Phil Foden busca redención en el Manchester City
Phil Foden se ha plantado ante el espejo y ha decidido que su historia en el Manchester City no puede quedarse en una promesa a medias. Tras dos temporadas complicadas desde que fue nombrado Jugador del Año 2023-24, el atacante inglés llega al arranque del nuevo curso decidido a recuperar el protagonismo que se le escapó… y que incluso le costó un billete al Mundial 2026 con la selección de Thomas Tuchel.
La llegada de Enzo Maresca ha cambiado el tono. El italiano ha detectado algo distinto en Foden desde la pretemporada: más serio, más intenso, más conectado. Tanto, que le dio la titularidad en la Community Shield ante el Arsenal en el Principality Stadium. El resultado fue duro —3-0 en contra—, pero el foco interno del club no estuvo en el marcador, sino en el rendimiento del canterano durante esa hora sobre el césped.
Maresca no escondió su satisfacción. Ve a un Foden renovado. Un jugador que vuelve a entrenar con filo, que entra a cada sesión con una energía que, según cuentan dentro del club, no se veía desde hace uno o dos años. El técnico lo subraya: el cambio no es solo futbolístico, también anímico. Y cuando un talento formado en casa enciende de nuevo la luz, el vestuario lo nota.
“Phil es de la academia, de la casa”, recordó el entrenador, encantado de ver cómo su evolución se acelera. En el City, esas palabras pesan. No es solo un recurso táctico: es una pieza de identidad.
Foden, Cherki y una batalla que puede ser alianza
Cuando Foden dejó el campo en el minuto 60 para dejar su sitio a Rayan Cherki, las especulaciones se dispararon. Dos mediapuntas creativos, un perfil similar, un mismo espacio en el once. Duelo directo por un solo puesto. O eso parecía.
Maresca cortó rápido esa lectura simplista. Para él, Foden y Cherki pueden convivir, siempre que el dibujo y el partido lo permitan. Los considera parecidos, sí, pero no incompatibles. Lo que sí tiene claro es que la competencia es imprescindible si el City quiere seguir siendo un equipo de élite. Que Foden sienta el aliento de Cherki en la nuca —y al revés— forma parte del plan.
En algunos encuentros, el italiano ya se imagina a los dos juntos, ocupando zonas diferentes, multiplicando líneas de pase y rompiendo defensas desde dentro. En otros, solo habrá hueco para uno. Y ahí Foden sabe que no puede regalar ni un entrenamiento.
Sin Guardiola, pero con la misma exigencia
La temporada que arranca este fin de semana no es una más. Es la primera campaña del City sin Pep Guardiola desde 2015-16. El vacío es gigantesco, pero Maresca no llega para romper con todo, sino para estirar la cuerda de una era histórica.
El propio técnico lo admite: su objetivo es “seguir la línea de los últimos 10-15 años”. Mantener el nivel, no resguardarse en la transición. Y en ese contexto, recuperar la mejor versión de Foden tiene un valor estratégico. Es talento propio, ya adaptado al club, con margen de crecimiento y con cuentas pendientes consigo mismo.
El estreno liguero llega este domingo en el Etihad Stadium, ante el Bournemouth, en el inicio de la Premier League 2026-27. El partido puede servir también para que Elliot Anderson, fichaje de 116 millones de libras este verano, se presente por fin en un encuentro oficial ante su nueva afición. Un debut en casa con etiqueta de gran inversión y lupa garantizada.
No estarán todos. Jeremy Doku se lo perderá por un problema en la pantorrilla, una baja sensible en banda para un equipo acostumbrado a castigar por fuera. Pero Maresca tiene otro reto en mente: prolongar una racha que habla de la cultura ganadora del club. Los últimos cuatro entrenadores permanentes del City ganaron su primer partido de liga al mando. El italiano quiere ser el quinto de esa lista.
En medio de todo, Foden. Con 26 años, ya ha probado la gloria, el bajón y la crudeza de quedarse fuera de un Mundial. Ahora le toca escribir la siguiente fase. La pregunta es clara: ¿será esta la temporada en la que vuelva a ser el jugador que el City siempre imaginó… o una última oportunidad que no admite más retrasos?





