nueva York, el mediocampista de Chelsea volvió a llevarse las manos detrás de las orejas. Otra vez el “Topo Gigio”. Otra vez un mensaje, en la antesala de la final del FIFA World Cup 2026 ante España en el MetLife Stadium.

Ni la tormenta que retrasó la llegada de la delegación hasta cerca de la medianoche apagó el eco del gesto. Las imágenes del campeón del mundo repitiendo la celebración que ya había encendido la semifinal contra Inglaterra circularon entre hinchas y medios como una señal de carácter, casi de desafío, rumbo al partido más grande del torneo.

Un ratón, un ídolo y una rebeldía que marcó época

El “Topo Gigio” nació lejos de las canchas. Es el nombre del ratón de títere creado en 1958 por la artista italiana Maria Perego, que décadas más tarde se volvió figura entrañable de la televisión infantil en América Latina. De aquel personaje quedó una pose: manos detrás de las orejas, gesto de “no te escucho”.

El fútbol argentino la adoptó y la transformó en símbolo.

El 8 de abril de 2001, Juan Román Riquelme la llevó definitivamente al folclore. Superclásico en La Bombonera, Boca Juniors contra River Plate, y un contexto cargado: el enganche en plena disputa contractual con la dirigencia xeneize, con Mauricio Macri como presidente. Riquelme marca, corre hacia el sector de los palcos y, frente a la zona donde se ubicaba la cúpula del club, se planta con las manos detrás de las orejas. La imagen da la vuelta al país. Para muchos, un gesto de rebeldía directa al poder. Él siempre sostuvo que era un guiño para su hija. El mito, igual, ya estaba construido.

Con el tiempo, el “Topo Gigio” se volvió un recurso de las grandes figuras argentinas para responder en la cancha. Lionel Messi lo utilizó en Qatar 2022, tras el dramático triunfo en cuartos de final ante Países Bajos, en un partido cruzado por declaraciones y tensión con Louis van Gaal. Otra vez, manos en las orejas, mirada desafiante. Otra postal para la colección.

Enzo y su propia versión del “Topo Gigio”

Enzo Fernández tomó esa herencia y la resignificó en la semifinal contra Inglaterra de este Mundial. Gol en un contexto de máxima rivalidad histórica, estadio encendido, pulsaciones al límite. Y, en medio del ruido, el mismo gesto: manos detrás de las orejas, mirando a la tribuna.

No hizo falta una palabra. El contexto completó el mensaje.

La celebración se sumó de inmediato a la galería de imágenes icónicas del torneo. No fue solo un festejo, sino un capítulo más en la historia del “Topo Gigio” como lenguaje no escrito del fútbol argentino: una forma de afirmar personalidad, de marcar territorio, de decir “aquí estamos” cuando el escenario es el más grande posible.

Que Fernández lo repitiera antes de la final, ya sin red, en la pista del aeropuerto y rodeado de compañeros, no pasó inadvertido. Entre hinchas, se leyó como una señal de confianza, casi una promesa de que Argentina llegará al MetLife con la misma intensidad emocional que mostró ante Inglaterra.

Últimos retoques antes de Nueva York

Antes de volar, el equipo de Lionel Scaloni realizó una sesión de entrenamiento liviana en Kansas City. Trabajo suave, detalles finales, nada de riesgos innecesarios a tan pocos días de la definición. El foco está en llegar con piernas frescas y cabeza clara a un estadio que promete ser una caldera.

Enzo, mientras tanto, ya encontró su marca registrada en este Mundial. Juega, corre, recupera, llega al área. Y cuando siente que es el momento, se lleva las manos detrás de las orejas y deja que el gesto hable por él.

La pregunta es simple y enorme a la vez: ¿cuántas veces más se verá el “Topo Gigio” de Fernández en el MetLife, con una Copa del Mundo en juego?