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El futuro incierto de Marc Casadó: Barça lo tasa en 40 millones

El futuro de Marc Casadó, en el aire: el canterano que el Barça tasa en 40 millones

Cuando Marc Casadó subió al avión rumbo a los East Midlands con la expedición del Barcelona, llevaba algo más pesado que la mochila de mano: su futuro. Hansi Flick acababa de dejar la puerta entreabierta a su salida.

El técnico alemán, según informó Mundo Deportivo, ha transmitido a la cúpula azulgrana que no pondrá objeciones a escuchar ofertas por el centrocampista. Considera que hay un exceso de efectivos en esa zona del campo. Ni siquiera la lesión de Frenkie de Jong, y la incógnita de si necesitará pasar por el quirófano, han modificado esa percepción.

El club ya ha dado el primer paso en el tablero. Rechazó una oferta inicial que no alcanzaba sus expectativas económicas y decidió endurecer su postura, decidido a aprovechar la inflación del actual mercado veraniego. La dirección deportiva ha fijado el precio de salida de Casadó, 22 años, en 40 millones de euros.

No es una cifra cualquiera. Bajo las normas del fair play financiero, una venta por ese importe supondría beneficio limpio para el Barcelona: Casadó es producto puro de La Masia y su traspaso no generaría amortización pendiente en los libros de cuentas. Es el tipo de operación que en los despachos se mira con especial apetito.

Casadó también ha movido ficha. Consciente del interés que le rodea, se ha pegado aún más a la figura de su representante, Jorge Mendes. El agente portugués se sentó hace unos días a cenar con el presidente Joan Laporta, el director deportivo Deco y Alejandro Echevarría, en la víspera de la presentación de Karim Adeyemi, otro de los futbolistas de su cartera en Gestifute. No fue una reunión casual. En ese tipo de mesas se dibujan caminos.

Alrededor del mediocentro, el ruido saudí no se apaga. Desde Arabia Saudí llegan mensajes claros: hay disposición a invertir cantidades muy elevadas, como ya hizo Al-Hilal pagando 80 millones de euros por Crysencio Summerville, extremo de 24 años. Ese precedente marca el tono de un mercado donde los clubes europeos saben que los equipos saudíes pueden cambiar cualquier negociación con un solo movimiento.

Mientras tanto, Casadó sigue intentando hacerse notar en el césped. El pasado viernes disputó la segunda parte del amistoso en la ciudad deportiva, en la victoria por 4-1 del Barcelona ante Europa. Un rato de juego, poco más, para un futbolista que hace no tanto era pieza recurrente en las rotaciones.

Su caída de protagonismo ha sido abrupta. En la temporada 2024-2025 acumuló 2.447 minutos oficiales, convirtiéndose en el décimo jugador más utilizado de la plantilla. Ese rendimiento le abrió incluso la puerta de su primera convocatoria con la selección española absoluta. Parecía el inicio de una escalada.

La realidad del último curso fue muy distinta. Sus minutos se desplomaron hasta los 1.397 entre todas las competiciones, lo que le relegó al decimoctavo puesto en el ranking de futbolistas más utilizados. De estar en el corazón del proyecto a vivir en la periferia.

Ahora, con el mercado encendido, un precio marcado y Arabia asomando por el retrovisor, el canterano viaja con el equipo mientras su nombre circula por los despachos. La pregunta ya no es si tiene nivel para el Barcelona. La pregunta es si el club puede permitirse renunciar a una plusvalía perfecta… o si puede permitirse perder a otro hijo de La Masia en plena reconstrucción.